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Finanzas

Las alianzas funcionan en la educación superior

Ampliar la cobertura a través del financiamiento sostenible de los jóvenes colombianos es una herram

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marzo 25 de 2011 - 12:32 a.m.
2011-03-25

La vinculación de la empresa privada en la sostenibilidad del programa de crédito educativo se vislumbra como una poderosa decisión para el apalancamiento de recursos económicos, con el propósito de financiar la educación superior de cientos de jóvenes colombianos que desean formarse en programas que el país requiere para su desarrollo. El aporte al Fondo de Sostenibilidad del crédito educativo del Icetex es una estrategia de responsabilidad social en la que además de las universidades colombianas, empresas privadas como Isagen, entre otras, se han vinculado. De esta manera, se materializa el discurso sobre las alianzas público-privadas. Este compromiso de los empresarios es muy significativo porque aportan a la educación de los jóvenes colombianos, con excelentes calidades académicas, quienes no cuentan con los recursos económicos para hacer realidad sus sueños de formarse y retribuirle al país para el desarrollo nacional. Ampliar la cobertura de la educación superior a través del financiamiento sostenible de los jóvenes colombianos, es una herramienta fundamental para reducir las desigualdades en el acceso, y de paso, contribuir con el mejoramiento de la calidad de los programas. Hoy, el Instituto administra recursos de 186 empresas públicas y privadas. De ellas, 136 corresponden a cooperativas, 15 de empresas privadas y 45 a instituciones del sector público, a través de las cuales cofinanciamos la matrícula o sostenimiento de los estudiantes. Los logros en materia de inclusión y equidad se evidencian en los últimos años al haber otorgado créditos y subsidios a más de 200.000 estudiantes de escasos recursos para programas de pregrado, préstamo que les permitió permanecer, graduarse y vincularse al sector productivo. El 95 por ciento de estos beneficiarios residen en estratos 1, 2 o 3. El 75 por ciento están registrados en los niveles 1 y 2 del Sisbén. Según un estudio realizado por la firma Econometría, el 77 por ciento de los egresados que estudiaron con crédito educativo del Icetex se encuentran cotizando al sistema general de seguridad social. Este es un porcentaje mayor al de la totalidad del sistema de educación superior, que se calcula es de alrededor del 75 por ciento. Es decir que no sólo estamos respondiendo con el mismo nivel de empleabilidad del sistema de educación general, sino que estamos contribuyendo a que ese nivel sea alcanzado por los jóvenes económica y socialmente vulnerables. Ahí radica la equidad del crédito educativo: en que el Estado interviene generando igualdad de oportunidades para los más pobres. ¿Y por qué lo hacemos así? Porque la prosperidad sostenible del país sólo se logra a través de una mayor productividad, la cual requiere de la formación y cualificación del talento humano que responda a los retos de competitividad que el país se ha fijado. Estas iniciativas redundarán e incrementarán las posibilidades de empleo para que los jóvenes más pobres puedan contribuir con sus buenas ideas y esfuerzo a la generación de valor para las empresas colombianas. Para lograrlo, recientemente el Gobierno Nacional apoyó la propuesta del Icetex de mejorar las condiciones del crédito educativo. Cuatro grandes decisiones se tomaron al respecto y hoy los estudiantes de menores recursos económicos ven esa gran oportunidad de su vida, tasas reales a cero por ciento, largos plazos para el repago, subsidio de sostenimiento y eliminación de pagos en época de estudio, en créditos de pregrado en la línea Acces. Un aspecto importante del modelo de gestión del Icetex es el de la administración del riesgo. Para poder presentar estas cifras de beneficiarios de crédito y lograr los retos de competitividad de país, la entidad no puede exigir a los jóvenes y a sus familias solidez financiera. Si lo hiciera así, si les exigiéramos los mismos requisitos que el sector financiero tradicional, ellos jamás habrían obtenido financiación educativa. Y pese a estos esfuerzos, todavía un porcentaje de los usuarios de crédito educativo deserta de la educación superior, pues para algunos de ellos, su situación económica o familiar es muy precaria. Los costos de sostenimiento les impide algunas veces culminar sus estudios, y un beneficiario de crédito que no se gradúa no tiene las mismas opciones de emplearse con un mayor nivel de salario que sea suficiente para aumentar o mantener su nivel de vida, y además pagar el crédito. ATENCIÓN INTEGRAL Teniendo en cuenta estas consideraciones, el Icetex diseñó y empezó a implementar desde el año pasado, con la participación muy activa de varias instituciones de educación superior, el modelo de atención integral al estudiante beneficiario de crédito educativo. Esta estrategia es la base para la sostenibilidad del programa de crédito educativo, ya que promueve la lucha contra la deserción de nuestros estudiantes y la cultura financiera. Este modelo es una propuesta de trabajo conjunto para lograr, al final de la cadena, la inserción al mercado laboral para nuestros beneficiarios; pero comenzando con una herramienta fundamental para el futuro del programa de crédito educativo: la constitución del Fondo de Sostenibilidad. Dicho fondo se creó con un aporte del Icetex y de las instituciones de educación superior, con el objeto de atender la siniestralidad del crédito originada en estudiantes desertores del sistema, así como permitir al Instituto otorgar crédito educativo a jóvenes que tienen talento y disciplina durante la educación básica y media, de tal forma que permite predecir un excelente desempeño en la educación superior y su posterior vinculación al mercado laboral. El financiamiento de la educación superior requiere de la vinculación de la empresa privada, en alianza con instituciones de educación superior, para implementar el modelo de atención integral al beneficiario de crédito educativo que busca acceso focalizado o la financiación de acciones afirmativas para lograr la permanencia, graduación y primer empleo de los beneficiarios. El impacto del crédito educativo se ha venido recogiendo en una serie maravillosa de testimonios de jóvenes que dentro de sus familias abren paso a la primera generación con acceso a la educación superior y hemos visto cómo sus vidas han cambiado. Gracias al aporte de recursos del hijo técnico, tecnólogo o universitario, logran viviendas más dignas, hacen mejoras locales o incluso ayuda a adquirir su primera casa. Jóvenes, hijos de trabajadores informales con bajos niveles de educación, llegan a ocupar puestos de responsabilidad en empresas, generando valor, buscando máxima rentabilidad y con el compromiso que ya quisiéramos ver en los muchachos que han crecido rodeados de comodidades y oportunidades. El aporte que hagamos para educar a un colombiano se verá ampliamente recompensado, no sólo por el retorno económico de la inversión, sino por el orgullo de poder decir que hemos contribuido a mejorar la calidad de vida de toda una familia, de una nueva generación, del sector empresarial y, en fin, a la prosperidad de los colombianos.

MARTA LUCÍA VILLEGAS*
Especial para PORTAFOLIO
*Presidenta del Icetex

 

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