Finanzas

Paul Singer: gestor de fondos de cobertura activista

El fundador de Elliott Management está causando pesadillas a los ejecutivos del mundo.

Paul Singer

Finanzas Por: Portafolio

Cuando se le preguntó en una entrevista qué diría si escribiera su propio obituario, Paul Singer hizo una pausa y luego se encogió de hombros. “Trató de cambiar las cosas, protegió el capital de mucha gente durante un largo período de tiempo, era constante, era confiable”, dijo con seriedad.

Fue una descripción bastante tibia del hombre que está causando pesadillas a ejecutivos en todo el mundo y que ha convertido a Elliott Management en uno de los fondos de cobertura más formidables.

(Lea: Avianca sigue con su plan de vuelo y no cambiaría de dueño

Pero Singer, de tono suave, nunca ha sido uno para autopromocionarse, a diferencia de sus compañeros Carl Icahn y Nelson Peltz, que hacen apariciones frecuentes en televisión.

Éstos son tiempos difíciles para algunos de los estadistas de alto nivel de la industria de fondos de cobertura, que están luchando por retener activos en medio de rendimientos decrecientes. Pero Singer ha superado a muchos de ellos al construir una empresa que lo ha trascendido.

(Lea: ¿Delta y United, le ‘coquetean’ a Avianca?

Elliott confirmó el jueves pasado que había tomado una participación en ThyssenKrupp, el conglomerado industrial alemán. aseguró que después de años de una esmerada reestructuración, ThyssenKrupp ahora se apresuraba a completar una fusión de sus activos siderúrgicos en un proyecto conjunta con Tata Steel en términos deficientes. Las acciones subieron un 8% cuando se dieron a conocer las noticias de la fusión.

(Lea: ¿Quiénes aparecen en la lista de los 100 más influyentes del mundo de la revista Time?

De esta forma, sólo este mes, Elliott presionó a Hyundai Motor de Corea del Sur para que abandonara un polémico plan de reestructuración; tuvo éxito en una batalla de accionistas con el grupo de medios francés Vivendi para asegurar el control del directorio de Telecom Italia; y realizó una oferta de adquisición de US$7.000 millones para Athenahealth, una compañía estadounidense de registros médicos electrónicos, como parte de su estrategia de capital privado en expansión. Además, en abril, compró una participación de control en Waterstones, la cadena británica de librerías.

En una de las posiciones más infames del fondo, Singer libró una larga batalla con Argentina por su incumplimiento de deuda. La lucha incluso implicó la detención de un barco de la armada argentina que estaba atracado en un puerto ghanés.

A medida que los cuentos del atrevimiento de Elliott han crecido, los activos han inundado el fondo.

Elliott (la compañía toma el segundo nombre de Singer) ahora maneja cerca de US$35.000 millones, un incremento de más de US$10.000 millones en los últimos cuatro años. Esto lo convierte en el mayor fondo de cobertura en el mundo.

La demanda para invertir en Elliott es tal que cuando se abrió por última vez a dinero externo, en mayo de 2017, el fondo se vio inundado con solicitudes. Recaudó US$5.000 millones en 24 horas y rápidamente volvió a cerrar sus puertas.

En estos días, Singer parece contento de delegar más. Nombró a su adjunto de larga data, Jon Pollock, como codirector ejecutivo en 2015 y el año pasado, amplió el círculo de socios a siete.

Eso deja a Singer con más tiempo para preocuparse por los mercados. Se ha dado a conocer por sus puntos de vista bajistas, que a menudo se exhiben en sus coloridas cartas a inversionistas, salpicadas de predicciones apocalípticas de inminentes desplomes del mercado y posibles burbujas. En una carta que escribió a finales de 2014, advirtió sobre su temor a un pulso electromagnético que podría destruir el mundo.

“Si bien estas páginas suelen estar repletas de escenarios aterradores o deprimentes, existe un riesgo que está por encima del resto”, escribió a los inversores. “Incluso una guerra nuclear horrenda, excepto en su forma más extrema, puede ser un problema relativamente localizado, y la amenaza de los asteroides puede (posiblemente) mitigarse. Los riesgos asociados con un pulso electromagnético, o PEM, representan otra historia por completo”. Explicó que una perturbación solar podría “causar una interrupción masiva a la red eléctrica con consecuencias inimaginables”.

Singer, quien nació en 1944, creció en Teaneck, Nueva Jersey, un suburbio de la ciudad de Nueva York. Después de recibir su título de la Facultad de Derecho de Harvard, se fue a ejercer la abogacía en Nueva York. Insatisfecho después de siete años como abogado, recurrió a la inversión, donde había comenzado a experimentar con su padre, un farmacéutico, comerciando acciones tecnológicas y mineras.

“Él y yo encontramos casi todas las formas posibles de perder dinero, así que cuando fundé Elliott en 1977, estaba decidido a participar en una estrategia comercial que generara ganancias todo el tiempo”, explicó Singer en una entrevista con el financiero David Rubenstein.

El enfoque durante la primera década de Elliott fue en la cobertura de bonos convertibles. Se enfocó en bancarrotas e inversiones difíciles cuando esa maniobra declinó. Más recientemente, el fondo ha invertido dinero en activismo de equidad, y en los últimos años, en capital privado.

Singer, cuyo valor neto, según estimaciones de Forbes, ronda los US$2.800 millones, es signatario del compromiso de donación de Warren Buffett, una promesa de algunos de los más ricos del mundo de regalar más de la mitad de sus fortunas. También ha donado millones en los últimos cinco años a comités de acción política conservadores y a candidatos individuales.

Ha discutido asuntos económicos con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, a fines del año pasado surgió la noticia de que un sitio web conservador financiado por Singer, el Washington Free Beacon, había financiado la firma de investigación Fusion GPS, que más tarde produjo el dossier detallando los presuntos vínculos entre Trump y el Gobierno ruso.

Precisamente, Rubenstein le preguntó si conocía al Presidente antes de asumir el cargo al frente del país. Singer afirmó que no, aunque solía tener bonos en la compañía de Donald Trump. Cuando se le preguntó si los bonos eran de alto grado, Singer sonrió. “Quizá cuando se emitieron por primera vez”, consideró.

Lindsay Fortado