Economía

Paz y agenda urbana, los retos que tiene Colombia

El coordinador para el país y Ecuador de ONU Hábitat, señala que el desarrollo de las ciudades estará marcado por la implementación de los acuerdos.

Roberto Lippi

Economía Por: Portafolio

El proceso de construcción de las ciudades es la suma de fases sucesivas en las que participan todos los actores que la habitan: su manera de ser, sus costumbres, sus relaciones con los demás y sus conocimientos. Esta tarea nos obliga a pensar en cuál es el modelo de ciudad al que deseamos llegar.

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Así lo concluyó Roberto Lippi, coordinador para Colombia y Ecuador de ONU Hábitat, quien fue uno de los ponentes del quinto Foro Urbano Nacional, evento que empezó ayer y culmina hoy en la Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga).

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Según Lippi, el momento en que se desarrolla este evento es mucho más relevante –con respecto a las cuatro ediciones previas–, teniendo en cuentas la implementación de los acuerdos de paz con las Farc y de la nueva agenda urbana internacional.

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“Este es el primer año ‘real’ de los acuerdos de paz con la guerrilla y del desarrollo de la nueva agenda urbana. Y aunque pareciera que estos temas no tienen relación, tanto la propuesta política como la programática (aprobada el año pasado en la tercera conferencia de la ONU sobre el tema), responden a las nuevas realidades de las ciudades colombianas”, agregó Lippi.

La agenda urbana, que fue avalada en el 2016 por todos los países de la Asamblea General de las Naciones Unidas, traza los lineamientos para los próximos 20 años y “nos da una guía que se vincula localmente con el posconflicto”, destaca el funcionario de la ONU.

Agrega, “Colombia debe apostarles a temas de equidad e inclusión en el desarrollo de ciudades y territorios; esta es una directriz de los acuerdos de paz firmados con la guerrilla, y es aquí donde la iniciativa se conecta con el mandato de ONU Hábitat, el cual nos invita a reflexionar y entender que el buen urbanismo es ventajoso para todos los que habitamos las urbes”.

VARIABLES DE IMPACTO

Lo anterior, destaca el coordinador local de esta agencia de la ONU, tendrá un gran impacto para las ciudades nacionales de acá a los próximos 20 años –que es la vigencia de la agenda–, en términos de ambiente, reconocimiento de los ecosistemas; además de sostenibilidad y beneficios económicos.

Estos últimos, señala la entidad adscrita a la ONU, se puede explicar por medio de que un urbanismo adecuado genera retornos fiscales de buena monta y valorizaciones, por ejemplo inmobiliarias, que pueden ser capitalizadas y, por ende, son suceptibles de reinvertirse en infraestructura y desarrollo.

“Por otro lado, las ciudades –sobre todo las intermedias lo notarán más– podrán encontrarse con mejores índices de productividad, si se tiene en cuenta que un crecimiento urbano sano también es proclive a que el tejido urbano genere una mejor competitividad y que se puedan aprovechar mejor las economías de aglomeración que están en las ciudades”, señaló Lippi.

POSCONFLICTO

“El conflicto ha dejado una huella muy fuerte en el crecimiento y desarrollo de las ciudades colombianas, por lo menos en los últimos 20 años y ha desencadenado que las urbes se expandan en torno a la guerra, sobre todo las más pequeñas”, afirma el coordinador de Hábitat para Colombia y Ecuador.

Y es que los fenómenos de migraciones forzadas y desplazamientos internos llevaron a que ciudades como Florencia (por mencionar una) tengan el 50% de su población en las periferias y que esté compuesta, en gran parte, por víctimas y desterrados.

Esto se volvió en una “bomba de tiempo”, porque la planeación no se ha dado en las mismas proporciones de la demanda de población que ha llegado. De allí que, según Lippi, “debemos desarrollarnos con base en equidad e inclusión. El conflicto ha afectado a las ciudades también porque se han perdido los lazos de lo urbano y lo rural con sus respectivos entornos. Hoy tenemos un gran reto y es reconstruir estas uniones, con el fin de que, efectivamente se vuelva a tener crecimiento y desarrollo idóneos”.

En este sentido, el vocero de la ONU concluye que “este es un momento coyuntural que debemos aprovechar, no para darle rótulo de ‘posconflicto’ a todo lo que veamos, sino para repensar los temas urbanos. Hay que tener en cuenta que el 66% de la población nacional está asentada en las urbes, por lo cual debemos darle sentido a lo rural, que es a donde –pensamos–, volverá buena parte de las personas desplazadas”.