Economía

Un camino más despejado

Un factor a favor de otro recorte de tasas es la mejoría en las cuentas externas desde el tercer trimestre del 2017, hasta hoy, por el alza de los precios del petróleo.

Bolsa de Valores de Colombia

Economía Por: Portafolio

Esperamos que el Banco de la República reduzca su tasa de intervención de 4,75% a 4,50% este mes. En la reunión pasada, los codirectores consideraron oportuno “esperar a tener más información sobre el comportamiento de la inflación, el producto y la tasa de cambio antes de hacer un recorte de la tasa de intervención”.

Creemos que los datos recientes relacionados con estas variables inclinan la balanza a favor de un recorte, incluso a pesar de que el dato de inflación de diciembre fue mayor que el que se esperaba.

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Hace un mes anticipamos que los tres principales argumentos para mantener inalterada la tasa de intervención en diciembre, iban a perder peso a comienzos de este año.
El primero tenía que ver con la incertidumbre asociada al recorte de la calificación crediticia de Colombia por parte de S&P.

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Los mercados locales se desvalorizaron después del anuncio, pero se habían recuperado totalmente el día de la reunión del Emisor, que fue 2 días después. Sin embargo, creíamos que el Banco iba a esperar más tiempo para corroborar que esta decisión no tuviera efectos negativos que pudieran alterar las proyecciones económicas.

(Lea: Precio del petróleo cerró en 70 dólares) 

En columnas anteriores habíamos advertido que la probabilidad de que S&P rebajara la calificación del país era elevada, pero que estaba totalmente descontada por los mercados, así que esperábamos que su impacto fuera breve y moderado. En efecto, el comportamiento de los mercados locales ha sido favorable en el último mes y sus niveles actuales son mejores que los observados antes del anuncio de S&P.

Además, antes de la reunión del Emisor en diciembre, el Ministro de Hacienda había afirmado que “lo conveniente sería tomarse una pausa, analizar la decisión y retomar las bajas (de tasas) a partir de enero”. De esta manera, creemos que el buen desempeño de los mercados locales será un argumento a favor de continuar con la senda de recortes de tasas este mes.

El segundo factor tenía que ver con que había pasado poco tiempo entre las reuniones de noviembre y diciembre y el Banco no contaba con suficiente información adicional sobre la actividad económica del cuarto trimestre. En efecto, en la rueda de prensa de la última reunión, el Ministro de Hacienda mencionó que la falta de nueva información había sido un argumento para mantener inalterada la tasa de intervención. No obstante, el Emisor también resaltó que los pocos indicadores disponibles de actividad y de percepción para el cuarto trimestre seguían mostrando “un dinamismo bajo” y revelaban que “varios de los riesgos a la baja en el crecimiento se estarían materializando”.

Los datos más relevantes que se han conocido en las últimas semanas han aumentado la probabilidad de que se materialicen dichos riesgos y constituirían otro argumento a favor de un nuevo recorte de tasas en enero. La producción industrial no creció en el bimestre octubre-noviembre, mientras que las ventas minoristas se contrajeron 0,9% en ese mismo periodo.

Por su parte, el Indicador de Seguimiento a la Economía, un proxy del PIB mensual, apenas creció 1,7% en octubre-noviembre, mientras que el PIB creció 2% en el tercer trimestre. Finalmente, la tasa de desempleo registró su peor deterioro anual de todo 2017 en noviembre.

El tercer factor tenía que ver con el comportamiento desfavorable que venía presentando la inflación en los últimos meses, pues venía subiendo consecutivamente desde 3,40% en julio hasta 4,12% en noviembre, además de que este último había vuelto a superar el rango meta y fue mayor al que esperaba el mercado. Por su parte, la mayoría de las medidas de inflación núcleo habían dejado de caer en octubre y aumentaron en noviembre. Esto dificultaba adoptar una política monetaria más expansiva, a pesar de que, desde noviembre, el Banco ha estado más confiado de que la inflación cerrará alrededor de su meta de 3% en 2018.

El dato de inflación de diciembre de 4,09% tampoco fue del todo satisfactorio pues volvió a superar los pronósticos, que eran de 3,99%. Sin embargo, este es el primer descenso de la inflación desde julio y la sorpresa al alza se debió exclusivamente a un efecto transitorio asociado al incremento de los precios de las boletas de partidos de fútbol. En particular, los dos partidos de la final del torneo del fútbol profesional colombiano se jugaron en Bogotá, la ciudad con mayor peso en la inflación, mientras que hace un año uno de los partidos se jugó en Ibagué, cuyo peso en la inflación es mucho menor.

Lo anterior resultó en un incremento mucho más pronunciado de los precios de las boletas de partidos de fútbol en diciembre. Este gasto sumó, por sí solo, 0,09 puntos porcentuales al cambio de la inflación anual entre noviembre y diciembre. Sin esta situación, la inflación anual habría bajado a 4% y hubiera cerrado 2017 en el rango meta.

Adicionalmente, el Banco destacó en diciembre que sus proyecciones de inflación seguían mostrando “una reducción hacia el primer trimestre de 2018”, lo cual no debió alterarse después del dato de diciembre. Nuestro pronóstico de inflación y el del promedio del mercado es de un descenso a 3,74% en enero, principalmente debido a que en este mes empezarán a desaparecer los efectos inflacionarios de una sola vez de la reforma tributaria de 2016.

Otro argumento a favor de un nuevo recorte de tasas, es el mejor comportamiento de las cuentas externas en el tercer trimestre, el cual habría continuado en el cuarto y a comienzos de este año, especialmente gracias al sorpresivo incremento reciente de los precios del petróleo.

A pesar de lo anterior, no descartamos que algunos codirectores consideren que el comportamiento menos favorable de la inflación en diciembre sea un impedimento para recortar tasas en enero. Sin embargo, con los cambios del calendario de reuniones del Banco, si no se hace un recorte este mes, habría que esperar hasta la de marzo, lo que significaría una pausa de 4 meses desde noviembre. Una pausa tan larga no parece ser consistente con la persistente debilidad de la demanda interna, con un balance de riesgos que aún está inclinado a la baja, y con un alto grado de certeza sobre la expectativa de descenso de la inflación en el primer trimestre del año.

Andrés Pardo Amézquita
Director Ejecutivo de Investigaciones
Económicas de Corficolombiana.