Economía

Consumo de drogas en Bogotá se disparó

Entre el 2013 y el 2017 el porcentaje de personas que consumieron estas sustancias pasó de 15,6 a 24,4 por ciento.

Insulza dijo que hay un “consenso” en la región sobre la necesidad de no “hacer pagar con dureza a los usuarios de drogas”.

Economía Por: Portafolio

Alrededor de 240.000 personas consumen marihuana en la capital del país, de acuerdo con lo expresado ayer en el Concejo Distrital por el coronel José Javier Martín, comandante operativo de la Policía de Bogotá.

El oficial reveló la cifra en medio de un foro que tuvo lugar en el cabildo para conmemorar el Día internacional de la lucha contra el uso indebido y tráfico ilícito de drogas. Y advirtió que hay preocupación por el aumento en la distribución y comercialización de sustancias alucinógenas a través de redes sociales, pese a no contar con cifras concretas, y que las localidades más afectadas son Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe y Santa Fe.

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Las revelaciones en el cabildo coinciden con una encuesta realizada recientemente por el Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed), de la Universidad de los Andes, que evidenció cómo entre el 2013 y el 2017, el porcentaje de personas que consumieron esta sustancia pasó de 15,6 a 24,4 por ciento.

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“Los hombres consumen más que las mujeres. La prevalencia de aquellos que lo han usado alguna vez en su vida para los hombres en 2017 fue de 59 por ciento, mientras que para las mujeres, de 44 por ciento”, reveló el estudio, que tomó como muestra a 1.200 personas entre los 18 y 35 años de edad.

Sin embargo, el consumo de marihuana no es el único que subió. Los resultados del Cesed confirman que la cifra de uso de cocaína se duplicó, al pasar de 7,5 por ciento en 2013 a 17 por ciento en 2017. “Se reportaron más personas que exploran o que probaron alguna vez en su vida”, explicó Claudia Rodríguez Castellanos, investigadora de los Andes.

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Para el sicólogo Augusto Gómez Pérez, director de la corporación Nuevos Rumbos, estamos ante un grave problema que tiene consecuencias sicológicas, sociales, políticas, médicas –porque se afecta el sistema nervioso central de los consumidores– y criminales, porque surgen pandillas y ello puede derivar en delitos más graves.

Para el experto, hay cuatro factores de riesgo que, de no ser atendidos de manera adecuada, pueden ser los responsables de llevar a alguien a ser consumidor problemático de sustancias: la escuela, la familia, los problemas personales y la comunidad. A los vacíos en estos escenarios, afirmó Gómez, las políticas públicas todavía no llegan de manera adecuada.

En esto coincidió Andrés Nieto, experto en seguridad de la Universidad Central. “Tenemos que pensar que hay condiciones de soledad, de desafecto y descomposición del tejido social que hacen que las personas, por intentar mitigar el estrés, las deudas o el no conseguir trabajo, terminen por consumir desde alcohol, pasando por cigarrillo hasta las sustancias sicoactivas”, opinó.

La Administración Distrital, a través de sus secretarías de Seguridad y Gobierno, ha implementado un trabajo cercano a las comunidades con los denominados Encuentros Ciudadanos. En estos escenarios, según Jairo García, secretario de Seguridad, han establecido que uno de los principales problemas en los barrios es el consumo de drogas en espacios públicos.

“Venimos trabajando de manera transversal con la Secretaría de Salud en atender este fenómeno. Conscientes de que el consumo es un problema de salud pública, visitaremos, puerta a puerta, con nuestros equipos territoriales, los hogares en donde se está identificando un uso problemático de sustancias”, sostuvo el funcionario.

POLÍTICAS CONTRA LAS DROGAS


Otra de las conclusiones del estudio de la Universidad de los Andes permite identificar que la ciudadanía ha cambiado su pensamiento frente a las políticas para atender el consumo.

En 2013, el 80 por ciento de los encuestados estaban de acuerdo con la prohibición de la producción de drogas; en 2017, esta proporción cayó a casi la mitad: 44 por ciento. Para comercio y consumo, la disminución fue casi de 30 puntos porcentuales”, concluye el informe.

Finalmente, el concejal Emel Rojas denunció que entre el 2016 y 2017 aumentaron en un 20 por ciento las capturas de menores de edad que tienen algún vínculo con el microtráfico.

“En 2016 fueron capturados un total de 2.818 (33 en el rango de 10 a 14 años, 906 en rango de 15 a 19 años, 1.143 en rango de 20 a 25 años y 736 en el rango de 25 a 29 años), pasando en 2017 a un total 3.523 capturados (36 en rango de 10 a 14 años, 942 en rango de 15 a 19 años, 1.504 en rango de 20 a 25 años y 1980 en el rango de 25 a 29 años)”.

ÓSCAR MURILLO MOJICA