Economía

Descanso navideño

Mantenemos un sesgo a que la tasa de intervención baje a 4% en la reunión de abril para luego seguir estable hasta el cierre del 2018.

junta del Emisor

Economía Por: Portafolio

El Banco de la República mantuvo su tasa de intervención inalterada en 4,75% la semana pasada, en línea con nuestra expectativa y la de la mayoría de los analistas.

Sin embargo, esperamos que esta pausa en la senda de recortes sea breve y que la tasa de intervención disminuya a 4,25% en el primer trimestre de 2018. Nuestra expectativa de estabilidad en la reunión pasada se debía a tres factores principales.

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Primero, porque el comportamiento reciente de la inflación no ha sido del todo favorable. La inflación total venía subiendo consecutivamente desde agosto y el dato de 4,12% en noviembre había vuelto a superar el rango meta, además de que fue superior al que esperaba el mercado.

Por su parte, la mayoría de las medidas de inflación núcleo o básica habían dejado de caer en octubre, se incrementaron en noviembre y todavía se sitúan por encima del rango meta.

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Esto dificultaba adoptar una política monetaria mucho más expansiva, a pesar de que, desde la reunión de noviembre, el Banco ha estado más confiado de que la inflación total cerrará alrededor de la meta de 3% en 2018.

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En efecto, el comunicado de la reunión del Emisor mencionó que la inflación de noviembre “se incrementó más de lo esperado” y que “el promedio de los cuatro indicadores de inflación básica dejó de caer”.

Segundo, porque creíamos que el Banco iba a ser cauteloso ante los posibles efectos que el reciente recorte de la calificación soberana por parte de S&P podía generar en los mercados financieros. En varias columnas previas explicamos que la probabilidad de ocurrencia de este evento era elevada y que estaba totalmente descontada por los mercados, así que esperábamos que su impacto negativo fuera breve y moderado.

En efecto, las tasas de interés de los bonos colombianos, las primas de riesgo país y el dólar en Colombia aumentaron levemente el martes de la semana pasada, un día después del recorte de la calificación soberana, pero el jueves (día de la reunión del Emisor) ya se habían recuperado y se ubicaban en niveles similares a los del lunes.

Sin embargo, creíamos que el Banco iba a preferir esperar un tiempo prudente, y no apenas dos días, para corroborar que la decisión de S&P no tuviera efectos significativos en los mercados financieros.

En efecto, tras la decisión de S&P, el Ministro de Hacienda había afirmado que “lo conveniente sería tomarse una pausa, analizar la decisión, evaluar el momento y retomar las bajas [de la tasa de intervención] a partir de enero del próximo año”.

Teniendo en consideración que el Ministro ha sido uno de los integrantes de la Junta del Banco que más ha presionado por bajar la tasa de intervención, esta era una señal muy fuerte de que una pausa era altamente probable en la reunión de la semana pasada.

Tercero, porque no había pasado mucho tiempo desde la última reunión de política monetaria, la cual se llevó a cabo el 24 de noviembre, así que tampoco se contaba con suficiente información adicional sobre la actividad económica del cuarto trimestre.

En efecto, en la rueda de prensa el Ministro de Hacienda mencionó que la falta de nueva información había sido uno de los argumentos para la decisión de estabilidad de la semana pasada.

Sin embargo, seguimos esperando que el Banco retome la senda de recortes de su tasa de intervención en la reunión de enero, bajándola a 4,50%.

En ese momento ya se conocerá el dato de inflación de diciembre, el cual esperamos disminuya a 3,98%. Este sería su primer descenso desde julio y volvería a ubicarse dentro del rango meta de 2% a 4%, lo cual debería dar mayor confianza al Banco para continuar con el relajamiento de la política monetaria.

Otros dos factores a favor de un nuevo recorte de la tasa de intervención en enero son el mejor comportamiento de las cuentas externas del país en el tercer trimestre y los negativos datos de actividad económica que se conocieron después de la reunión del Emisor.

Las cifras de la balanza de pagos que se conocieron a comienzos de la semana pasada mostraron que el déficit externo (el de la cuenta corriente) bajó a 3,4% del PIB en ese trimestre, mientras que en el primer semestre había promediado 3,9% del PIB. Por su parte, el viernes de la semana pasada se conoció que la producción industrial y las ventas al por menor se contrajeron 0,3% y 0,6% en octubre, respectivamente.

Posteriormente, esperamos un último recorte de la tasa de intervención a 4,25% en la reunión de marzo, pues en ese momento creemos que ya se habrán desaparecido casi todos los efectos de una sola vez de la reforma tributaria de 2016 y de la Ley de licores sobre la inflación anual, según explicamos en columnas anteriores.

Según nuestros cálculos, el efecto total de estas dos leyes habría sido de 0,60-0,65 puntos sobre la inflación anual en 2017, los cuales se materializaron plenamente en los primeros tres meses del año: 0,35 puntos en enero, 0,20 puntos en febrero y 0,05-0,10 puntos en marzo, aproximadamente.

En consecuencia, prevemos que la inflación descenderá con fuerza en el primer trimestre de 2018 y que se situará por debajo de 3,7% en enero, de 3,5% en febrero y de 3,2% en marzo próximo.

Precisamente, por lo anterior es que aún mantenemos un sesgo a que la tasa de intervención pudiera bajar a 4% en la reunión de abril para luego mantenerse estable hasta el cierre de año. En ese mes se conocerá el dato de inflación de marzo, el cual esperamos sea más bajo que el 3,4% que espera el equipo del Banco para ese mismo mes y podría motivar un recorte adicional al que pronosticamos en nuestro escenario base, según explicamos previamente.

Andrés Pardo Amézquita
​Director Ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.