Economía

El cigarrillo, un negocio que cada vez echa menos humo

El sector ha visto diezmadas sus ventas significativamente en los últimos años. Su consumo ha venido disminuyendo desde 2010.

Cigarrillo

Economía Por: Portafolio

La industria tabacalera de Colombia obtuvo durante el 2017 ingresos operacionales por un billón de pesos, un 16,8 por ciento más que en el 2016; sin embargo, las pérdidas en este mismo tiempo para el sector aumentaron 4,9% al ubicarse en 89.672 millones. Los impuestos al cigarrillo que han aumentado el costo tributario de una cajetilla de 20 unidades de 700 a 1.400 pesos entre el 2016 y el 2017 y a 2.100 pesos en el 2018, explican de alguna manera el complejo momento que pasan los empresarios del tabaco.

Líderes del sector ven en el impuesto un aumento significativo del contrabando que, según sus cifras, está ocupando con precios bajos el espacio que no puede llenar el mercado legal de cigarrillos y de paso deja sin efecto la política de salud pública para reducir el número de fumadores.

Así lo señala Humberto Mora, vicepresidente de la Compañía Colombiana de Tabaco (Coltabaco), al resaltar que la norma no está cumpliendo su objetivo y, por el contrario, los departamentos de la costa – donde está el mayor problema de contrabando – dejaron de ingresar a sus arcas en el 2018 alrededor de 229.376 millones de pesos por concepto de impuestos.

Es una pérdida significativa del recaudo, las ventas de la industria legal se han reducido significativamente. Todo esto debido al aumento abrupto en el impuesto”, dice. Mora, además, enfatiza que los cigarrillos de contrabando no solo no pagan el impuesto sino que no incluyen en la cajetilla el pictograma que establece el Ministerio de Salud, que busca inducir a los fumadores a ser conscientes del riesgo del tabaco y a reducir el consumo.

Esta reforma simplemente indujo la sustitución de producto legal por ilegal, que ni siquiera cumple con lo establecido sobre las advertencias que se hacen a los compradores para que sean conscientes del daño del cigarrillo”, argumenta.

En abril pasado, la firma Ivamer presentó un estudio realizado para la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) que da cuenta del impacto del contrabando en el país. Según el documento, durante el 2017 este indicador se ubicó en 18%, cinco puntos porcentuales más que en el año inmediatamente anterior. Bolívar, Atlántico, Magdalena, La Guajira, Cesar, Norte de Santander, Sucre y Córdoba son los departamentos donde el delito tiene mayor incidencia y en los que este año se dejaría de recaudar cerca de 335.522 millones de pesos.

Al respecto, Rosa Pereira Sigala, directora de asuntos legales de British American Tobacco Colombia (BAT), precisa que cuando ocurre un incremento del precio del producto legal en países como Colombia, donde las condiciones están dadas para el contrabando, es que se incrementa la incidencia de este fenómeno.

Es importante mencionar que la medición de Invamer se ha venido realizando por la consultora desde 2011, utilizando la misma metodología año tras año, lo que ha permitido observar la tendencia, evolución y el comportamiento de contrabando en el sector tabacalero en Colombia”, explica.


No obstante, las cifras reveladas por el Ministerio de Salud sobre el impuesto a estos productos, por los cuales mueren 88 personas cada día y le cuesta al sistema de salud 4,7 billones de pesos cada año, muestran un panorama alentador.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria Uribe, reveló el pasado 30 de mayo que el consumo de tabaco disminuyó de 12,9 % en 2010 a 7,0 % en 2017. “Gracias al impuesto al tabaco en 2017 se recaudaron 888.815 millones de pesos, casi 50 % más de lo que se recaudó en el 2016, que fue de $595.476 millones".

Para este 2018, la proyección de recaudo se estima en más de 1,1 billones de pesos”, dijo, al tiempo que señaló que “en ningún caso uno podría decir que el contrabando está echando al traste los objetivos de la política, ni el recaudo”.

Por su parte Carolina Wiesner, directora del Instituto Nacional de Cancerología, recalcó que el reto es seguir aumentando los impuestos al tabaco, pues “todavía tenemos uno de los precios más bajos en la caja de 20 en la región. La meta es reducir el consumo de cigarrillo a punto de que no constituya un problema de salud pública”.

EL FUTURO DE LA INDUSTRIA TABACALERA

De acuerdo con Humberto Mora, de Coltabaco, la industria ha invertido alrededor de 4.500 millones de dólares en el desarrollo de nuevas tecnologías, en la que trabajan expertos de distintas disciplinas, para disminuir el daño de los cigarrillos.

Producto de esa investigación, la multinacional Philip Morris, dueña de Coltabaco, lanzó recientemente un dispositivo para consumir tabaco sin que haya combustión, denominado Heets. “En general, lo que se ha podido establecer es que estos productos de tabaco calentado, al no generar combustión, los componentes tóxicos del humo del cigarrillo se reducen en un 90 y 95 por ciento”, explica Mora.

En esa línea, British American Tobacco desarrolló también un dispositivo de vapeo denominado Vype, que funcionan con cápsulas que contienen nicotina, que vende la misma empresa y cuya calidad está certificada. Son operados por baterías, no contienen tabaco, no producen humo y por lo tanto entregan nicotina sin los tóxicos que se liberan durante la combustión.

“Esto refleja la decisión de la compañía de explorar y alcanzar una gama de productos de nicotina de nueva generación”, precisa Rosa Pereira Sigala, directora de asuntos legales de BAT, que además le apuesta este año a aumentar su cobertura en la red de 370.000 tenderos que hay en el país y así crecer en el negocio.