Economía

La consultora Jacobs confirma los ‘pecados’ de Reficar

Auditora resalta el ‘presupuesto ajustado’ y la mano de obra calificada pero sin fogueo en refinerías como las causas de los costos adicionales.

Contraloría abrió proceso de responsabilidad fiscal contra miembros de juntas directivas de Ecopetrol y Reficar

Economía Por: Portafolio

Mala estructuración del presupuesto, contratación de una firma sin experiencia y costos adicionales justificados fueron algunos de los ‘pecados’ en la modernización de la Refinería de Cartagena (Reficar).

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Así lo concluyó el informe de auditoría que realizó la consultora internacional Jacobs, cuya investigación fue solicitada por los bancos financieros y posteriormente por Ecopetrol con el fin de establecer “riesgos potenciales en el desarrollo y ofrecer recomendaciones de mejora” y que fue presentada en octubre de 2015 la cual se mantenía en total reserva.

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Este peritaje, al que tuvo acceso Portafolio, resalta que “muchos de los problemas en este proyecto tienen sus raíces en la falta de recursos adecuados de gestión durante la etapa inicial, y en la filosofía original de forzar la marcha de la obra a los planes originales a pesar de la realidad de la estructura”.

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Pero a renglón seguido resalta la consultora, cuya sede está en Houston (EE. UU), que “a pesar de estos retos y un poco tarde, se tomaron acciones correctivas que llevaron al proyecto a una conclusión positiva”.

MAYORES COSTOS

Cabe recordar que en los procesos de investigación que adelantan la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría por los millonarios sobrecostos en la ampliación y modernización de Reficar, se busca establecer si se presentó derroche de recursos e incentivos con el que las directivas buscaban acelerar su inauguración.

Según cálculos de la propia Contraloría, la obra dejó millonarios e inexplicables excesos y mayores costos que superan los $17 billones por los que alguien debe responder.

“Hay que diferenciar entre lo que son sobrecostos, y lo que son mayores costos. Esta precisión es importante porque hubo mayor alcance en algunas obras, y que se necesitaban desarrollarlas, porque el proyecto lo requería, por eso se precisaban y urgían las adiciones”, explica el ex ministro de Minas y Energía, Amilkar Acosta.

Por esta razón, la Junta Directiva de Ecopetrol encontraba que dentro del presupuesto no estaban incluidas partes o piezas de la obra que se necesitaban para el ensamblaje, por esta razón se acudía a la adición para su adquisición en los llamados Control de Cambios.

INCONVENIENTES Y RETRASOS

Según el informe de la consultora Jacobs, la ampliación y modernización de Reficar afrontó múltiples inconvenientes durante su desarrollo con problemas y cambios de condiciones internas y externas.

“Las mayores fuentes de errores y fallas en proyectos a menudo se remontan a deficiencias en la definición del proyecto, cambios en el alcance, enfoque de gestión, experiencia y disciplina del personal y contratistas. “Reficar ha visto muchas de estas falencias durante su planificación y ejecución”, indica el contenido de la investigación.

En otro de los apartes, la citada consultora reitera que el proyecto falló en cumplir con los objetivos de fecha de inicio y costos originales. Mientras el presupuesto inicial era de $3,8 billones, incluidos los gastos de los propietarios, al final terminó costando $8 billones.

“Uno de los problemas iniciales en el proyecto fue comenzarlo con un presupuesto extremadamente apretado. El contratista (Glencore) no tenía experiencia de construcción en el área de Cartagena y por lo tanto asumió una mayor productividad de la mano de obra de construcción que la que era posible alcanzar”, señala el texto de la auditoría.

Agrega el informe que “hay muy pocos contratistas en el mundo que pueden ejecutar con éxito un proyecto de esta envergadura por cuenta propia, y por lo tanto la mayoría son ejecutados a menudo por una combinación de contratistas”.

Inmediatamente indica el texto que Reficar decidió continuar con un solo contratista (CB&I), “el resultado fue que la empresa tomó un riesgo de ejecución importante sin ajustar adecuadamente los presupuestos, programas o el plan de ejecución del proyecto”.

Así, la refinería se convirtió en la obra más grande de CB&I y “algunos de sus problemas de rendimiento probablemente se relacionan a tener sus sistemas abrumados por el tamaño del proyecto. El enorme volumen de recursos necesarios para el desarrollo de la obra desbordó el proceso de gestión de la construcción y manejo de materiales, lo que se tradujo en retrasos”.

MANO DE OBRA SIN EXPERIENCIA

La mano de obra calificada pero sin fogueo en temas de refinerías, así como los problemas laborales también fueron abordados por la consultora.

“En afán de mantener el ambicioso cronograma, el proyecto intentó imponer horarios de trabajo que no eran compatibles con las actitudes y costumbres de la mano de obra local”, dice el informe auditor.

La firma Jacobs señala que por esta razón, Reficar no fue capaz de desarrollar una política eficaz que equilibrara las necesidades del cronograma con las de la idiosincrasia del equipo laboral local. “Como resultado nunca se cumplieron objetivos de productividad y hubo un desafío continuo para contratar suficiente mano de obra para completar el trabajo”, dice el texto.

Así mismo, la auditoría resalta el intenso invierno del 2010 y la huelga laboral que emprendió la Unión Sindical Obrera (USO) en el 2013 y que retrasó aún más las obras.
Cabe resaltar, que los sindicalistas además de sabotear en la noche los trabajos que se adelantaban en el día, bloquearon las entradas de acceso a la refinería. Esto obligó a que la empresa contratara yates para transportar por la bahía al personal que laboraba en la modernización de la planta.

Concluye la auditoría indicando que “las lecciones aprendidas en este proyecto han sido costosas para todas las partes, sin embargo, si estas se abordan de manera constructiva, Ecopetrol tendrá una refinería de clase mundial”.

Alfonso López Suárez
Redacción Portafolio