Economía

“eCenso” en Colombia. Un llamado a la ciudadanía digital

Usar la alternativa digital para concretar una participación masiva de los ciudadanos demanda una preparación de la plataforma y los terceros.

Censo

Economía Por: Portafolio

Adelantar un censo de población es un ejercicio de alcance nacional que implica considerar muchos elementos en su coordinación y motivar una reflexión consciente de la población para responder al llamado de un Estado para concretar una vista más cercana y detallada de la realidad de las personas en un país.

De acuerdo con un documento de las Naciones Unidas un buen censo de población debe tener al menos las siguientes cuatro características: a) enumeración individual, b) universalidad, c) simultaneidad y d) periodicidad.

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Enumerar significa poder particularizar a cada individuo y su situación para evitar desdibujar alguna condición, que pueda ser afectada en una lectura de grupos. Es claro que habrá características que se pueden establecer en grupos, que no riñen con la descripción particular de cada participante.

Universalidad que implica cobertura de toda la población a nivel nacional con el fin de mantener una vista totalmente incluyente de la participación de cada persona en el territorio del país. La simultaneidad demanda que las respuestas a las preguntas del censo sean dadas en un momento preestablecido con el fin de hacer una lectura lo más homogénea posible de las realidades del país en ese momento.

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La periodicidad, de acuerdo con Naciones Unidas, se debe hacer al menos cada diez años, con el fin de poder comparar grupos de edad y tratar de evitar estacionalidades que puedan generar distorsiones en los resultados analizados.

Estas cuatro condiciones revelan la magnitud, relevancia y seriedad que tiene este ejercicio para una nación, sin perjuicio de la sensibilidad de la información que se recaba, que permite identificar de forma inequívoca a una persona o grupo de individuos, por lo que la adecuada custodia de esta información se vuelve un tema no solo de interés personal, sino de seguridad nacional.

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Hemos visto casos en la historia donde con la información del censo se materializaron eventos funestos contra la población. Uno de los casos más sonados y que aún mantienen tensiones entre los participantes está documentado en el libro de Edwin Black, denominado “IBM y el Holocausto. La alianza estratégica entre la Alemania Nazi y la más poderosa corporación norteamericana” (Editorial Atlántida, distribuido en Colombia por Intermedio Editores), donde se detalla cómo la información capturada a través de tarjetas perforadas sobre la identificación del pueblo judío fue insumo fundamental para concretar uno de los genocidios más grandes de la historia.

Si bien esta historia permanece en la memoria de muchas personas, lo importante es resaltar que un censo motiva un flujo de información bien, a través de una entrevista personal, con funcionarios entrenados para adelantar la labor o por autoenumeración, donde cada persona diligencia los formatos establecidos. Mientras la primera forma permite tener información de mejor calidad, la segunda requiere posiblemente correcciones que pueden ser resueltas luego con la visita en sitio cuando se llega al lugar de residencia.

En Colombia se viene adelantando un nuevo censo poblacional, luego del último realizado en 2005, donde se hizo una apuesta de captura de datos por terminales móviles, ahora se tiene la novedad de un diligenciamiento a través de una plataforma web vía internet.

Si miramos esta apuesta que hace el Departamento Nacional de Planeación - DANE para este nuevo censo de población, que revisada a luz de las indicaciones de Naciones Unidas sobre esta temática, no corresponde con el estándar de periodicidad, motiva una autoenumeración, busca cumplir con la universalidad y quiere vincular a cada una de las personas en el país, es un ejercicio donde se advierten variables que pueden ser determinantes para el logro del objetivo del Estado con esta iniciativa.

Al sugerir el uso de una plataforma tecnológica que permita una autoenumeración, es necesario comprender que estamos implícitamente hablando de un ejercicio de “ciudadanía digital” que las personas de un país hacen frente al llamado de la autoridad estadística del país. El uso de esa ciudadanía digital, de acuerdo con algunos expertos, implica conocer al menos los siguientes nueve temas: acceso digital, consumo digital, comunicación digital, alfabetización digital, etiqueta digital, normatividad digital, derechos y responsabilidad digital, salud y bienestar digital y seguridad digital.

Si lo anterior es una condición base para el ejercicio de una adecuada ciudadanía digital, las personas que van a participar del censo en formato digital, deberían tener alguna idea sobre lo que implica su vinculación con un tema de tanta trascendencia, donde la información que ellos brindan se va a convertir en posibles iniciativas de política pública e implicaciones sobre decisiones que el ejecutivo va a adelantar para beneficio de la población en general.

Usar la alternativa digital para concretar una participación masiva de los ciudadanos demanda una preparación de la plataforma y los terceros, proveedores involucrados, habida cuenta que el sistema informático estará sometido a una exigente carga de acceso, que deberá considerar y soportar, sin perjuicio de las condiciones de seguridad y control propias de una aplicación que va a efectuar recolección y luego tratamiento de datos personales.

Frente a una apuesta como el “eCenso”, es importante mantener en el horizonte algunas inquietudes que permitan, no solo motivar a las personas a que diligencien la encuesta prevista, sino a desarrollar esa cultura digital, como fundamento del ejercicio de ciudadanía en el entorno digital, que acertadamente viene desarrollando el Ministerio de TICS. Algunas interrogantes son:

• A nivel técnico:

- ¿Se adelantaron pruebas de “stress” sobre la plataforma seleccionada para el ejercicio?

- ¿La plataforma se ha probado previamente en entornos semejantes y condiciones como la de nuestro país?

- ¿Se hicieron pruebas de concepto concretas que dieran orientación sobre la efectividad y eficiencia que se espera de la plataforma?

- ¿Se adelantaron pruebas de “mal uso” para ver cómo es posible llegar a comprometer la plataforma?

- ¿Se cuenta con un plan de atención de incidentes técnicos y de seguridad frente a eventos inesperados sobre la plataforma? ¿Existe el plan de recuperación de negocio?

• A nivel de la ciudadanía:

- ¿Los ciudadanos conocen dónde van a quedar almacenados sus datos y cómo se hará el tratamiento de los mismos?

- ¿Los ciudadanos tienen información sobre el uso y manejo de la plataforma, así como un centro de atención que les permita atender sus dudas y sugerencias?

- ¿Los ciudadanos saben qué hacer ante un error de la plataforma?

- ¿Se han informado adecuadamente las expectativas de lo que puede y no puede hacer la plataforma?

- ¿Los ciudadanos han recibido alfabetización sobre sus derechos y deberes en el entorno digital?

• A nivel del Estado:

- ¿Se tiene coordinación con los entes que están a cargo de la seguridad digital de la Nación ante amenazas o riesgos cibernéticos?

- ¿Se tiene monitorización del funcionamiento de la plataforma y las variables que se deben revisar para asegurar su adecuada operación?

- ¿Es claro qué se debe hacer ante una falla generalizada de la plataforma que impida la recolección de los datos del censo?

- ¿Hay establecido un protocolo de actuación y sincronización ante una falla en la integridad de la base de datos que recibe la información?

- ¿Cómo se asegura la confiabilidad de los datos capturados por los ciudadanos?

Jeimy J. Cano M.,
profesor Asociado de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario