El día de la lechuza | Finanzas | Economía | Portafolio
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Finanzas

El día de la lechuza

Hace cuarenta años causó sensación el título de una película italiana que tenía todas las características de ingenio y picardía del cine italiano: ‘El día de la lechuza’ (Il giorno della civetta). Hoy podríamos hacer rodar una cinta similar con una breve variación: ‘La semana de la lechuza’.

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marzo 04 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-04

Y todo alrededor de la inaceptable conducta del joven jugador de fútbol Luis Moreno, de nacionalidad panameña, quien en un acto sin explicación racional alguna, en pleno partido del “poderoso” Junior contra el débil Deportivo Pereira (que lleva 30 partidos sin ganar), resolvió “desquitarse” con una inocente lechuza que, probablemente huyéndole a las barras bravas en la arenosa, saltó al campo de juego imaginando ingenuamente que allí estaría mejor resguardada. Pero a partir de ese hecho ha salido a flote toda la falsa sensiblería nacional. Aparecieron en cámaras de televisión los defensores de la lechuza, que poco se les ve por los maltratos permanentes a perros, gatos, burros y caballos a lo largo y ancho de la geografía nacional. Y desde luego, aupados por ciertos sectores mediáticos, surgieron todas las propuestas, no se sabe cuál es más descabellada. Que se ha debido suspender el partido; que el árbitro debe ser descalificado por no haber expulsado inmediatamente al jugador; que el Deportivo Pereira, rumbo al descenso, debe prescindir de Moreno, uno de los pocos jugadores que lo hace bien; que no se olvide que Moreno es panameño; que hay que establecer cadena perpetua para quien en un partido de fútbol, en lugar de darle al balón como debe ser, la emprenda contra una lechuza o cualquiera otra mascota; que el estadio Metropolitano de Barranquilla debe llevar el nombre que en vida pudo tener el infortunado animal; que se erija en el coliseo un monumento a la lechuza como el que en Cartagena honra a la india Catalina o los zapatos viejos; que Luis Moreno no puede volver a pisar Barrranquilla, y otras todavía más descabelladas. La familia del impulsivo como infortunado jugador de balompié denunció que ha comenzado a ser insultada, e incluso amenazada. Este muchacho, desde luego, merece un reproche por lo que hizo, pero por esa locura mediática no se le puede colocar como en el viejo derecho penal romano en una especie de “abandono nopsal” dejándolo a merced de quien quiera señalarlo, ofenderlo, e incluso agredirlo. Ya quisiéramos ver esa misma solidaridad por los niños que en altas horas de la noche andan en las calles buscando comida, o los que trabajan aún en las minas, o los que se desmayan en las aulas de clase por desnutrición, o los que se acuestan sin comer. No vemos reacciones airadas contra los políticos que se quedan con los dineros públicos directamente, o a través de parientes (al contrario, son elegidos indefinidamente), o que se roban las regalías, o que abusan de las necesidades de la gente pobre para esclavizarla electoralmente. Los medios podrían hacer mejor papel canalizando la ira popular contra causas más nobles, como el rechazo a los violentos, a los autores de masacres, o los que generan las inequidades sociales, a quienes a diario violan los derechos fundamentales de los colombianos, a quienes se enriquecen con las necesidades de salud del pueblo. Nada justifica la acción del futbolista contra la lechuza, pero no se le puede someter a una especie de “linchamiento mediático”. Y no deberíamos olvidar otras causas, por las cuales, de lejos, se justificaría el desencadenamiento de la ira popular. "Los medios podrían hacer mejor papel canalizando la ira popular contra causas más nobles, como el rechazo a los violentos, a los autores de masacres, o los que generan las inequidades sociales”. gomezgomezabogados@cable.net.co *Jurista y político ADRVEG

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