Economía

Fijan hoja de ruta para fortalecer al sector lechero

Asoleche propone trabajar el manejo del agua, el almacenaje de pastos, la utilización racional de los agroinsumos, el uso de la genética, entre otros.

Jeffrey Fajardo, presidente de Asoleche

Economía Por: Portafolio

Más allá de ponerle fin a la fijación de precios, Asoleche propone una convergencia con los precios de las subastas y los de la tasa representativa del mercado.

Asimismo, el gremio planteó una hoja de ruta para fortalecer el sector en los próximos años como trabajar el manejo del agua, el almacenaje de pastos, un uso racional de agroinsumos, el uso de la genética, los estándares sanitarios y una reconversión de maquinaria. Con estas condiciones el siguiente paso podría ser aumentar las exportaciones, que hoy representan un porcentaje muy bajo de las 7.000 millones de toneladas que se producen anualmente en el país.

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Jeffrey Fajardo, presidente ejecutivo de Asoleche, le dijo a Portafolio que los posibles acuerdos comerciales con los candidatos a Estados Asociados de la Alianza del Pacífico son “un sofisma de distracción” y que la entrada de los productos lácteos de Nueva Zelanda, mayor exportador mundial de este producto, podría exponer la industria “a la quiebra rotunda”.

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¿Cuáles son sus expectativas frente a la negociación con los candidatos a Estados Asociados de la Alianza del Pacífico, en relación con la industria lechera?

Hay tres sectores que estamos sobre la mesa de negociación en unas condiciones absolutamente preocupantes como lácteos, carne y azúcar.

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En los lácteos, nuestra preocupación radica en que ese acuerdo de asociación implicaría un TLC con Nueva Zelanda, a la sobrecarga que ya tenemos de las expectativas de desmonte de barreras a las importaciones de productos lácteos de EE. UU. y de la Unión Europea, se le sumaría Nueva Zelanda, el mayor exportador mundial, que vende internacionalmente alrededor de 21.000 millones de litros al año, lo que equivale a cerca de siete veces la producción formal del país.

Eso nos tiene sumamente preocupados, más allá de esa inquietud legítima que tenemos en el sector que representa 400.000 unidades productoras, 700.000 empleos directos y que genera el aporte más grande al PIB agropecuario, por encima del café y de la palma.
No existe una claridad ni una posibilidad de acceso real de nuestro mercado.
Consideramos que no existe la más mínima oportunidad. En ese sentido, Colombia no debería firmar un TLC con Nueva Zelanda, exponiendo este sector a la quiebra rotunda.

El Ministerio de Comercio nos ha dicho que esta es una oportunidad de inversión extranjera directa de Nueva Zelanda y de cooperación técnica de ellos en Colombia. Eso es un sofisma de distracción, se cae de su peso porque para eso no se necesita un TLC.

¿Qué producción espera alcanzar el sector este año?

Un poco más de 7.000 millones de litros, incluyendo la parte formal y la informal. Es una producción similar a la del año pasado, por lo que este año ha habido lluvias parecidas a las del 2017. Esto con serias dificultades para poner esos productos en el mercado final, por la misma fijación de precios. Creo que esa medida es lo que hace tan inelástico el mercado y hace tan desleal la competencia de la formalidad contra la informalidad.

Vale aclarar que de toda la producción, un 46% se acopia a través de canales formales, un 43% de manera informal y el resto es para autoconsumo en las fincas.

¿Cuáles son las regiones con mayor producción?


La informalidad está en el trópico bajo con un 67%, mientras que en el trópico alto, que es Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Nariño, la informalidad es mucho menor.

¿Qué recetas debería seguir la industria para mejorar de cara a los próximos años?

Debe darse un proceso de microadministración. Tenemos que empezar a ser absolutamente rigurosos en cómo se construye la estructura de costos de la finca, cómo hacemos para reservar aguas y romper la correlación que tenemos frente al ciclo de lluvia, porque cuando llueve no tenemos dónde guardar la leche y cuando no llueve nos matamos por la leche. En este sentido serían seis los pasos a seguir: trabajar el manejo del agua, el almacenaje de pastos, un uso racional de agroinsumos, el uso de la genética, los estándares sanitarios y una reconversión de maquinaria.

¿Se debería eliminar la fijación de precios?

Creemos en una convergencia, no creemos que se tenga que dar mañana mismo. Si hoy en día no estuviéramos bajo la TRM ni el precio de la subasta, sino sacamos los promedios ponderados de los precios de las subastas de los últimos cinco años y los promedios asimétricos simples de la TRM de los últimos cinco años, si determinamos que la diferencia 30% del precio, hacemos una proyección de ese precio en el 2026, ahí ya tendríamos una proyección hacia dónde nos dirigiríamos en términos de los precios.
No desviarnos de esa convergencia de esas tarifas, podría ser lo mas sano que pase en el sector.

Con estas condiciones, ¿se podría pensar en un potencial exportador?

El reto de convergencia es una protección razonable del sector, el cual no puede ser de 20% o 30% más caro que el resto porque el día que se mantengan esos precios, los importadores transformadores de productos, que ni siquiera tienen que ver directamente con los productos lácteos, van a importar leche en polvo y va a prescindir del mercado nacional.

De ahí, a una estructura verdaderamente estable de un modelo exportable de productos lácteos para Colombia, pasa por muchas otras cosas. No hay un elemento que sea la varita mágica. Se deben elevar los estándares sanitarios en la producción primaria, por lo que es una cuestión absolutamente necesaria para exportar y no generar excedentes de producción ocasionales.

Andrés Felipe Quintero Vega
En Twitter: @QuinterovAndres