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Economía

Debemos abrirles el camino a más mujeres

Es un hecho que la participación femenina tiene gran impacto en la economía de los países y en el crecimiento de las empresas.

Mujeres en empresas

En la medida en que las mujeres ganen más poder y capacidad de decisión, se permitirá la formación de una sociedad más rica y democrática.

123RF

POR:
Portafolio
marzo 12 de 2018 - 09:51 p.m.
2018-03-12

En 1992, la revista Time les pidió a veinte intelectuales que dijeran cuál sería una buena idea para el siglo XXI. Gabriel García Márquez, el único latinoamericano de la lista, escribió: “Lo único realmente nuevo que podría intentarse para salvar la humanidad es que las mujeres asuman el manejo del mundo”.

(Lea: Solo el 50% de las mujeres que trabajan tienen un empleo formal

De eso han pasado más de 25 años, por eso es conveniente mirar lo sucedido en las últimas décadas para entender que la mujer ha logrado cambios trascendentales en todos los ámbitos, pero que todavía falta una larga senda por transitar para lograr mayor equidad. Desde lo legal, con el derecho a elegir y ser elegida y con constituciones que le otorgan plenas garantías, hasta lo social y cultural con las mejoras en las condiciones laborales, el acceso a cargos públicos y los avances en salud y en educación.

(Lea: Mujeres en posiciones de liderazgo: la importancia de armonizar la balanza

Dentro de estas transformaciones, a mi modo de ver, la más importante es la educativa. Si tenemos en cuenta que hace menos de 90 años muchos de los países latinoamericanos prohibían a las mujeres el ingreso a la educación superior, es una verdadera revolución el hecho de que hoy más de la mitad de los estudiantes universitarios de la región sean mujeres.

(Lea: ‘Solo el 6,4% de las compañías más importantes del mundo son lideradas por mujeres’

La mayor educación les permite participar e incidir en los asuntos públicos y las prepara para ascender en su escala laboral y llegar a altas posiciones en los sectores público y privado.

Si bien, las mujeres han conquistado muchos espacios y han luchado por sus derechos, las estadísticas son claras en mostrar que todavía hay muchos déficits sociales y legales.

Las mujeres deben trabajar 109 días más para ganar lo mismo que un hombre. Además, realizan el 75% del trabajo no remunerado en el mundo y representan el 70% de la población mundial que se encuentra en situación de pobreza extrema.

En el ámbito laboral, hasta hace unos años eran pocas las que llegaban a los altos cargos directivos. En Colombia hoy el 34% de las empresas tienen mujeres en las máximas posiciones de liderazgo, según Aequales firma de consultoría en equidad de género corporativo. Sin embargo, estamos muy lejos de naciones desarrolladas como Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia que encabezan el listado de los 10 países con mayor equidad de género según el World Economic Forum (WEF).

Una cifra que llama la atención es que de 194 países, solo 19 están dirigidos por mujeres. En América Latina la única que estaba al mando era Michelle Bachelet, quien acaba de terminar su mandato.

Lo cierto es que en la medida en que las mujeres ganen más poder y capacidad de decisión, se permitirá la formación de una sociedad más rica y democrática, ya que de esta manera se estaría garantizando el principio básico de la diversidad y la igualdad de oportunidades.

Es un hecho que la participación femenina tiene un gran impacto no solo en el desarrollo económico de los países sino en el crecimiento de las empresas. Según un estudio de Peterson Institute for International Economics, el desempeño de las empresas mejora cuando es mayor la proporción de mujeres en posiciones de liderazgo corporativo, las compañías que tienen al menos un 30% de presencia femenina en altos puestos ejecutivos tienen un 15% más de beneficios que aquellas que no las tienen.

Por eso considero que el tema de equidad de género no es un asunto exclusivo del gobierno, sino que las empresas desempeñamos un rol fundamental y eso debe hacer parte de nuestro compromiso con el gobierno corporativo.

Desde mi llegada al Grupo Energía Bogotá (GEB), en 2016, he generado mayores oportunidades para las mujeres, incluso en cargos como las gerencias de nuestros proyectos de transmisión de energía eléctrica, que tradicionalmente habían sido ocupados por hombres.

Hoy el 38% de los cargos directivos del GEB y el 33% de la junta directiva lo ocupan mujeres. Esta es una apuesta no solo a la capacidad que tienen sino a la diversidad de opiniones y criterios, que son una de las claves del éxito para lograr un crecimiento sostenible.

Pero este trabajo no solo debe realizarse en el ámbito corporativo, sino en nuestro relacionamiento con las comunidades. Es en las regiones donde podemos generar cambios aún más grandes, empoderando a las mujeres. Así lo estamos haciendo en nuestros países donde tenemos presencia -Colombia, Perú, Brasil y Guatemala-.

Un ejemplo de ello es Perú, con el programa de comedores populares que son dirigidos por mujeres y que brindan alimentación a miles de personas de bajos recursos. En Guatemala está en marcha un programa para la elaboración de telas típicas artesanales del que hacen parte más de 60 mujeres, quienes han logrado comercializar sus tejidos en México, Australia, Holanda y Colombia.

Nuestro es reto es seguir avanzado en la construcción de vínculos y abrirles camino a las mujeres para lograr una verdadera transformación social.

Astrid Álvarez
Presidenta del Grupo Energía Bogotá

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