Economía

Efecto en Bogotá del posible ingreso del país a la Ocde

Este es un sello de garantía en seguridad y confianza para las empresas extranjeras.

Movilidad en Bogotá

Economía Por: Portafolio

El ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) se tiene previsto para principios de 2018 y si bien se han discutido ampliamente las posibles implicaciones que esto tendrá a nivel nacional, vale la pena abordar la discusión desde la capital, puntualmente sobre el impacto que tendrá para su flujo de inversión extranjera, ya que la capital es el principal receptor de IED del país, con 48,7% de la inversión greenfield.

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El conjunto de los 34 países miembros de la Ocde representa el 62% del PIB mundial y reúne a los principales emisores de inversión extranjera.

En esta lista hay jugadores clave en la economía internacional como Estados Unidos, España, Francia, Chile, Portugal, Alemania y Reino Unido, los siete inversores más importantes que tiene Bogotá en ese orden.

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Entre 2006 y el primer semestre de 2017 estos países concentraron el 68,6% de la inversión que llegó a la ciudad, un monto estimado de 12.923 millones de dólares, y más de 67.000 empleos generados.

Históricamente el acceso de los países a la Ocde ha influido de manera positiva en el fortalecimiento de las instituciones públicas y ha producido confianza en la comunidad internacional, lo que ha atraído un mayor volumen de inversión extranjera y diversificado el abanico de países inversores.

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El caso de Chile, que ingresó a la Ocde en 2010, es bastante significativo para Colombia porque permite ver el impacto que puede llegar a tener el ingreso a ese organismo en un país de la región. Durante los 5 años previos al ingreso a la organización (2005-2010), el promedio mensual de proyectos de inversión era de 5,1, mientras que en los 5 años posteriores al ingreso (2010-2015), el promedio mensual aumentó a 7,4 proyectos; un incremento del 46%. En este mismo periodo el promedio del capital mensual invertido aumentó 59%, pues pasó de 532 millones de dólares a 849 millones de dólares.

A partir de su adhesión, entre 2010 y 2015, 12 países miembros de la organización que no tenían presencia en Chile se interesaron por el país austral y decidieron invertir en él como Polonia, Luxemburgo, Finlandia, Israel, Nueva Zelanda y República Checa. Además, motivó a países que ya estaban presentes en Chile como España, Italia y Austria a que aumentaran la inversión.

Si bien el aumento de la inversión extranjera en Chile responde a diversos factores, el ingreso a la Ocde lo certificó ante los ojos de los grandes jugadores internacionales como un país económicamente estable y atractivo, con diversidad en oportunidades de negocio.

En términos prácticos, la función de la Ocde es dar línea por medio de directrices para mejorar el entorno económico y fomentar la inversión. Para establecer estos lineamientos la organización estudia el éxito de las políticas públicas y reformas de los miembros en temas de protección y restricción de inversión, entorno económico, viabilidad y desarrollo. Es, en cierta manera, una guía de buenas prácticas económicas probadas a nivel mundial. En pos de contribuir a mejorar el clima para la inversión extranjera e impulsar el desarrollo, entrar a la Ocde supone acogerse a cinco directrices clave: tratar a la inversión extranjera de la misma manera que la inversión local, hacer lo posible por minimizar los roces entre las empresas y el Estado, presentar de manera clara y transparente el entorno de negocio a las empresas extranjeras, eliminar obligaciones contradictorias o perjudiciales para las empresas multinacionales y comprometerse a ser evaluados frecuentemente por sus pares para cerciorares del cumplimiento de estos compromisos.

El objetivo, como se ve, es mejorar el entorno para captar inversión extranjera y generar confianza en las empresas multinacionales, que es una de las prioridades de la ciudad que abordamos desde Invest in Bogota.

Este tema es especialmente sensible para Bogotá y sería un espaldarazo importante ya que la ciudad se ha convertido en el epicentro del país de diferentes industrias con una participación importante de la inversión extranjera. Por ejemplo, la ciudad concentra el 83% de los ingresos del sector TI y en los últimos años han llegado empresas de países como Reino Unido, Estados Unidos, Argentina y Bélgica que lo han fortalecido. O el caso del sector farmacéutico, que reúne el 66% de las empresas manufactureras de medicamentos del país y el 65,3% de los mayoristas, con empresas de Estados Unidos, India y Brasil entre las últimas establecidos.

Así mismo ocurre en otros sectores como alimentos procesados o industrias creativas, que han tenido un crecimiento importante apalancado por la inversión extranjera como motor de desarrollo.

Desde que el Concejo General de la Ocde invitó formalmente a Colombia en mayo del 2013 para que iniciara el proceso de entrada a la organización, el país recibió una hoja de ruta supervisada por 23 comités con recomendaciones que debía ir implementando para ser aceptado.

En este campo, el país ha hecho grandes avances y para junio de 2017 ya contaba con 21 vistos buenos de los 23 necesarios. Este aval significa que Colombia ha enfocado sus políticas al mejoramiento de su entorno económico y ha hecho un esfuerzo importante por implementar las recomendaciones.

Las principales sugerencias para Colombia relacionadas a la inversión extranjera eran liberalizar los movimientos de capital, una mayor laxitud en las relaciones comerciales internacionales y fortalecer un régimen abierto y transparente para la inversión.

Precisamente, para mejorar el entorno de inversión de Bogotá hemos avanzado en la adopción de una estrategia de promoción especializada, el diseño y formulación de un plan de ordenamiento territorial consecuente con el marco nacional de desarrollo y competitividad, y una mejor recolección y publicación de información e indicadores de la región.

El ingreso de Colombia a la Ocde es una gran oportunidad para Bogotá al ser un sello de garantía, seguridad y confianza para las empresas extranjeras.

Estas garantías, como en el caso de Chile, propiciarán el aumento en la inversión extranjera con proyectos de alto impacto, soluciones a los desafíos actuales de la ciudad y el mejoramiento de la calidad de vida de los bogotanos.

Juan Gabriel Pérez
Director ejecutivo de Invest in Bogota