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Finanzas

La competencia es entre las cadenas de suministros

Las empresas deben trabajar hoy de manera integrada con todos los componentes de su red de proveedor

POR:
marzo 10 de 2011 - 12:40 a.m.
2011-03-10

Desde hace más de 10 años existe evidencia creciente de que la competencia ha pasado de ser entre empresas a ser una competencia entre cadenas de suministro. Esta tendencia puede explicarse al observar que estas últimas, desde una perspectiva global, con frecuencia tienen varias ineficiencias como exceso de inversión en inventario, planes de capacidad desorientados y un transporte poco efectivo. Al tratar de evitar estos impactos, las compañías líderes buscan, cada vez más, soluciones que permitan mejorar el desempeño de las cadenas, a través de estrategias de colaboración e integración. Algunos ejemplos famosos que muestran cómo las empresas trabajan en este sentido son las colaboraciones entre McDonald’s y Walt Disney o Southwest Airlines con Boeing, la integración vertical de Zara, la gestión de riesgo de Nokia o la integración virtual de Dell. Aún así, es frecuente encontrar muchas empresas que centran sus esfuerzos en mejorar el desempeño de corto plazo, pensando únicamente en el impacto sobre su operación, en lugar de evaluar las consecuencias que esto tiene en términos de desempeño,riesgo y oportunidades para las otras compañías de su red de suministro. Al transferir, por ejemplo, la responsabilidad de la gestión del inventario a los proveedores, si no se hace de forma integrada, esto puede tener un impacto negativo en el desempeño financiero y en la innovación de estos proveedores y, finalmente, al menos en el mediano plazo, de la misma empresa que naturalmente depende de sus proveedores. Una forma adecuada de reaccionar a esta situación comienza por el cambio en la conciencia de la dirección. Los gerentes deben aceptar que sus empresas, en la mayoría de los casos, son sólo una parte de un sistema de creación de valor en el cual, dependen económicamente del desempeño y de las acciones de los otros actores en la cadena, ya sea un proveedor estratégico que controla partes críticas o un minorista que controla el canal de distribución. Aceptar que el sistema económico relevante no está determinado por la independencia legal, extiende el alcance de las responsabilidades y conceptos gerenciales, tal como se ilustra en la tabla (ver arriba). Las cinco mejores cadenas de suministro en el año 2010, identificadas por el grupo Gartner, fueron Apple, Procter&Gamble, Cisco Systems, Wal-Mart y Dell, quienes demostraron el mejor desempeño al gerenciar el suministro, la demanda y el producto de una forma integrada. Estas empresas desarrollaron sus modelos de negocio particulares teniendo en cuenta a sus colaboradores, yendo más allá de las fronteras de su organización. Ellas saben que están compitiendo “cadenas contra cadenas” y que la clave del éxito está en trabajar de manera integrada y colaborativa.

Las mujeres deben ser conscientes de su género

Los talleres de autoconocimiento que con frecuencia se imparten en la academia buscan que cada estudiante tenga la oportunidad, como parte de su formación, de mirarse para intentar conocerse formalmente, a la luz de sus experiencias cotidianas.
Se pretende que esto les permita comenzar a actuar, de manera consciente, frente a sí mismos y a los demás. Se les pide, inicialmente, que se respondan la pregunta sobre quiénes son e, invariablemente, la mayoría responden con lo que hacen: son estudiantes; o con lo que tienen: hermanos, padres, novios; o con lo que piensan de sí mismos y describen sus cualidades y defectos. Muy pocos dicen ser hombres o mujeres como parte de lo que son. Y, como les digo, una y otra vez, esa característica es la única de las que enumeran, que está asociada a su identidad. Porque todo lo demás, sus cosas, su carrera, sus actividades, las pueden perder o dejar, y sus características de personalidad pueden cambiar, pero seguirán siendo hombres y mujeres.
Esa conciencia de género, ese saberse hombre o mujer, es tan sólo una de las formas de profundizar sobre quiénes somos. Lo curioso es que, en general, no sólo la dejamos de lado sino que la negamos. En el estudio que hemos estado realizando sobre ejecutivas latinoamericanas, dice la investigadora argentina Lidia Heller, parecen incómodas a la hora de reconocerse como mujeres y de aceptar la discriminación en su contra. Esto las lleva a rechazar cualquier iniciativa de programas de equidad de género o diversidad, cuando estos se conciben justamente para favorecerlas. Y sin su liderazgo comprometido es difícil cerrar las brechas de género que todavía persisten para el acceso a cargos de la alta dirección en las empresas.
Ni qué decir del rechazo de las mujeres directivas frente al feminismo. Es frecuente que al preguntarles sobre su éxito profesional y mencionar el trabajo arduo y comprometido que han tenido que realizar, agreguen que no son feministas. Si supieran realmente qué es el feminismo, no podrían sino adherirse a él, porque consiste en actuar en favor de sus derechos. Pero en general, se asocia el feminismo con antiguas nociones como “el machismo al revés” o con actitudes combativas de las mujeres que han sufrido alguna discriminación o maltrato y han buscado promover cambios.
Lo interesante es que cuando hombres y mujeres directivos han participado en talleres de conciencia de género y reconocen la particularidad de sus liderazgos, se pone en evidencia que los hombres tienen que escucharlas más, para aprovechar su contribución diferencial, y las mujeres tienen que hacer más explícita su mirada para que sea aprovechada y tenida en cuenta, pues sobre su compromiso y desempeño ya no hay dudas.

MARCUS THIELL Y JUAN PABLO SOTO *

* Profesores de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes
Especial para PORTAFOLIO

 

MARÍA CONSUELO CÁRDENAS*
Profesora, Facultad de Administración, U. de los Andes

 

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