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Economía

Baja participación del sector agrícola en la economía colombiana

Para 2017 el porcentaje de contribución de este sector para el PIB se calcula en tan sólo 6 por ciento.

Agro

Mientras no exista una política sólida y continuada, el sector agrícola en general, continuará subsidiando, por medio de los precios deprimidos a otros sectores de la economía colombiana.

Archivo particular.

POR:
Portafolio
enero 26 de 2018 - 03:25 p.m.
2018-01-26

Tal y como ha sido la constante en los países latinoamericanos y en general en las regiones del Tercer Mundo, con la apertura económica, las especializaciones correspondientes a los productos de exportaciones de las economías emergentes se han concentrado en productos relacionados con la minería y derivados de petróleo. Ha sido común que el problema inicial para estos países es que el portafolio de exportaciones carece de mayores valores agregados, mismos que puedan impulsar las demandas internas de las economías.

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Un caso específico, siempre en la lógica de las aperturas económicas, es que los países han aumentado su vulnerabilidad con base en el conjunto de importaciones, esta vez incluyendo con mayor intensidad productos de la dieta básica, asociados a la producción agrícola. De esa cuenta, los sectores agrícolas han reducido su participación en el total de producción anual (producto interno bruto anual PIB).

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En el caso de Colombia, esa contribución del sector agrícola al PIB era de 68 por ciento en 1965, para pasar luego a un 24 por ciento una década más tarde, en 1975. Para 1990, año en que se dio inicio al gran proyecto de la apertura de la economía, la contribución agrícola ascendía a 18 por ciento. Para 2017 ese porcentaje de contribución se calcula en tan sólo 6 por ciento.

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La dificultad central no radica precisamente en la contribución del sector agrícola en el total de la producción. Es algo que se hace común incluso en países desarrollados. El problema es que mientras en las naciones de mayor hegemonía de los sistemas de mercado, la mecanización y la tecnificación son rasgos esenciales, en países como Colombia, aún el sector agrícola, como el industrial tienen una gran absorción de empleo. Al ser menor la contribución de ellos en el total de producción, lo que se tiene es un estancamiento en el empleo o bien una generación o mantenimiento ocupacional con detrimento de salarios.

De allí que la economía tienda a ver fortalecido el sector informal, el comercio sobre todo, con lo cual se contrae la demanda interna y aumentan los niveles de pobreza tanto extrema como no extrema. Esto opera en contra de los incentivos que tienen las empresas, dado que al no tener mayor demanda, la producción tiende a ser menor. Esa producción se ve impulsada por el poder adquisitivo en mercados específicos y segmentados.

Además, tómese en cuenta, como dato adicional, que el consumo de los hogares y de individuos en Colombia, es responsable aproximadamente de un 64 por ciento del crecimiento del PIB. Esto hace que la demanda interna sea muy importante. Al carecer de ella, se entra fácilmente en un círculo vicioso, en donde pierden todos: el que no puede comprar, el que no puede vender, el que no puede producir, el que no tiene empleo porque la producción se estanca.

Mientras no exista una política sólida y continuada, el sector agrícola en general, continuará subsidiando, por medio de los precios deprimidos a otros sectores de la economía colombiana, tal y como lo hace en países emergentes que se han acogido a las políticas de la apertura neoliberal.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.
Especial para Portafolio

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