1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Economía

De marzo, líbranos Señor

En los próximos días se producirán una serie de eventos económicos tan retadores a nivel global y con gran impacto en los mercados, lo que incluso se asemeja a lo que pasó antes de la crisis de 1987.

Wall Street

Solo en los 3 primeros días de febrero, las acciones en EE.UU. cayeron 10%, lo cual tuvo su efecto en otros mercados, incluido el colombiano.

EFE

POR:
Portafolio
marzo 07 de 2018 - 09:38 p.m.
2018-03-07

Todo economista debería tener una sola oportunidad para predecir una crisis bursátil. Después de eso, aprender que en el negocio de adivinar el futuro se sobrevive mejor pronosticando cambios pequeños no muy lejos del promedio de colegas.

(Lea: Petróleo y Wall Street caen por incertidumbre de guerra comercial

A continuación voy a usar la mía para preocuparme por lo que viene en marzo en materia de mercados a nivel global y su efecto sobre Colombia, agregando que los eventos económicos que vienen este mes son tan retadores que, si los superamos con pérdidas menores, sería posible dar por terminada la crisis iniciada en febrero.

(Lea: Gran repunte de acciones de Wall Street este lunes

LA FIEBRE DE LAS BOLSAS


En los 3 primeros días de febrero, las acciones en EE.UU. cayeron 10%, detonando en nuestro país un alza del dólar de 200 pesos y una caída de 8% en el índice Colcap.
Acto seguido, las máquinas compradoras en el mundo vieron esto como una oportunidad de compra no vista en dos años.

(Lea: Trump hace temblar a Wall Street

Si bien es prácticamente imposible predecir cuándo inicia una caída fuerte en bolsa, es bastante lo que sabemos de cómo se dan las recuperaciones.

En este caso hay un aspecto decisivo que nos lleva pensar que la volatilidad reciente es apenas el principio de algo más importante.

En términos sencillos, la regla de oro de las recuperaciones bursátiles es que se deben dar al tiempo que los inversionistas sustituyen acciones por bonos.

Como la fiebre que le da a un enfermo antes de mejorarse, durante las crisis es indispensable que se compren tesoros americanos hasta el punto en que la caída en las tasa de interés, junto a unos precios atractivos en compañías, invite a los inversionistas a regresar.

Así que ya sea el “Flash Crash” del 2010, la crisis de deuda europea del 2011 o la caída del petróleo del 2015, todas se dieron mientras los inversionistas compraban masivamente bonos americanos.

El hecho de que hoy estemos en la mitad de una nueva crisis y aún no se demanden estos títulos rememora situaciones aún más complicadas.

MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y SIETE


En octubre del año pasado y antes de que se pusiera de moda, en Alianza escribimos una serie de documentos titulada ‘1987’, en donde resaltamos las similitudes entre los periodos 1985-1987 y 2016-2018, argumentando que un desenlace estilo octubre de 1987 con caídas en bolsa superiores al 20% eran una posibilidad real en el 2018.

Al respecto, escribimos “cuando los economistas solo podemos tomar lo que la historia nos regala, es imposible ocultar la emoción cuando el obsequio son dos periodos con tantas similitudes”.

Acá, hay que entender que en los 80 se estaban mezclando los mismos cocteles financieros recientes: rebote petrolero fuerte, precios y tasas de interés al alza, únicas dos reformas tributarias de la historia de los EE.UU. y cinco años ininterrumpidos de valorización de acciones.

El factor que hoy no llama más la atención es que en los primeros pinos de la crisis de 1987 también el mercado cayó y se recuperó sin compra de bonos del tesoro.
Frente al argumento intuitivo de que ya muchos están contando la misma historia de terror y que en bolsa rara vez sucede lo que todos esperan, el 19 de octubre de 1987, después de una alta volatilidad en las acciones de los EE.UU. y solo 8 días antes de la gran crisis, el Wall Street Journal publicó una pieza en la que comparaba los periodos 1922-1929 con 1980-1987, argumentando los riesgos de repetir el colapso de 1930.

A veces, lo que todos esperan termina sucediendo, sencillamente porque el mercado se convence de que el análisis es correcto.

DE MARZO LÍBRANOS SEÑOR


Terminamos resaltando el calendario que anda trasnochando a los economistas. En nuestra opinión, si algo va a suceder debería encontrar un detonante entre el 9 y el 21 de marzo.

En la primera fecha tendremos el aniversario del dato de empleo en EE.UU., el mismo que el mes pasado inició la caída en bolsas con el aumento inesperado en salarios.

Si vuelve a salir alto, y no hay muchas razones para que no lo haga, vendrán dos semanas en que el mercado tratará de persuadir a la FED de moderar el tren de subida de tasas. Y la única forma que lo sabe hacer es cayendo.

El 21 de marzo se dará el primer aumento de tasas de la FED bajo el mandato de su nuevo presidente, Jerome Powell.

Hace pocos días, frente al Congreso, el nuevo director de orquesta nos confirmó que no es una Yellen más, que sus famosos discursos del 2012 en contra de los excesos de liquidez son ciertos y afirmó que su política de tasas no estará supeditada a la volatilidad del mercado accionario. Ahora está en manos del mercado probar qué tan firme es esa convicción.

Terminamos con algunas metas de corto plazo para el mercado colombiano.
Asumiendo que esto no es una repetición de 1987 y que las ventas que vienen serán moderadas, esperamos un dólar regresando a los 3.000 pesos, una caída adicional de 5% en las acciones colombianas y una desvalorización de TES adicional.

Si esto es 1987, tesis que sigue siendo nuestro escenario principal, el movimiento esperado sería, al menos, tres veces mayor.

Felipe Campos
Gerente de Estrategia e Investigaciones Económicas
Alianza Fiduciaria - Alianza Valores

Compartir