1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

En busca del equilibrio

Los especialistas todavía registran la buena marcha de las exportaciones colombianas en enero, ya que con un incremento cercano al 30 por ciento en las ventas externas del país, parecerían estar dadas las condiciones para romper la marca histórica alcanzada en diciembre pasado.

POR:
marzo 30 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-30

Esa posibilidad es mayor, si se tienen en cuenta las alzas en los precios de los productos básicos que han vuelto por la senda ascendente, pues tanto petróleo, como carbón, oro y café aportan una porción creciente de lo facturado. Dentro de ese comportamiento, también hay que registrar el de diversos mercados. En particular, quienes saben de estas cosas señalan la gran dinámica de Ecuador, que ya superó a Venezuela como destino de los bienes nacionales y se encuentra por debajo de Estados Unidos y China. En el primer mes del 2011, sin ir más lejos, las exportaciones al país vecino llegaron a 134 millones de dólares, lo que representa un incremento del 56 por ciento, que constituye un salto notable. Capítulos particulares como los vehículos y sus partes, al igual que papel, plásticos y farmacéuticos, mostraron que al otro lado de la frontera hay una demanda que ha despegado. Bajo esa óptica, lo que viene en lo que queda del año debería ser muy bueno. Y es que después de que en el 2010 las ventas a ese destino llegaran a 1.824 millones de dólares, en el presente ejercicio se podría superar con facilidad la marca de los 2.500 millones. Esa es una buena noticia para diferentes sectores, pero sobre todo para algunos ramos manufactureros que pueden competir en ese mercado frente a otros artículos importados, en particular porque el público aprecia la calidad de lo hecho en Colombia y se han podido desarrollar buenas redes de distribución. Sin embargo, ese futuro puede no convertirse en realidad si los desequilibrios persisten. El problema fundamental radica en que el saldo en negro de la balanza comercial entre Colombia y Ecuador no hace más que subir en favor de la primera. De hecho, el año pasado ya superó los 1.000 millones de dólares, una cantidad importante para un país bastante más pequeño que el nuestro. Como si lo anterior no fuera suficiente, el apetito por bienes importados que tienen los consumidores ecuatorianos sigue al alza. Tanto es así, que es probable que la nación del sur registre un déficit comercial que podría llegar a ser abultado, a pesar de que las cotizaciones del petróleo le han ayudado. Un resultado en rojo es preocupante para un país que no tiene a su mano las salidas, que poseen economías que cuentan con otras opciones como la de dejar que su moneda se deprecia. La razón es que la dolarización que fue adoptada en su momento para controlar la inflación, en medio de una crisis financiera mayúscula, no les deja muchas opciones a las autoridades y actúa, en términos prácticos, como una camisa de fuerza. Esa situación eleva las posibilidades de que se tomen controles en Ecuador o que se repitan los sucesos no muy lejanos, cuando Quito invocó razones cambiarias para aplicar cláusulas de salvaguardia que en términos prácticos se constituyeron en un obstáculo para las exportaciones colombianas. Sin duda alguna, el clima de cordialidad que ahora caracteriza el estado de las relaciones entre las dos capitales hace más difícil esa posibilidad, pero no hay que dudar de que si la situación se complica, las decisiones llegarán. Es por esa razón que Bogotá debería tomar una actitud proactiva, mostrándoles a los dirigentes ecuatorianos que el desequilibrio nos preocupa y que hay un genuino interés en promover las importaciones de ese país, además de mirar opciones para impulsar el turismo y la inversión extranjera, que algo sirven para tratar de igualar las cargas. Diferentes propuestas, impulsadas por Corpei y la Cámara Binacional, deberían ser estudiadas con más cuidado. Una actitud de ese estilo no sólo sirve para disminuir la presión, poco antes de la visita del presidente Rafael Correa a la próxima Feria del Libro, en mayo, sino que debe venir de un verdadero interés de profundizar las relaciones, para mutuo beneficio. De lo contrario, y aunque el negocio sea muy bueno, acabará siendo insostenible. HELGON

Compartir