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Economía

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Biocombustibles, producción que no para

La producción que se hace a partir de productos vegetales, genera más de 200.000 empleos en el país entre directos e indirectos.

La producción que se hace a partir de productos vegetales, genera más de 200.000 empleos en el país entre directos e indirectos.

                        

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Portafolio
agosto 27 de 2018 - 12:00 a.m.
2018-08-27

Desde hace una década el país decidió establecer una política para promover la producción sostenible de biocombustibles que son biodegradables, y por esa razón, amigables con la naturaleza. Hoy la capacidad de producción ha crecido en forma sostenida y sostenible.

Los biocombustibles no son otra cosa que combustibles producidos a partir de productos vegetales. Hay dos clases: el etanol, que se produce a partir de productos como caña de azúcar, sorgo dulce, remolacha azucarera, maíz, madera y celulosa, los que se usan para producir etanol. Y el biodiésel, a partir de los aceites vegetales de palma, girasol, soya y colza, entre muchos otros, y de grasas y sebo de origen animal.

Los que le han apostado a este tema, pensaron en tres beneficios: reducir las emisiones de gases contaminantes, reducir la dependencia de los hidrocarburos y contribuir al desarrollo regional.

La Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia (FedeBiocombustibles) señala que en la actualidad, Colombia cuenta con 12 plantas productoras de biodiésel con una capacidad de producción de 986.000 toneladas por año y generan 95.331 empleos entre directos e indirectos.

La demanda de este producto llegó el año pasado a las 513.297 toneladas, que representan un aumento del 1,2 por ciento frente a la demanda del 2016, cuando alcanzó las 506.990 toneladas. En el primer semestre de este año, el consumo llegó a las 264.236 toneladas.

Para el caso del etanol o alcohol carburante, hay ocho plantas productoras en funcionamiento, que producen 2,15 millones de litros por día (cerca de 784,5 millones de litros al año) y ocupan a 104.340 personas, esto entre empleos industriales y los que se originan en la cadena de producción.

El año pasado la demanda de etanol alcanzó los 383,5 millones de litros. Esta, a diferencia del biodiésel, disminuyó 10,3 por ciento con relación al 2016, cuando el consumo alcanzó los 427,3 millones de litros. En los seis primeros meses de este año, la demanda llegó a los 203 millones de litros.

“La producción de bioetanol tuvo una contracción. Durante los primeros meses del 2017 las fuertes lluvias afectaron la producción activando el mecanismo establecido en la Resolución 90454 de 2014, que permitió las importaciones de etanol en un nivel suficiente para balancear la oferta en el mercado nacional. Sin embargo, la normalización de la producción de bioetanol coincidió con la derogatoria de la resolución en mención, de tal manera que desde mayo el país dio vía libre a las importaciones, independientemente de la disponibilidad de oferta nacional. Esto llevó los inventarios de las destilerías colombianas a niveles máximos históricos”, explica en su informe de gestión el gremio azucarero, Asocaña.

Justamente, una de las situaciones del sector es la sobreoferta del producto, al que se suma también el biodiésel. Julio Vera, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleos (Acipet), señaló que las importaciones que se hacen de bioetanol suman a la problemática, por lo que las empresas evalúan otras alternativas.

De otra parte, este es un sector que todavía no realiza operaciones de exportación, en ninguno de los dos biocombustibles.

Las proyecciones para el año

Una buena noticia para el sector del etanol o del alcohol carburante es que si las condiciones del mercado de consumo se comportan como hasta junio, en el 2018 la demanda será de 450 millones de litros que es un aumento del 17,3 por ciento con relación al año anterior, aunque no alcanza a absorber la producción.

Y por el lado del biodiésel, de seguir la misma tendencia de crecimiento que ha tenido en el primer semestre del año, la demanda, para todo el 2018, cerraría en cerca de 530.000 toneladas.

Beneficios de los biocombustibles

El uso de los biocombustibles impacta positivamente, tanto el medio ambiente como la economía del país. Según Manuelita, empresa que trabaja con las dos clases de estos productos, señala que el uso del etanol, que es para motores de combustión interna, trae beneficios porque: proviene de una fuente renovable; las emisiones de gases efecto invernadero pueden ser reducidas en un 74 por ciento al usar etanol de caña de azúcar en Colombia, comparadas con las producidas por el uso de gasolina; disminuye el efecto invernadero.

Entre tanto, el uso de biodiésel: es un recurso renovable; sustituye total o parcialmente los combustibles de origen no renovable; las emisiones de gases efecto invernadero pueden reducir en un 83 por ciento; reduce las emisiones de dióxido de carbono fósil hasta en un 80 por ciento y reduce las emisiones del humo del escape hasta en un 75 por ciento.