Economía

Respuesta de las FF. MM.

Aprovechamos para recordar que fueron las Fuerzas Militares las que denunciaron y solicitaron la intervención de la justicia.

Fuerzas Militares

Economía Por: Portafolio

Señor, Director de Portafolio.

Me permito dirigirme a Usted para presentarle mi cordial saludo y hacer unas precisiones sobre el artículo publicado el pasado 30 de abril, llamado ‘¡A robar, marrrrrr!’, escrito por el columnista Sergio Calderón Acevedo.

Tras una lectura detallada surgieron varias inquietudes por parte del Alto Mando de las Fuerzas Militares, las cuales es necesario precisar y comentar como corresponde a los comandantes y voceros naturales de los 254.070 hombres y mujeres que componen nuestras instituciones.

Los integrantes de las Fuerzas Militares somos servidores públicos, colombianos que hemos elegido servir al país y a nuestros conciudadanos con amor, entrega incondicional y valentía. No todo colombiano tiene la vocación para asumir complejas responsabilidades castrenses que inician en plena juventud, como tampoco para hacer parte de una institución que demanda un alto grado de compromiso y sacrificio.

Infortunadamente, conocemos a diario noticias de lo que sucede en entidades públicas y empresas del sector privado, incluso en las Fuerzas Militares, donde unos pocos han aprovechado sus cargos para apropiarse de los recursos del Estado, es decir, de todos los colombianos. No obstante, generalizar constituye un acto insensato que merece nuestro rechazo.

Expresiones como “Se hizo por fin público lo que todos sabían: que los militares roban…”, denotan no solo un desconocimiento absoluto de nuestra estructura y composición, sino también una falta de consideración y respeto hacia quienes integran la Institución.
Cuestionar las actuaciones de todos los hombres y mujeres que portan el uniforme de las Fuerzas Militares va en contra de los más elementales principios de la presunción de inocencia y el debido proceso. Ni siquiera a los investigados se les puede declarar culpables hasta no ser oídos y vencidos en juicio. En un Estado de Derecho solamente los jueces tienen la potestad de señalar quién es culpable y quién no.

Además, afirmar que los militares “[…] están armados, como cualquier banda criminal” es una expresión inaceptable, que desconoce que portamos las armas por mandato de la Constitución Política, y lo hacemos precisamente para combatir a quienes privan de la vida a los ciudadanos de bien, a los que roban, secuestran, extorsionan y trafican con sustancias prohibidas, entre otras conductas delictivas.

Las Fuerzas Militares gozan de una alta aceptación por parte de los colombianos, pero respetamos profundamente a quienes piensan diferente, porque de eso se trata la democracia. Sabemos que no cabe opinión pública sin pluralidad de puntos de vista ni contraste de argumentos, pero del mismo modo pedimos respeto para evitar ser señalados de la manera como lo hace la columna.

Todos los colombianos, y de ello no se excluye el mando militar, compartimos con el columnista nuestra profunda indignación por hechos de corrupción como los que menciona en su artículo. Por ello, aprovechamos para recordar que fueron las mismas Fuerzas Militares, ya sea el Ejército Nacional, Armada Nacional o la Fuerza Aérea Colombiana, las que denunciaron con oportunidad y solicitaron la intervención de la justicia y los organismos de control, ayudando en el avance de las investigaciones que a la fecha han arrojado resultados que la opinión pública conoce.

De otra parte, resaltamos el papel de la Dirección de Aplicación de Normas de Transparencia del Ejército (Dante), una dependencia de nivel estratégico creada en el 2016 que permanentemente promueve buenas prácticas y realiza acompañamiento técnico, jurídico y económico a los procesos más sensibles de contratación, con una vocación preventiva, alineada con estándares nacionales e internacionales de la Otan, así como de transparencia internacional. Esta estrategia ha sido transversalizada a la Armada Nacional, con la Dirección de Anticorrupción, Legalidad y Transparencia de la Armada (Delta, y Dédalo, en el caso de la Fuerza Aérea Colombiana, lo que refleja unas políticas institucionales generadas en el marco de la transformación, encaminadas a forjar unas Fuerzas Militares más eficientes y efectivas.

Como responsables de la conducción y liderazgo de las Fuerzas Militares, rechazamos las actuaciones de quienes sean declarados culpables de corrupción por una autoridad judicial sin importar grado, cargo o condición. Esperamos reciban sin contemplación alguna las penas y sanciones señaladas por la ley.

Ahora bien, hacemos un llamado muy respetuoso a la responsabilidad social de los comunicadores, la cual está acorde con la inexistencia de derechos absolutos y con lo dispuesto por la propia Carta, particularmente en cuanto en su artículo 95 recuerda que el ejercicio de los derechos y las libertades en ella consagrados “implica responsabilidades”, con las consecuencias que comporta en cuanto pueda afectar la dignidad, la honra, el buen nombre u otros derechos de las personas.

Finalmente, a todos los soldados, marinos, pilotos e infantes honorables de la patria, nuestro saludo de aliento y el agradecimiento eterno, junto a sus familias, por su esfuerzo y sacrificio diario.

Respetuosamente, General, Alberto José Mejía Ferrero, comandante general Fuerzas Militares; General Carlos Eduardo Bueno Vargas, comandante de la Fuerza Aérea Colombiana; Almirante Ernesto Durán González, comandante Armada Nacional; Mayor General Ricardo Gómez Nieto, comandante del Ejército Nacional de Colombia.