Economía

Temer elogia la relación entre Brasil y Colombia y los planes de desarrollo binacionales

En entrevista exclusiva con Portafolio, el presidente brasileño, Michel Temer, quien sería candidato en las próximas elecciones, dice que los dos países viven una cercanía histórica. Afirma que la recuperación ayudará a activar el comercio de América Latina.

Temer

Economía Por: Redacción Portafolio

Brasil y Colombia no han aprovechado todo el potencial que puede ofrecer su relación, un error que están tratando en enmendar y que ha llevado a que, hoy, ambos estén en su mayor momento de convergencia.

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Así lo afirmó en exclusiva a Portafolio el presidente de Brasil, Michel Temer, quien destacó que en la reciente reunión con el presidente Juan Manuel Santos, le ofreció no solo impulsar la relación económica y comercial, sino también negociar acuerdos para compras gubernamentales.

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¿El gigante de América Latina ha vuelto?

Todo el mundo puede percibir que Brasil hoy está mejor que hace dos años. Los números y los indicadores oficiales lo muestran. Después de la recesión más profunda de nuestra historia volvimos a crecer el año pasado. Logramos derribar una inflación de casi un 10% cuando asumimos el gobierno, y estamos en un 2,8%. Además, la tasa básica de intereses acaba de ser reducida al 6,5%, un récord.

Eso significa, además de más crédito, un aumento del poder adquisitivo de los brasileños. La industria reacciona vigorosamente; la producción de vehículos, por ejemplo, creció 25% en 2017; en la agricultura la cosecha de granos bate récords; la Bolsa de Valores también; el comercio vende más y finalmente los empleos vuelven de a miles. Crecen las exportaciones, pero también las importaciones, lo que indica una reanudación de las inversiones, incentivadas también por nuestro programa de concesiones y alianzas con la iniciativa privada.

En fin, Brasil busca dinamizar su fuerte economía y así traer prosperidad no solo para sí, sino para la economía del continente, fortaleciendo y ampliando el comercio con sus vecinos.

Ante las críticas sobre la mejora económica de Brasil, ¿le preocupa que haya una recaída?

El año pasado crecimos un 1% después de 11 trimestres de recesión. La expectativa es que nuestro PIB crezca un 3% en 2018 y eso puede significar que se generen hasta 3 millones de empleos. Como he señalado, todos los indicadores siguen siendo positivos, mes a mes. Entonces no vemos ninguna señal de recaída.

Y la mejora, hay que destacar, que no es solo en la economía, también lo es en la gestión del Gobierno, en las compañías estatales, en la educación, en las leyes laborales, que hemos modernizado, y en los programas sociales, que ampliamos.

¿Cuánto tiempo necesitan para volver al nivel anterior a la crisis?

Una recesión como la que hemos vencido, que provocó una contracción del PIB de un 8,6%, deja cicatrices. Y no se trata sólo de reactivar la producción, el consumo y el mercado laboral, se trata también de reorganizar las cuentas públicas, afectadas no solo por la caída de la recaudación, sino también por decisiones equivocadas que gravaron pesadamente el Estado brasileño.

Recibimos como herencia un déficit de más de 150.000 millones de reales. Tuvimos que hacer, por lo tanto, un fuerte ajuste fiscal: aprobamos una enmienda constitucional válida para los próximos 20 años que estableció un límite para los gastos públicos. No será de un momento para otro que llegaremos al equilibrio ideal entre ingresos y gastos. Pero tenemos que recordar que Brasil está siempre, incluso en los períodos de recesión, entre las diez mayores economías del mundo, por lo que tenemos naturalmente una capacidad extraordinaria de reaccionar y recrear un círculo virtuoso que se extienda por todos los sectores y actividades.

¿Qué impacto puede tener para la región la mejora económica de Brasil?

La economía de Brasil tiene el potencial de activar todo el comercio en el continente. En el mundo de hoy, donde hay profunda interdependencia de las economías, no se alcanza el desarrollo de forma aislada.

¿Qué oportunidades ve para fortalecer los vínculos con Colombia?

Brasil y Colombia se encuentran entre las mayores economías de América del Sur. Somos las dos mayores poblaciones de la región y los dos países más biodiversos del mundo. Y tenemos una extensa frontera, por lo que es natural que seamos socios estratégicos. Es cierto que ese potencial no viene siendo plenamente aprovechado a lo largo del tiempo, pero es algo que ya está cambiando.

Vivimos, entre nuestros países, un momento de convergencia sin precedentes –convergencia que pude constatar y confirmar en la reciente visita del presidente Santos a Brasilia. Ambos países favorecen una gobernanza moderna y pragmática, orientada hacia el desarrollo de nuestros países. Y en eso hemos trabajado.

Con Colombia, verificamos con mucho entusiasmo un aumento de un 25% en nuestro comercio, y ese número crecerá aún más con el nuevo acuerdo de complementación económica Mercosur-Colombia firmado en diciembre pasado. Dicho acuerdo amplió la liberalización para casi todos los aranceles aduaneros y, por lo tanto, estamos tratando de nuevas oportunidades de negocios, que son muchas, para brasileños y colombianos.

He sugerido al presidente Santos que también iniciáramos negociaciones para un acuerdo sobre compras gubernamentales. Además, hemos firmado varios otros acuerdos, por lo que es realmente un momento de especial convergencia entre nuestros países.

Destaco además que, en seguridad y defensa, el diálogo entre nuestras autoridades es crecientemente fluido, lo que ha permitido aprender unos con otros. Brasil actúa, también, como garante en el proceso de paz con el ELN y tiene la satisfacción de contribuir con el desarrollo de Colombia en el posconflicto –pienso en nuestra cooperación en desminado y agricultura familiar. Y hemos compartido experiencias sobre la migración venezolana, un problema que afecta a Brasil y, en mayor escala, a Colombia. Somos hoy socios estratégicos.

¿Qué podría aprender Colombia de Brasil ante una posible pérdida del grado de inversión?

La clasificación de las agencias de riesgo aún refleja, en cierto modo, el impacto de la crisis por la que hemos pasado. No se puede negar que fue la peor recesión de nuestra historia, con serias consecuencias sociales, como el desempleo. Pero gracias a la reanudación de la responsabilidad fiscal y a la agenda de reformas modernizadoras, hemos vuelto al camino del crecimiento sostenible y del desarrollo.

Ante el surgimiento de nuevos actores en el sector cafetero, ¿cómo Brasil piensa afrontar esa situación? ¿Planea alianzas con Colombia?

Como grandes productores mundiales de café, como vecinos y como amigos, Colombia y Brasil son aliados naturales en lo que a café se refiere. De hecho, debo decir que es un privilegio contar con esa alianza, aún más cuando a Colombia la gobierna un jefe de estado que fue representante en la Organización Internacional del Café. Me dijo el presidente Santos que esta alianza brasileño-colombiana en la OIC ayuda mucho a definir los rumbos de las discusiones que allí se manifiestan sobre producción y comercio de café. Por lo tanto, ya tenemos una alianza con Colombia con relación al sector cafetero, una alianza que queremos ahondar cada vez más en el marco de la Organización Internacional del Café.

¿Brasil también apuesta a una mayor integración para América Latina?

Ciertamente. No solo por convicción, sino también por determinación constitucional. Me gustaría recordarles que la Constitución brasileña cuenta con un dispositivo que determina nuestra integración con los países latinoamericanos.

Es lo que hemos hecho. Comenzando por el rescate de la vocación original del Mercosur para el comercio. Con nuestros socios, empezamos a identificar y eliminar barreras comerciales, en vez de levantarlas, como venía ocurriendo. Y avanzamos mucho en la agenda externa. El intento de promover un acuerdo Mercosur-Unión Europea, por ejemplo, tiene ya 19 años y jamás se ha conseguido algo. Finalmente, estamos cerca de cerrar un acuerdo con el bloque europeo.

También estamos acordando una alianza con la región Pacífico y así, Mercosur y la Alianza del Pacífico se están acercando cada vez más. Más que apostar por la integración regional, creo firmemente que la integración es nuestro destino.

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La iniciativa para reunir las bolsas de valores de los países de la Alianza del Pacífico es un proceso que observamos con interés.

Con el proteccionismo que viene del Norte, ¿La región debe fortalecer relaciones con Europa y Asia?

Defendemos una Latinoamérica abierta. En Mercosur nos estamos acercando a otros países de América Latina, en especial los de la Alianza del Pacífico. Más allá, negociamos acuerdos comerciales con países de Norteamérica, como Canadá; de Asia, como Corea del Sur y Singapur; y de África, como Marruecos y Túnez. Estamos cerca del acuerdo con la UE. Es decir, la respuesta que estamos dando a las tendencias proteccionistas es más integración, e integración con todos.

Brasil no solo tuvo problemas económicos, sino también turbulencias políticas. ¿El país ha superado sus crisis?

Es necesario recordar que la turbulencia que menciona es el resultado de un juicio político, algo que no es trivial en cualquier país. Como determina la Constitución, he asumido la Presidencia de la República y de inicio nos encontramos con un ambiente político extremadamente polarizado. Sin embargo, logramos retomar el diálogo que se había interrumpido en la gestión anterior con el Congreso.

Brasil tiene una democracia consolidada, con instituciones fuertes y autónomas, y atraviesa esos momentos de embate político con madurez, sin salir de la normalidad democrática. Este momento más agudo, digamos así, pasó y he trabajado por la pacificación, por la unión de los brasileños. Hemos tenido que enfrentar denuncias improcedentes, también vencidas en el Parlamento, pero lo más importante es que hemos logrado aprobar importantes reformas, como la del límite de gastos, la de la enseñanza media y la de la modernización laboral. Necesitamos todavía aprobar la reforma del sistema de seguridad social, fundamental para la salud financiera del país. Y lo haremos.

Resumiendo, hemos transformado una crisis de dos dimensiones: económica y política. Y lo hicimos optando no por el enfrentamiento, sino por el diálogo. Me siento orgulloso de decir que hemos puesto nuevamente a Brasil sobre rieles; el país está listo para avanzar. Ahora caminamos hacia las elecciones de octubre, que trae un cuadro instigador, con tranquilidad institucional.

Usted está preocupado por la situación de Venezuela; ¿qué pueden hacer los países latinos?

Sí, la situación en Venezuela inspira preocupación y tocamos el tema con el presidente Santos. Es un país vecino y hermano, que atraviesa una triple crisis, política, económica y humanitaria. Estamos, siempre, al lado de los venezolanos, al lado de la democracia.

Con relación al éxodo venezolano, creemos que es, ante todo, una cuestión humanitaria y que, por lo tanto, merece nuestra atención. El gran flujo de personas trae naturalmente una demanda inesperada y compleja para nuestras regiones fronterizas, por lo que es necesario planificar atención en salud, vivienda, ciudadanía y seguridad.

Así como Colombia, hemos adoptado medidas para reforzar el control en la frontera, sobre todo en Roraima, y para acompañar la entrada de inmigrantes, que necesitan una documentación adecuada. Para ello, hemos creado una legislación especial. Ya firmamos también un decreto que reconoce la situación de vulnerabilidad de Roraima, derivada del flujo migratorio, y liberamos un crédito de 190 millones de reales. Solo en Boa Vista hay 40.000 venezolanos, lo que representa más del 10% de la población de la capital de Roraima.

Hemos ofrecido ayuda humanitaria al Gobierno de Venezuela. Nos hemos puesto a disposición para enviar medicinas y alimentos y, aunque la población venezolana esté sufriendo con esas carencias, por lo que está siendo obligada a migrar, el Gobierno venezolano prefiere rechazar la ayuda que Brasil y Colombia, entre otros, ofrecen.

Ahora, la cuestión de Venezuela es más amplia. Nuestra relación, al menos por parte de Brasil y ciertamente de Colombia también, es institucional, de Estado a Estado. Pero eso no significa que estamos de acuerdo con lo que está sucediendo allí. Lo que queremos, y eso fue tratado también durante mi reunión con el presidente Santos, es la pacificación política. Queremos democracia plena en las elecciones y no agresión a los que se oponen al régimen que allí está constituido. Creemos que las elecciones efectivamente libres y el respeto a los derechos humanos son esenciales. Estamos atentos y hemos sido activos, por ejemplo, vean lo que hemos hecho en el Grupo de Lima o en la OEA, o la decisión de suspender a Venezuela del Mercosur.


Rubén López Pérez
Subeditor Portafolio