Economía

‘El éxito de cualquier economía se basa en su educación’

La brecha entre la demanda de trabajo cualificado y la oferta de este es uno de los mayores retos que presenta el sector en Colombia.

Alistair Cox es el CEO global de Hays, firma especializada en recursos humanos.

Economía Por: Portafolio

Aunque no hay que desconocer los avances que ha hecho el país en materia laboral, Colombia todavía presenta algunos problemas como un mercado inflexible o la brecha entre la demanda de trabajos cualificados y la oferta disponible para estos.

Así lo señala el CEO global de Hays, Alistair Cox, quien asegura que para mejorar esta situación habría que invertir en el sistema de educación.

¿Cuáles son las tendencias en el mercado laboral?

Una de las principales son los cambios demográficos. Se espera que en los próximos 15 años la población en edad de trabajar se incremente en 1.000 millones, la mayoría será en el mundo emergente, mientras que en las economías avanzadas viene en una caída muy rápida, como es el caso de Japón y Alemania. El problema es que si ya hoy muchas empresas sufren para encontrar a la gente que necesitan, pronto no habrá posibilidad de dar oportunidades a todos. La demanda de habilidades es mucho más grande que la oferta y este es un problema social y económico.

¿Qué se puede hacer?

La dificultad es encontrar una solución a corto plazo, pues apostar por la educación, por crear las habilidades necesarias para las compañías, es un proceso largo que no es inferior a 10 años. Muchos tiran de la inmigración, aunque hay otros que la rechazan, como Estados Unidos, un país creado de la inmigración y que ahora la quiere cerrar, lo que va a ser un gran problema para el país. Todo el mundo tiene problemas parecidos, pero no soluciones iguales.

¿Y cuál es el principal problema de Colombia?

Colombia enfrenta varios. El país ha avanzado mucho en los últimos 10 años, se ha convertido en una mejor economía y muchos de los problemas se han mitigado, por lo que está empezando a estar en el radar de las multinacionales para hacer negocios por sus buenos vínculos con la región, Estados Unidos y Europa. Uno de los puntos negativos es que el mercado laboral es bastante inflexible, es caro contratar, hay poca inversión en entrenamiento y esto ahuyenta a la inversión. Aun así, está empezando a entender los beneficios de solucionar eso.

En segundo lugar, está la inmigración cualificada, un punto en el que se podría hacer más. Y, además, hay una gran brecha entre la demanda y la habilidad disponible; en muchas profesiones es muy difícil encontrar candidatos apropiados.

¿Hay que estar ya preocupados por la pérdida de empleos a causa de la tecnología?

Este es un tema global. Muchos de los trabajos de hoy no existirán en 10 años, las tecnologías los eliminarán, pero se crearán otros nuevos. Se estima que un tercio de los trabajos que habrá en 10 años, aún no han sido inventados.

¿Qué puede hacer un país para prepararse a esto?

Soy un gran creyente de que el éxito de cualquier economía se basa en su sistema de educación y en crear un sistema que pueda asumir mucha gente. Y la educación no solo son colegios y universidades, sino capacitación para todo el rango de habilidades.

Por supuesto, la universidad es importante, pero debe tener una estructura de costos lo suficientemente baja y los programas indicados para generar la oferta dirigida a la demanda del país. En Colombia, el número de personas con educación superior no es particularmente alta y eso se traduce en que las compañías no podrán desarrollar su máximo potencial y crear nuevos trabajos.

¿Cómo ve la evolución de la nueva economía?


Es emocionante, hoy se puede hacer todo de una forma digital muy fácil. La parte interesante es que muchas compañías están nerviosas de lo que estas tecnologías pueden hacerles, pero si asumen los avances y los combinan con su negocio, tendrán la clave para triunfar en el futuro. La forma en la que vamos a trabajar dentro de cinco años será completamente distinta a la de hoy y, por esto, las empresas pueden no saber qué hay que hacer y quedarse quietos, o hacer cosas distintas, lo cual puede funcionar o no. Ninguna industria es inmune.

¿Cómo ve el desempleo?

Colombia está alrededor del 10% y, globalmente, eso no es una buena cifra, a partir de ese umbral es símbolo de problemas. Una de las principales preocupaciones debe ser que no haya cualificación suficiente para cubrir los trabajos, de ahí la importancia de la educación. Si el país tiene 44 millones de personas, y 2,5 millones no tienen trabajo, es un impacto para la economía, hay mucha gente que no contribuye al crecimiento. Imagine el poder que podrían generar esa cantidad de personas.

¿Se ha avanzado?

Colombia tristemente es uno de los países que tiene un menor índice de participación laboral de los 33 en los que estamos. Además, esto se convierte en un círculo vicioso: cómo hacer para estar disponible si no se tienen las habilidades para conseguir trabajo, y volvemos a la educación, la cual es difícil de conseguir y costosa, pero es seguramente la mejor inversión para generar inversión local y extranjera. Desde el punto de vista positivo, Colombia se ha ganado una reputación como un lugar más seguro y desarrollado para hacer negocios; la visión desde fuera es mejor que nunca.

¿Qué impacto tendrá la migración de Venezuela?

Si la inmigración es cualificada tiene muchos beneficios por lo que se llenan los trabajos necesarios y eso genera la creación de otros a su alrededor, quizá menor cualificados, pero que crean un entorno completo. Por el contrario, si no se cubren, se eliminan esas oportunidades. Están viniendo muchos profesionales y no hemos visto que le estén quitando los trabajos a los colombianos, sino que se está complementando.

¿Cómo se puede mejorar la productividad?

Son tres puntos: la educación es fundamental; igualmente, hay que invertir en entrenamiento y, en tercer lugar, las inversiones en tecnología. Si una empresa tiene buen personal, se le entrena bien y se le da la tecnología que le permita hacer un mejor trabajo, ese es el camino a la mejora. El problema es que si se tiene una fuerza de trabajo barata, se tiende a contratar a más personas y no innovar. La productividad no se mejora a no ser que se quiera.