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Finanzas

un dúo de peligro Energizantes y alcohol,

Se ha dicho mucho acerca de las bebidas energizantes, de sus efectos positivos y de sus potenciales riesgos. Sin embargo, lo que realmente preocupa hoy es su asociación con las bebidas alcohólicas.

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marzo 19 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-19

“El uso asociado de alcohol y bebidas energizantes aumenta el riesgo de intoxicación, porque las energizantes contrarrestan los efectos iniciales del alcohol, lo que permite que la persona tome más”, aseguró Ana Girardelli, jefa del servicio de toxicología del Hospital de Niños Sor María Ludovica (La Plata, Argentina). El efecto estimulante de la cafeína y de otros ingredientes de estas bebidas, como el guaraná, demora la aparición de síntomas como las náuseas, las alteraciones en el habla o el malestar general, que indican que se ha bebido demasiado. Lo peor es que “el efecto enmascarador de las energizantes es más corto que el del alcohol, por lo que cuando se retira aflora la intoxicación alcohólica con toda su fuerza”. Así, la única diferencia entre una intoxicación por alcohol y otra en la que se lo ha combinado con energizantes es que en esta última se pasa más rápidamente de la lucidez a la depresión de la conciencia. SOBRIO, PERO NO TANTO “Mezclar alcohol con bebidas energizantes genera una sensación subjetiva de estar menos alcoholizado, por lo que resulta en un mayor peligro de intoxicación alcohólica”, advirtió Mónica Katz, directora de la especialización en nutrición de la Universidad Favaloro. Esa sensación de estar sobrio cuando uno no lo está puede llevar incluso a conducir un auto cuando no se está en condiciones de hacerlo. Recientemente, el diario The New York Times recordó el caso de Donte Stallworth, que tras consumir tequila y energizantes en grandes cantidades atropelló a un peatón. Al momento del accidente, Stallworth estaba convencido de estar sobrio. No hace falta demostrar que tomar alcohol en exceso provoca desbordes en el estado emocional e inhibe los reflejos necesarios para manejar. Pero es lo mismo que tomar café después de haber tomado alcohol, y creer que se está bien para manejar. “El culpable sigue siendo el alcohol”, sostiene Martha Melgarejo, del comité técnico de la Cámara Argentina de Alimentos Dietéticos y Afines, que agrupa a las empresas de bebidas energizantes. Pese a los cuestionamientos que rodean a estas bebidas, esta técnica en alimentos opina que no es necesario prohibirlas, “sino evitar que se mezclen o asocien con alcohol”. - ¿Para qué las usan? Mónica Teresa Katz, directora de la especialización en nutrición de la Universidad Favaloro, asegura que componentes como la cafeína y la taurina (contenidas en muchas de las bebidas energizantes), ayudan a mejorar el rendimiento cardíaco, cognitivo, el humor y el estado de alerta. La taurina previene el estrés muscular generado por el ejercicio. El problema es que se abusa de su consumo, “cuando lo recomendable es no tomar más de dos latas de estas bebidas por día”. María E. Gómez, quien estudia derecho por las noches y trabaja en un supermercado de día, dice que empezó a tomar energizantes porque, a causa del cansancio, se estaba quedando dormida en clases. “El tinto no me hacía nada, y yo necesitaba algo que me diera lucidez; la primera vez que tomé una, me sorprendí de que pasé dos horas enteras sin parpadear. Si tengo que pasar derecho estudiando, me sostengo con ellas. El problema es que al otro día se siente uno fatal y mareado… como con guayabo”, cuenta. Katz insiste en que, por sus efectos, estas sustancias no se recomiendan para algunas personas. Por ejemplo, no pueden consumir bebidas energizantes individuos sensibles a la cafeína, los bebés, las mujeres en embarazo y las personas con riesgo cardiovascular. - Cuidado con estas bebidas Las autoridades sanitarias de Colombia han expedido normas para regular la publicidad y advertir sobre los potenciales riesgos de las bebidas energizantes. Por ejemplo, la resolución 4150 del 2009, del Ministerio de la Protección Social, ordena que en los mensajes publicitarios se advierta que estas bebidas no deben venderse a menores de 14 años. La lata, además, debe advertir que no se recomienda el consumo de estos productos con bebidas alcohólicas. En las etiquetas también debe indicarse que el límite máximo aceptable de consumo de estas bebidas es de tres latas por 250 miligramos por día. helgon

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