Grado de inversión: falta nota de Moody’s o Fitch | Finanzas | Economía | Portafolio
1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

Grado de inversión: falta nota de Moody’s o Fitch

El ajuste en la calificación que hizo Standard & Poor’s no es suficiente para que comience a registr

POR:
marzo 23 de 2011 - 10:08 p.m.
2011-03-23

La semana pasada, Standard & Poor’s (S&P) aumentó la calificación de Colombia de BB+ a BBB-, lo que implica que el país adquirió el grado de inversión, según esta agencia. Este movimiento está en línea con la expectativa que manteníamos de tiempo atrás, según la cual considerábamos que al menos una de las agencias calificadoras aumentaría la calificación del país antes de terminar el primer semestre de 2011.

 

A raíz de esta decisión, se ha hablado mucho del potencial aumento en los flujos de inversión al país y de los retos que estos presentarían para las autoridades. Antes que nada, es importante aclarar que el ajuste en la calificación que hizo S&P no es suficiente para que comience a registrarse la supuesta “avalancha” de flujos de inversión al país. La principal razón es que la gran mayoría de inversionistas de portafolio que sólo pueden invertir en títulos valores de países con grado de inversión, requieren que al menos dos de las tres principales agencias calificadoras (Moody’s, S&P y Fitch) asignen dicho nivel de calificación, y es extremadamente inusual que un inversionista se guíe por una sola calificadora.

 

Actualmente, las calificaciones que Moody’s y Fitch asignan a Colombia son Ba1 y BB+, respectivamente: un nivel por debajo del grado de inversión en ambos casos. Sin embargo, creemos que hay una altísima probabilidad de que una de estas dos agencias aumente la calificación de Colombia en los próximos tres meses; a partir de ese momento, la condición de mínimo requerimiento se cumpliría.

 

De todas formas, una vez Colombia obtenga el grado de inversión por otra de las agencias, los efectos de mayores flujos de inversión no necesariamente serán inmediatos y dependerán del tipo de activo. En particular, creemos que los mercados de deuda serán los que menos sentirán el impacto positivo en el corto plazo. Por el lado de la deuda local, los TES ya estaban calificados con grado de inversión. Por ejemplo, S&P mantuvo inalteradas las calificaciones de largo y corto plazo en moneda local en BBB+ y A2, respectivamente, ambas grado de inversión.

 

En el caso de la deuda externa, las valoraciones actuales impiden que el impacto de corto plazo del grado de inversión sea significativo. Los mercados externos ya habían descontado el grado de inversión en la prima de riesgo crediticia de Colombia (medida a través del CDS de cinco años), la cual estaba en niveles similares a la de países comparables en la región con grado de inversión como Brasil, Perú y México.

 

En términos de valoración relativa, lo anterior implica que inversionistas de portafolio no tendrán mayores incentivos para comprar bonos colombianos, por encima de otros títulos con igual calificación crediticia. Incluso, si a partir de los niveles actuales se registrara un aumento importante de precios en la deuda externa colombiana con respecto a la de los países de la región que hemos mencionado, sería buen momento para tomar utilidades sobre bonos externos colombianos.

 

Esto ocurrió con los TES el día del anuncio de S&P. Además, el aumento en la calificación de S&P no tuvo ningún impacto sobre la calificación de los bonos externos colombianos (Yankees). Para los títulos de deuda de emisores con calificación por debajo del grado de inversión, S&P utiliza una metodología en la que se considera la calidad crediticia del emisor (nivel de capacidad de pago del deudor), y el valor de recuperación del capital en caso de una cesación de pagos.

 

S&P asigna calificaciones de 1 a 6 en el nivel de recuperación, donde 1 corresponde a una mayor expectativa de recuperación (como porcentaje del capital) y 6 corresponde a una expectativa de recuperación insignificante. MEJORAR LA NOTA Colombia tenía una calificación de 2, un alto nivel de recuperación de capital y uno de los mayores entre países emergentes. Según la escala de calificación de recuperación de S&P, el nivel del país implicaba que la calificación crediticia de los Yankees, relativa a la calificación del emisor, debía ser BBB-, un nivel superior a la calificación soberana de Colombia, que en ese momento era BB+. Con el aumento en la calificación de la semana pasada, la evaluación de recuperación de capital se retira (por lo que Colombia ahora es grado de inversión) y la calificación de los Yankees se iguala a la calificación soberana, es decir que se mantuvo en BBB-.

 

Ya que los bonos externos no cambiaron de calificación, no había que esperar ningún efecto positivo luego del anuncio de S&P. No obstante, un segundo aumento en la calificación de Colombia a grado de inversión efectivamente aumentaría la base inversionista para la deuda externa soberana. Por ejemplo, la mayoría de los inversionistas globales que compran títulos con grado de inversión usan como referencia los índices Barclays Capital US Aggregate y Barclays Capital Global Aggregate.

 

Estos índices son, de lejos, los más dominantes en la industria de manejo de activos de renta fija con grado de inversión a nivel global. Según nuestras conversaciones con Barclays Capital, los activos administrados a nivel global referenciados al US Aggregate y al Global Aggregate son 2,6 billones y 1,5 billones de dólares, respectivamente. Para formar parte de estos índices es requisito que 2 de las 3 principales agencias califiquen a los títulos con grado de inversión. Tal como lo mencionamos previamente, actualmente los Yankees no cumplen esos requisitos. Pero en el momento que Moody’s o Fitch aumenten la calificación soberana, los bonos externos colombianos entrarían a formar parte de estos índices.

 

La nueva participación podría generar demanda adicional potencial por Yankees cercana a 2.800 mil millones de dólares, de los 13 mil millones de dólares que Colombia tiene circulando actualmente. Sin embargo, la participación de los bonos colombianos sobre los índices sería poco significativa (0,03 por ciento del Global Aggregate y 0,09 por ciento del US Aggregate), por lo que no es de esperar que los administradores de portafolio que replican dichos índices tengan la urgencia de demandar bonos colombianos de forma inmediata (el error de réplica o tracking-error permite esta situación).

 

El requisito mínimo de dos calificaciones con grado de inversión también aplica para la demanda por renta variable. En este caso, aunque creemos que el impacto positivo podría ser superior sobre el mercado accionario (comparado con el de renta fija), también hay considerar las valoraciones de las acciones colombianas. En ocasiones anteriores hemos mencionado que el mercado colombiano viene mostrando síntomas de sobrevaloración con respecto a mercados de otros países.

 

Bajo este escenario, la demanda adicional que se podría producir, también sería modesta en el corto plazo. Las implicaciones de estos aumentos a grado de inversión serán mayores en el mediano y largo plazo, pues evidencian que Colombia viene progresando en materia de reformas estructurales económicas, financieras y fiscales. Lo anterior abre las primeras puertas para ampliar la base inversionista de flujos de inversión extranjera directa que tienden a ser de mayor permanencia y menos volátiles (en comparación con los flujos de portafolio) y que contribuyen de forma significativa al desarrollo del país.

ANDRÉS PARDO AMÉZQUITA*
Especial para PORTAFOLIO
* Gerente Investigaciones Económicas Corficolombiana

 

Compartir