Economía

Disminuye la tolerancia a la corrupción en América Latina

Estudio del Diálogo Interamericano dice que, pese a los casos que han salido a la luz, no hay evidencia de que estos actos hayan aumentado.

Economía Por: Javier Acosta

Una serie de escándalos de corrupción de grueso calibre ha resonado a lo largo de América Latina en los últimos meses, lo que tiende a afectar el ánimo de los ciudadanos y la confianza sobre las instituciones.

(Lea: En Colombia, sólo uno de cada cuatro corruptos paga cárcel). 

No obstante, no hay evidencia de que la cantidad de actos de este tipo haya aumentado en los últimos años y además,en la mayoría de países de la región creció la proporción de personas que dice no haber oído sobre situaciones de corrupción, revela un estudio realizado por investigadores del Diálogo Interamericano.

Si bien la situación difiere entre un país y otro e incluso muchos muestran señales contradictorias, en términos generales lo que sí ha cambiado en los últimos años es que la población latinoamericana es cada vez menos tolerante a la corrupción, explica Kevin Casas Zamora, investigador asociado del Diálogo Interamericano y uno de los autores del estudio.

El experto afirma que hay cinco factores que se han mezclado para dar origen a un escenario en el que las personas se vuelven menos permisivas a esas conductas, en las que se abusa del poder público para obtener beneficios privados.

En primer lugar, está la percepción de que el sistema político sirve para favorecer los intereses de unos pocos. “Los escándalos estarían confirmando esa narrativa de que el sistema es inequitativo y sesgado, pero es un tema de fondo en Latinoamérica que tiene que ver con la desigualdad”, explica.

De igual manera, en los últimos años se han adoptado normas e instituciones para promover la transparencia, lo que ha dado más herramientas para que salgan a la luz pública más denuncias de corrupción.

Al mismo tiempo se ha dado una rápida expansión de las redes sociales, que hacen que circule más información y de manera más rápida, “lo que baja los costos de movilización social en torno a la corrupción”, dice Casas Zamora.

Entre tanto, la desaceleración económica también ha incidido, pues en épocas de bonanza la gente tiende a quejarse menos, pero cuando las cosas no van tan bien, más personas se muestran molestas con quienes están en el poder “y los escándalos proveen una narrativa para canalizar el descontento”.

En ese mismo sentido ha incidido el aumento de la clase media en la región, lo cual hace que más personas estén exigiendo mejores políticas y gobiernos.

De todas maneras, el investigador considera que, al ver hacia adelante, se puede ser optimista. “Hay algunas razones para serlo: el trabajo de construcción normativa en cada país está empezando a dar frutos, con lo cual los países están mejor equipados que antes para atacar la corrupción, pero además las actitudes sociales se han endurecido. Pero es un optimismo cauteloso”, explicó Casas-Zamora.

DETERIORO EN COLOMBIA 

Tomando en cuenta distintos indicadores que miden la percepción de corrupción, la realidad es que Colombia es uno de los países que, además de tener niveles negativos de percepción, no registra mejoras.

Por ejemplo, ha tenido un incremento constante en el porcentaje de población que ha oído de escándalos de corrupción (17%, según Latinobarómetro), con lo cual solo es superado por Brasil, México y Paraguay.

Así mismo, al observar el índice de percepción de corrupción que realiza Transparencia Internacional, es el único país (junto con Venezuela) que tuvo un deterioro marcado en los últimos dos años.

En un puntaje de 0 (más corrupto) a 100 (menos corrupto), obtuvo 37 puntos, que lo ponen en el puesto 90 entre 176 economías.

Por otra parte, ha aumentado la proporción de personas que creen que la corrupción es el principal problema del país (9,5 por ciento, 6,6 puntos más que hace una década), con lo cual es apenas superado por Brasil.

Cabe la pena recordar que este estudio se realizó antes de que se destapara el escándalo de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, que tiene implicaciones transnacionales.