Economía

Plantean salario mínimo por regiones para reducir la informalidad laboral

Investigadores del Banco de la República hacen esta propuesta como alternativa para cerrar las brechas de remuneración. En las ciudades más productivas sería más alto.

¿Cuánto y cuándo las debe consignar? El monto de las cesantías equivale a un mes de salario por cada año trabajado o proporcional si el período es menor de 12 meses y el empleador debe consignarlas cada año, hasta el 14 de febrero.

Economía Por: Redacción Portafolio

Se avecina el debate sobre cuánto debe ser el incremento del salario mínimo para el próximo año. En medio de esta coyuntura, surge un documento que plantea la posibilidad de implementar una remuneración básica diferencial en cada una de las regiones.

(Lea: Sistema de pensiones en Colombia recibe mejor calificación que el estadounidense)

Esta es la alternativa que propone Luis Arango y Luz Flórez, investigadores del Banco de la República, para contribuir en la reducción de la informalidad laboral, al tiempo que con esta, se cerrarían las brechas en materia de remuneración.

(Lea: ¿En qué consiste el proyecto para implementar el seguro de desempleo en Colombia?)

“Proponemos que las ciudades más productivas tengan un salario mínimo superior al de otras con un índice inferior; esto permitiría un balance entre productividad laboral y la remuneración que no dificulta la demanda de trabajo formal”, dicen en su documento.

Si bien esta no constituye una propuesta formal del banco central, los investigadores que elaboraron el documento sostienen que dado que existe heterogeneidad regional de la informalidad laboral, los análisis que realizaron sugieren que también existe heterogeneidad en la productividad de los trabajadores, lo cual sería una razón para introducir un salario diferencial por regiones.

Esto, en vista de los graves efectos que la prevalencia de la informalidad en la mayoría de las ciudades del país tiene sobre el crecimiento de largo plazo (es decir, en el PIB potencial por la vía del ahorro, la formación de capital humano y el progreso tecnológico), las finanzas públicas y el bienestar.

Además, explican que existen en el país 13 ciudades cuya informalidad se ha mantenido en más del 10%, por encima del promedio de 23 ciudades.

Se trata de: Pasto, Villavicencio, Ibagué, Armenia, Neiva, Cúcuta, Montería, Florencia, Valledupar, Quibdó, Riohacha, Santa Marta y Sincelejo. Igualmente, añaden que “esto es evidencia de que el mercado laboral en estos territorios no tiene un buen funcionamiento”.

Otras urbes como Bogotá, Manizales y Medellín, a pesar de estar muy por debajo de la media de informalidad, se ven afectadas de manera significativa por el salario mínimo. En otras como Barranquilla, Cali, Pereira y Tunja, el efecto es menos claro.

Así mismo, el análisis sugiere que la tasa de informalidad tiene un importante grado de asociación con la actividad económica y con los costos laborales no salariales. Por ende, los investigadores plantean que se requiere continuar con la reducción de esta variable, y un candidato natural para ello es la financiación del sistema de subsidio familiar.

Otro de los hallazgos del documento es que ante un incremento del PIB en un punto porcentual, la tasa de desempleo caería entre 0,31 y 0,47 puntos porcentuales en un horizonte de un año aproximadamente, y aseguran que el efecto en el desempleo juvenil sería prácticamente del doble.

EXPERIENCIA INTERNACIONAL

La propuesta de los autores del informe ya ha sido implementada en otras geografías, tanto en economías desarrolladas como en otras en vías de serlo. Aseguran que países como Inglaterra, Italia, Alemania y Finlandia tienen salarios mínimos diferenciados por sectores de la producción como el agrícola, metalúrgico o tecnológico.

En otros como la República Checa y Francia, el salario mínimo es diferenciado por edades y ocupación. En el caso de Estados Unidos, existe un salario mínimo federal que es tomado como referencia para la determinación de los salarios mínimos estatales.

Sin embargo, estas no son las únicas alternativas. En Honduras, por ejemplo, la diferenciación salarial se realiza de acuerdo a la actividad económica y al número de trabajadores; en México, por su parte, es por región y tipo de ocupación; mientras que República Dominicana lo hace por actividad y tipo de ocupación, Panamá lo realiza con una mezcla de las tres variables anteriores.

COLOMBIA YA LO TUVO Y LA LEY HOY LO IMPIDE

El salario mínimo por regiones ya fue implementado en Colombia. Hasta la década de los 80 existió.

En su momento, se estableció un diferencial por departamento y tamaño de las empresas. Durante los años 60 un decreto reajustó el sueldo del sector agrícola y el de los menores de 16 años. Hacia 1970, sucedió igual en los sectores manufacturero, comercio, servicios, transporte, construcción y primario, entre otros, por zona del país y por tamaño de empresa.

Finalmente, la unificación del salario mínimo se produjo en 1983 (Decreto 3506) para “eliminar una injusta discriminación en perjuicio de los trabajadores del sector rural”.

Para implementar un salario mínimo diferencial que nos permita tener un mercado de trabajo menos rígido, se deberá modificar la Sentencia C-815/99 de la Corte Constitucional para incluir entre los criterios para modificar la remuneración y el tamaño del sector informal, según lo determine el Dane, en lugar de la inflación pasada, la cual afecta el funcionamiento del mercado de trabajo.