Economía

Ser pilo paga

El ingreso a la Ocde es un reconocimiento a las buenas prácticas económicas, y tiene un impacto reputacional que favorece el desempeño del peso.

Ocde

Economía Por: Portafolio

Los activos financieros colombianos, particularmente el peso y los TES, han tenido un desempeño positivo en 2018 a pesar del riesgo por elecciones presidenciales locales y de la turbulencia reciente en la mayoría de mercados emergentes.

Esta turbulencia está asociada al incremento de las tasas de los Bonos del Tesoro de EE. UU., al endurecimiento de las condiciones de financiamiento en dólares (preocupaciones por un mayor ritmo de aumento de la tasa de interés de la Fed), al fortalecimiento generalizado del dólar y a una mayor incertidumbre política internacional (temores de una guerra comercial, resurgimiento de movimientos populistas y riesgos específicos en varios de los principales países emergentes, entre otros).

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A continuación analizamos los factores que han mantenido a Colombia como un destino atractivo de las inversiones de portafolio en medio del reciente escenario adverso para los mercados financieros de países en desarrollo.

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TURBULENCIA EMERGENTE

El incremento de la tasa de la Fed ha sido extremadamente gradual (175 pbs desde 2016, el más lento de los últimos 50 años) y ampliamente anticipado, lo cual ha favorecido un comportamiento relativamente estable de los mercados financieros. No obstante, la tasa de desempleo en Estados Unidos cayó recientemente a su nivel más bajo de este siglo, la inflación volvió a acercarse al objetivo de 2%, y los mercados están esperando un impulso fiscal adicional de la reforma tributaria de finales de 2017. Lo anterior generó la expectativa de que la Fed aceleraría el ritmo de incrementos de su tasa objetivo en 2018 y 2019, como se confirmó en la reunión de junio, generando nuevas desvalorizaciones en activos de riesgo, incluyendo los de países emergentes, y un fortalecimiento del dólar.

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Ahora bien, las fuertes devaluaciones en Argentina y Turquía, y en menor medida, en Brasil, Rusia y México, también se deben a desequilibrios específicos de estas economías. Por un lado, el Gobierno de Macri en Argentina estableció un impuesto sobre las inversiones financieras, en un intento de corregir los desbalances económicos originados en administraciones anteriores, lo cual desató una corrida bancaria y una devaluación del peso argentino de 15% en tan sólo dos semanas.

El Banco Central se vio obligado a aumentar rápidamente su tasa de intervención a 40% y a vender hasta 1,5 mil millones de dólares de reservas internacionales en un solo día y títulos de deuda pública de corto plazo (Lebacs). Aun así, el Gobierno debió solicitar posteriormente un préstamo de emergencia al FMI, aprobado la semana pasada, por 50 mil millones de dólares.

La lira turca también registró una fuerte depreciación en las últimas semanas, luego de las declaraciones del presidente y candidato presidencial, Recep Erdogan, de que adoptaría una política monetaria poco ortodoxa y reduciría las tasas de interés.

El Banco Central turco decidió incrementar su tasa de intervención en 125 puntos básicos, a 17,75%, para contrarrestar la devaluación de la lira, controlar las presiones de inflación y mantener la credibilidad en la política monetaria.

En Brasil y México ha aumentado significativamente el riesgo político, particularmente las preocupaciones por los resultados de sus respectivas elecciones presidenciales, mientras que Rusia continúa siendo el foco de tensiones geopolíticas.

En contraste, el peso colombiano ha sido una de las pocas monedas emergentes que se ha apreciado frente al dólar en lo corrido del año (de hecho es la de mejor desempeño), favorecida por el inesperado incremento de los precios del petróleo, que es la principal fuente de ingresos de divisas para el país por concepto de exportaciones e inversión extranjera directa.

Al analizar el comportamiento de los bonos soberanos de países emergentes en moneda local durante 2018, los títulos colombianos también han tenido un desempeño destacado. La tasa del TES 2024 acumula una leve valorización en lo corrido del año (disminución de 1 pb), mientras que las tasas de otros bonos de países emergentes (sin incluir a Argentina) han aumentado en promedio 50 pbs, destacándose los casos de Turquía (340 pbs) y Brasil (109 pbs).

LOS FUNDAMENTALES DE COLOMBIA

El buen manejo macroeconómico de Colombia, reconocido por entidades como el FMI y ratificado con el ingreso del país a la Ocde, y la estabilidad política de las últimas dos décadas, permitieron un ajuste ordenado de la economía al contexto de normalización monetaria en Estados Unidos y bajos precios del petróleo.

Cabe recordar que esta crisis generó: i) una desaceleración del crecimiento económico a 2% entre 2016 y 2017, desde 4% - 5% en años previos; ii) una devaluación del peso cercana al 40% entre 2014 y 2016 que llevó la inflación a 9% a mediados de 2016; iii) un aumento del déficit en cuenta corriente a máximos mundiales (7,3% del PIB en 2015); y iv) un incremento del déficit fiscal a 4% del PIB en 2016, desde 2,4% en 2014.

Sin embargo, actualmente el país se encuentra en una clara senda de recuperación gradual y de corrección significativa de los desbalances macroeconómicos; adicionalmente, el aumento superior a lo esperado en los precios del crudo ha mejorado las perspectivas económicas del país, de manera que esperamos un repunte del crecimiento del PIB de 1,8% en 2017 a 2,6% en 2018 y 3,3% en 2019, con sesgos al alza.

Por su parte, la inflación convergió rápidamente a la meta y ha estado estable en 3,1% en los últimos tres meses, el déficit en cuenta corriente ha disminuido a 3,1% del PIB en el acumulado doce meses a marzo de 2018 (el nivel más bajo desde diciembre de 2012), y el déficit fiscal del Gobierno Central ha corregido a 3,6% en 2017, destacándose que las metas de 3,1% para 2018 y 2,4% para 2019 son bastante creíbles.

RECONOCIMIENTOS POR HACER BIEN LA TAREA

Hace tres semanas, el FMI renovó la Línea de Crédito Flexible (LCF) para Colombia por 11.4 mil millones de dólares, un mecanismo que busca apoyar a los países miembros con buen desempeño económico, políticas prudentes, y un sólido marco de política económica.

La LCF no implica un aumento en el endeudamiento externo del país a no ser que se solicite el desembolso de los recursos, los cuales entrarían a hacer parte de las reservas internacionales y se podrían usar para intervenir en el mercado cambiario en una eventual reversión de flujos de capital externos hacia Colombia.

Adicionalmente, el ingreso de Colombia a la Ocde es un reconocimiento de las buenas prácticas, no sólo en materia económica, que ha sostenido el país en los últimos años, y creemos que tiene un impacto reputacional positivo que está favoreciendo en alguna medida el buen desempeño reciente del peso colombiano y los TES.

Julio César Romero y Andrés Pardo Amézquita
Economista jefe de Corficolombiana
Director Ejecutivo de Corficolombiana