Economía

Economía: a bordo, pero sin velocidad crucero

A pesar de que las cifras publicadas por el Dane dan cuenta de una economía en recuperación, falta data y tiempo para ver escenarios más reales.

Construcción de vivienda

Economía Por: Portafolio

En la mañana de este martes, el Dane no solo anunció el crecimiento del PIB del primer trimestre del año, 2,2%, sino el cambio en la metodología en el cálculo del mismo, ya no con base en los precios 2005 sino 2015.

Según el Dane, este cambio, que resulta de recomendaciones de instituciones internacionales como el FMI y la Ocde, permitirá adaptar nuevas nomenclaturas y clasificaciones económicas.

En cuanto a los resultados, observamos una economía que crece, principalmente, por algunos servicios, y que se ve castigada por la construcción, la manufactura y la dependencia del sector minero.

De acuerdo con lo que indicó el Dane, la actividad que tuvo mayor crecimiento en el primer trimestre de 2018 fue ‘Actividades financieras y de seguros’, con 6,1%. Sin embargo, las otras actividades que obtuvieron resultados destacados también se enmarcan en la prestación de servicios.

Por ejemplo, encontramos las siguientes actividades: administración pública y defensa, con 5,9%; actividades profesionales, científicas y técnicas, con 5,6% (en estas sobresalen la prestación de servicios de salud y servicios sociales); actividades artísticas, de entretenimiento y recreación (otra vez servicios), con 4%; comercio al por mayor y al por menor, con 3,9% (la subactividad prestación de alojamiento y servicios de comida fue la que jalonó este renglón); actividades de información y comunicaciones, con 3,1% y actividades inmobiliarias, con 2,9%.

Observamos, entonces, que la economía comienza a sentir la estabilidad de los precios y que se ha logrado obtener cierta confianza. Sin embargo, los efectos de las bajas en las tasas de interés aún no han sido reflejados en el despegue de la construcción y la manufactura, y los datos que nos presentan hoy aún no contienen la información suficiente para identificar si algunos sectores han mejorado en la generación de valor agregado o si, por el contrario, seguimos en los primeros eslabones de las distintas cadenas de producción.

Ahora, si tenemos en cuenta que la meta del FMI para el año es del 2,7%, no podemos desconocer que las cifras no son malas, y menos si las comparamos con el mismo periodo del 2017. Así mismo, no podemos perder de vista que los agentes económicos están a la expectativa de las elecciones presidenciales. Tantos esfuerzos de los formuladores de política pública podrán ver sus efectos en “pausa” hasta tanto no hayan resultados electorales.

Por: Paula Bula, Directora del Departamento de Pensamiento Económico, Entorno y Competitividad, de la Universidad EAN