Economía

Un camionero cuenta cómo su vehículo es la empresa, el hotel y la herramienta de trabajo

Juan Camilo Vargas Combariza, un boyacense nacido en Duitama, decidió hace nueve años suspender sus estudios de administración de empresas agropecuarias, para dedicarse al oficio de varios de los miembros de su familia: conductor de tractomula.

Camionero

Economía Por: Portafolio

Desde 2009 su vida transcurre en las carreteras y con la carga a sus espaldas. En jornadas de hasta 16 horas conduciendo, y a veces más, Juan Camilo sabe a qué horas inicia su trabajo pero no cuándo termina, pues no basta con llegar a su destino, sino que debe esperar que le reciban la carga.

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¿Usted se dedica solo a conducir el camión?

No. Ese es el principal oficio, pero yo debo buscar la carga, llevar el carro a mantenimiento, buscar parqueadero, tanquear y hasta jalarle a la mecánica.
Como yo manejo un camión que no está afiliado a ninguna empresa de carga, me toca conseguir la mercancía para llevar de un lugar a otro.

¿Qué opina de su oficio?

Este es un oficio muy difícil. Uno lo hace es porque no hay más opción. A los camioneros independientes nos discriminan.

¿Se ha quedado alguna vez sin gasolina?

No. Mis jefes no me controlan el consumo de combustible. Eso puede suceder en las empresas de carga donde a los conductores les controlan el tanqueo.

¿Cuál es el trancón más largo que le ha tocado soportar en una carretera?

La Línea es la carretera más complicada. Hay veces que en esa zona uno debe pasar hasta dos noches esperando. Eso ha mejorado un poco, pero sigue siendo complicado.

¿Cómo le ha ido en los paros de camioneros?

Yo siempre he parado. Por un lado, por el apoyo al gremio de camioneros, porque realmente estamos en una situación difícil y, por el otro, si uno sale a trabajar corre el riesgo de que le hagan daño al carro o a uno mismo.

¿Le ha tocado esperar en la carretera por paros que realizan otras personas?

Muchas veces. En el Putumayo, en un año que manejaba un carrotanque, duré 20 días en la vía por una protesta campesina. Eso es muy complicado porque uno queda incomunicado y sin plata, por culpa de los problemas de otros.

¿Le gusta el restaurante de camionero?

Así es. Me gusta mucho, pero eso se está poniendo muy caro precisamente porque los que no son camioneros llegan a comer a estos sitios. Aunque a nosotros nos venden la comida un poco más barata.

¿Cómo identificar un restaurante bueno?

Un restaurante es bueno cuando entra mucha gente. Eso hace que la comida rote y no le vendan a uno platos recalentados.

¿A veces pide platos a la carta?

Ahora no, porque el negocio está muy malo. Actualmente, toca vivir del corrientazo, que es más económico.

¿Cuánto vale una noche de hotel en la carretera?

Ahorita está en $38.000 la noche. No incluye desayuno. Solo dormida y derecho a baños.

¿Le ha tocado dormir en el camión?

Muchas veces. Cuando uno viene corto de plata, toca hacerlo. Es incómodo, pero no tenemos otra alternativa.

¿Qué elementos lleva un conductor de tractomula en su maleta personal?

Además de las prendas de vestir, los elementos de aseo personal.

¿Ustedes son amigos de las personas que atienden en los peajes?

Algunas de esas personas, mujeres u hombres, lo conocen a uno, y en ocasiones nos piden que las transportemos hacia su casa, cuando terminan el turno, porque no tienen dinero para movilizarse. Esas son personas que viven por ahí cerca. Uno lo hace siempre y cuando no haya que salir de la carretera principal.

Cuando va en la carretera ¿a qué es lo que más le teme?

A la inexperiencia de los demás conductores. Eso sucede con carros particulares, buses, taxis, tractomulas, colectivos y motos. La gente maneja como loca. Pero los más imprudentes son los de las motos. Eso es un peligro, no saben las reglas y si las conocen no las respetan.

¿Cómo se orienta cuando le toca viajar a una ciudad que no conoce?

Hoy en día uno se mueve con Waze, pero hay que preguntarles a los amigos por WhatsApp, porque ese aparato no sabe cuáles son las vías por las que no es permitido el tránsito de vehículos pesados.

¿Cómo le va en las básculas para camiones?

Ese es uno de los grandes problemas de nosotros. No sabemos por qué uno llega a la primera báscula, lo pesan y luego pasa por la segunda y el resultado es diferente, y así sucesivamente.

¿Cree que las carreteras colombianas han mejorado?

Eso iba bien, pero ahorita con el tema ese de Odebrecht todo quedó paralizado. Ojalá solucionen ese problema para que las acaben de arreglar. En Vichada y el Guaviare, las carreteras son un desastre.

¿A qué le pone cuidado en la carretera?

A las cosechas. Cuando hay gente vendiendo determinado producto a la orilla de la carretera es porque hay cosecha. Uno sabe qué es lo que está barato. En estos días, por ejemplo, hay invasión de aguacate.

En la carretera también vemos mucho caminante. Ese es un problema grave porque se les pegan a los camiones en la parte de atrás, y son un peligro porque nosotros conduciendo no nos damos cuenta. Ha habido muchos muertos y heridos, incluso, algunos son ladrones.

¿Qué escucha en radio cuando va en la carretera?

Noticias, para saber qué está pasando y si hay algo que nos afecte en el camino. Yo no son muy bueno para escuchar música porque me da sueño, pero la mayoría de los compañeros sintoniza emisoras musicales.

¿Cuántas horas maneja al día?

A veces nos toca hasta las 24 horas, porque la situación nos obliga, ya que los ingresos no dan para uno acostarse a dormir. Uno llega al destino y tiene que esperar que le descarguen, pero de inmediato tiene que irse a buscar la carga de regreso.

En los puertos es muy difícil conseguir carga, porque eso lo tienen acaparado las empresas que se dedican a prestar ese servicio, y a los independientes nos dejan sin trabajo.

¿Cómo y dónde busca la carga?

Uno llega al sitio donde nos buscan a los camioneros para asignarnos carga. Dependiendo del flete que paguen uno decide si viaja o no. Hoy la situación es muy difícil porque están pagando muy barato.

¿Por qué han bajado los precios de los fletes?

Porque las empresas que generan carga tienen sus propios camiones y no nos contratan a los independientes.

En realidad, los fletes son como un sube y baja. Por ejemplo, hoy pueden estar pagando el transporte de carbón en $110.000 la tonelada entre Boyacá y Santa Marta, y mañana puede subir a $125.000.

A veces le toca a uno esperar 15 o 20 días en una ciudad hasta encontrar carga. Cuando sale un viaje, este ya da pérdidas porque nos ha tocado pagar hotel, alimentación y parqueadero.

Si a los camiones independientes los discriminan ¿por qué no se afilian a una empresa de carga?

No, porque ellos tienen sus carros propios.

Pero ¿usted podría emplearse como conductor de un camión de una de esas empresas?

Sí, eso es posible. El problema es que me tocaría irme a vivir fuera de Duitama, y eso cambiaría de vida.

¿Qué hace si llega a un peaje y no tiene plata?

Uno se rebusca hasta las monedas. Si no le alcanza toca pedirles a los compañeros.

¿En sus nueve años de conductor de tractomula ha tenido algún accidente?

Nunca, gracias a Dios.

¿Qué hace cuando se vara en la carretera y no encuentra cómo desvararse?

Yo no he tenido ese problema. Me he varado pero por fallas que me permiten llegar a una ciudad o un pueblo donde haya un mecánico. Por eso es clave hacerle mantenimiento permanente al carro.

¿Cómo es la relación entre ustedes los camioneros en la carretera?

A veces hay solidaridad otras no. Hubo un tiempo en que había mucha rivalidad, pero eso ha cambiado. Se decía que los conductores santandereanos eran poco colaboradores, e incluso los pastusos y nosotros los boyacenses, pero la situación nos ha llevado a ser más solidarios.

¿Cuándo usted ve otro carro varado en la carretera le ofrece ayuda?

Sí. Pero hay que tener cuidado, por aquello de los atracos. La inseguridad en las vías es un gran problema. Cada vez es más común el robo de vehículos. Yo les colaboro a los que conozco.

Hoy en día no es posible pararle a cualquiera, inclusive ni siquiera a la Policía, porque los mismos ladrones se visten de policías y se roban los carros.

¿Es cierto que hay tiranía de la Policía de Carreteras hacia ustedes?

Tengo que reconocer que hay policías muy decentes y amables, que a cambio de buscar hacerle daño a un conductor, hacen cumplir la norma sin cometer injusticias. Pero hay otros que son abusivos y malas personas.

¿Le han puesto un comparendo que usted considere injusto?

Sí. Hace poco me pusieron el comparendo más injusto de mi vida de conductor. Fue una policía mujer. Yo iba saliendo de Bogotá a Tunja en la calle 170. Había salido temprano, pero no contaba con un trancón que me hizo perder tiempo y me agarró el pico y placa. Me faltaban unos pocos metros para salir del área urbana de Bogotá, y esta señora me impuso la sanción. Yo le dije que estaba próximo a salir de la ciudad, que me librara de la sanción, pero no aceptó, además de que fue altanera y amenazante. Preferí quedarme callado y asumir la multa.

¿Usted recoge personas en la carretera?

Yo no lo hago, pero conozco compañeros que lo hacen. Por seguridad, prefiero abstenerme.

¿Viajan de vez en cuando con sus familiares?

La mayoría de gente tiene esa costumbre. Yo no porque soy soltero. En la temporada de vacaciones es común que los conductores de camión transporten a sus familiares.


Édmer Tovar Martínez
Editor de Portafolio impreso