Droga: legalización vs. sostenibilidad | Finanzas | Economía | Portafolio
1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

Droga: legalización vs. sostenibilidad

Quienes en Colombia abogan por legalizar la oferta y el consumo de droga harían bien en reparar en un criterio tanto de salud pública como de sostenibilidad de la lucha contra la violencia organizada: guerrilla, narcos y bandas emergentes (“herederos del narcoparamilitarismo”, según editorial de El Tiempo de marzo primero del 2011).

POR:
marzo 02 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-02

Salud pública: ningún salubrista serio aboga por fomentar el consumo de droga mediante precios bajos. Muchos, en cambio, sí creen en una ‘libertad vigilada’, sujeta al control estricto de la autoridad médica. Cuando lo hay, no se eliminan las rentas, como lo ilustra la diferencia de precio entre la marihuana vendida en Países Bajos por los ‘cafés cannabis’ (sin dicho control) y en farmacias (con prescripción médica). Con ello, se esfuma la esperanza neoliberal de privar de rentas la producción y el tráfico de drogas en un contexto de legalización, desde cuando esta sea ‘controlada’ y no ‘salvaje’. Lucha contra la violencia organizada: en análisis brillante, varias veces referido en estas columnas, los economistas Daniel Mejía y Juan Carlos Pinzón, actualmente secretario general de Presidencia, mostraron el módico costo marginal de ‘encimarle’ un objetivo antidroga a la lucha antiinsurgente en el marco del Plan Colombia (‘El Plan Colombia: balance y perspectivas, coyuntura económica, mayo del 2009). Otra cosa muy distinta es que el objetivo antidroga primara para Estados Unidos y, según el mismo análisis, resultara mucho más ‘costo-efectivo’ para ellos privilegiar la ‘interdicción’ (‘interceptación’, en español castizo) de los flujos ilegales transfronterizos de droga, dineros, armas y precursores químicos que luchar contra la producción y el procesamiento de coca. Allí reside probablemente el interés de Estados Unidos y a esta conclusión parece haber llegado la administración Obama, pero ¿allí también estará el nuestro? En el 2012, el marchitamiento de los aportes de Estados Unidos al Plan Colombia ya alcanzará el 43 por ciento de su nivel promedio durante el 2002-2007 (US$400 contra 700 millones). Bajo Santos, los criterios de equidad, reparación y desarrollo social van desplazando la lucha antiinsurgente y antidroga del primer lugar de las prioridades presupuestales, y ello está bien desde cuando se prosiga el repliegue guerrillero y narcoparamilitar. Más aún: bajo esta misma condición también es manejable el costo estratégico y presupuestal del marchitamiento precitado. Es una especie de ‘tango’, en donde ambas parejas deben bailar al unísono para no descaminarse. Todos aspiramos a una Colombia ‘desnarcotizada’, pero la de hoy dista mucho de serlo y el auge de las bandas retrasa este sueño legítimo. Si un criterio prematuro de legalización de la oferta se adelantara a la desnarcotización real del campo colombiano, se afectaría la sostenibilidad presupuestal y política de una lucha antidroga que venimos librando desde los años ochenta. Su éxito es reconocido por la Embajada de Estados Unidos en Colombia, según cables de WikiLeaks (enero del 2006) y bajo indicadores tanto criollos (erradicación, incautaciones…) como estadounidenses (precio al detal). Peor aún: arriesgaríamos la sostenibilibilidad de la lucha contra unos grupos violentos ‘oxigenados’ por la droga y victimarios de las víctimas que nos proponemos reparar. Con razón al Gobierno le obsesiona la sostenibilidad de sus políticas. Esta es fundamental siempre y un criterio sine qua non en cualquier escenario de legalización. "Todos aspiramos a una Colombia ‘desnarcotizada’, pero la de hoy dista mucho de serlo y el auge de las bandas retrasa este sueño legítimo".*Consultor internacional. ADRVEG

Compartir