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Finanzas

La famosa cuadrícula de Manhattan en Nueva York cumplió 200 años

El 22 de marzo de 1811 se aprobó el plan urbanístico para que las calles de Nueva York formaran un c

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marzo 22 de 2011 - 10:23 p.m.
2011-03-22

La cuadrícula del mapa de Manhattan, la más famosa del mundo, cumplió ayer dos siglos como una exitosa opción urbanística, que permite desde saber dónde se está en todo momento hasta disfrutar cuatro días al año de unas impresionantes puestas y salidas de sol.

El 22 de marzo de 1811 se aprobó el plan urbanístico por el que las calles de Nueva York formarían una cuadrícula perfecta: Once avenidas recorrerían de norte a sur la isla y serían cortadas en ángulos rectos por 155 calles.

Esa fue la respuesta de los comisionados Gouverneur Morris, John Rutherfurd y Simeon De Witt al encargo de “distribuir las calles para que se integren en conveniencia y beneficio públicos y, en particular, favorezcan la salud pública”.

El plan original -que consideró que los ángulos rectos eran los más económicos para edificar y los más cómodos para vivir- era muy similar al vigente en la actualidad, aunque no contaba con el imprescindible Central Park ni con las avenidas Madison y Lexington.

La idea siempre se ha considerado visionaria, sobre todo si se considera que hace dos siglos la mayor parte de los 60.000 habitantes vivían al sur de la calle Houston y la mayoría del territorio de Manhattan era bosques, granjas y terrenos agrestes.

Los responsables de aquel mapa, conocido como trazado hipodámico y que tiene su base en diseños griegos, acordaron que las calles estarían separadas entre sí unos 60 metros y las avenidas entre 150 y 275 metros.

“Las cuadras de 60 metros eran suficientemente cortas como para dar una constante diversidad a los transeúntes”, explicaba esta semana al New York Times la directora de planificación urbana de la ciudad, Amanda Burden.

Al mismo tiempo, las vías eran suficientemente anchas como para facilitar “la libre y abundante circulación de aire” y evitar así alimentar la propagación de epidemias, una prioridad por entonces, pero que luego también serviría para acomodar el tránsito de automóviles.

La cuadrícula -atravesada por la diagonal Broadway- alimenta la sensación ‘déjà vu’ de quienes visitan Nueva York por primera vez, ya que, además de haber visto casi cada esquina de la ciudad en películas y series, es difícil sentirse perdido cuando se sabe perfectamente dónde está cada calle y avenida.

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