Economía

Más activos en el exterior le restan fragilidad a la economía

Con esto se diversifica la inversión y el ahorro del país, en momentos en que las calificadoras han planteado inquietudes sobre el monto de la deuda en el extranjero.

Más activos en el exterior

Economía Por: Redacción Portafolio

La diferencia entre los ingresos y las salidas de dólares de Colombia ha sido una de las grandes preocupaciones sobre la economía, al punto que es uno de los temas frente a los cuales las calificadoras constantemente han prendido las luces amarillas.

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Como se sabe, la destorcida en los precios del petróleo generó menores entradas de divisas, entre otros por concepto de la caída en exportaciones e inversión extranjera, y con ello, la necesidad de endeudarse más.

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Aunque el panorama no está del todo despejado, y el país enfrenta grandes desafíos, hay un tema que está ayudando a contrarrestar la tensión y es el incremento de los activos colombianos en el exterior.

LA VISIÓN

Constantemente, las agencias de rating han advertido sobre la vulnerabilidad que esto le genera a la economía colombiana. Es más, cuando S&P le recortó la calificación al país, en diciembre pasado, advirtió que “una posición externa debilitada de Colombia -que incluye un aumento marcado de la deuda externa neta en sentido estricto y sus volátiles términos de intercambio- resalta la menor resistencia de las cuentas externas y de la economía a los términos de intercambio y a otros shocks externos”.

Además, se conoció que representantes de las calificadoras le han manifestado al Gobierno inquietudes sobre la proporción de títulos de tesorería (TES) que están en manos de inversionistas foráneos. Como en la práctica esto es una obligación que tiene el Gobierno con el extranjero (solo que no está expuesta al riesgo de tasa de cambio), también es un foco de debilidad en caso de turbulencia.

Vale recordar que actualmente, los fondos del exterior son los principales tenedores de TES, pues en sus portafolios hay poco más de 68 billones de pesos (alrededor de 23.000 millones de dólares), el 26,4 por ciento del total. Esto es, incluso más de lo que tienen los fondos colombianos de pensiones (AFP).

El ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas, considera que esto es resultado de la estrategia de la Nación para diversificar su base de inversionistas.

Este proceso ha sido positivo en la medida que ha permitido aumentar el número de participantes en el mercado local, incrementar la demanda por TES, mantener las tasas de interés de la Nación en niveles bajos aun en un período de ajuste importante como el experimentado en los últimos 3 años”.

A esto, añade que también da espacio para que “bancos e inversionistas institucionales cuenten con mayor capacidad para financiar al sector privado en sectores importantes como el de infraestructura”.

De todas maneras, si se mira desde otra óptica, la mayor inversión colombiana en el exterior logra hacerle contrapeso a esta situación.

Datos del Banco de la República y del Ministerio de Hacienda señalan que el saldo de activos externos de sociedades no financieras y hogares ha aumentado de manera casi constante en la última década.

El año pasado, a septiembre, el dato iba en 27.000 millones de dólares, 11.000 millones más que hace siete años. Poco más de la mitad corresponde a inversiones directas, que han tenido un gran impulso del sector privado. Sin embargo, las empresas públicas también han puesto su cuota, con planes y proyectos que han hecho en el exterior.

Así como la entrada de dólares para la compra de TES es inversión de portafolio, también es grande el monto de dinero colombiano que ha buscado rendimiento en otros destinos. Datos de la Superfinanciera señalan que, de los 227 billones de pesos de ahorro pensional obligatorio que al cierre del 2017 gestionaban los fondos, hay más de un tercio que está invertido en títulos del exterior (81 billones de pesos).

“La combinación de estas dos realidades es positiva para el país en la medida que se diversifican tanto el financiamiento como el ahorro externo de la economía y se logra una especie de cobertura en los flujos y las variaciones en los stocks de deuda y ahorro del país ante choques externos y volatilidades en variables como el tipo de cambio”, puntualizó Cárdenas.

EN EL RADAR

Precisamente, la semana pasada, el Minhacienda estuvo reunido en Nueva York con representantes de las calificadoras de riesgo, e insistió en la necesidad de mantener la comunicación sobre la evolución de los distintos indicadores, “para que tomen decisiones informadas”, dijo.

De todas maneras, estas agencias constantemente están enviando señales, y la situación externa del país sigue en el tintero.

Cuando S&P le recortó la calificación a Colombia, advirtió además que “podríamos bajar las calificaciones durante los próximos dos años si contrario a nuestras expectativas, hubiese señales de deterioro en el acceso de Colombia a financiamiento del mercado externo, incluso ante una lenta reducción esperada de la deuda externa neta en sentido estricto”.

Pero, sin duda, el tema más relevante en los análisis sigue siendo el frente fiscal. Por ejemplo, esta semana Fitch Ratings dijo que este año es muy probable que se pueda cumplir con la meta de déficit establecida por la regla fiscal (3,6% del PIB). Esto, gracias a un repunte en el crecimiento económico, los mejores precios del petróleo (con más producción e inversión en el sector) y en general más recursos del exterior.

No obstante, advierte que para el 2019, en donde la meta es de 2,2 por ciento del PIB, la tarea está más complicada, y para lograrlo se hace necesaria otra reforma tributaria o más recortes al gasto.

Y las condiciones no están dadas. “Otro ajuste es desafiante en materia política. Por otra parte, los recortes de gasto han sido difíciles de lograr en los últimos años”, dijo.

De todas formas, Cárdenas advierte que “la regla fiscal fue un pilar de la transición del país del grado especulativo al grado de inversión y ha sido importante para mantener la confianza de los mercados en estos años complicados para la economía, de manera que levantar esa ancla institucional al gasto público sin duda nos haría más vulnerables a choques de confianza por parte de los mercados y sería negativo para la calificación”.


luicon@eltiempo.com