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Finanzas

‘Hay que luchar por la tranquilidad para todo el territorio’

Faltan pocos días para que llegue el momento en el que José Alejandro Cortés se retire de la presidencia del Grupo Bolívar, que incluye al Banco Davivienda, al igual que a Seguros y la Constructora Bolívar, entre otras entidades.

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marzo 22 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-22

Tras el anuncio hecho hace algo más de seis meses, el ejecutivo bogotano deja la casa en orden al cabo de 55 años en el conglomerado, la misma que será manejada por su hijo Miguel. Sobre los logros obtenidos, los retos pendientes y las lecciones aprendidas al cabo de una fructífera carrera, Cortés habló con PORTAFOLIO. ¿Qué siente cuando mira hacia atrás? Pienso que mi sueño se convirtió en realidad. Por una parte, la idea de formar una organización financieramente sólida. Por otra, desde el punto de vista interno de la empresa, a lo que uno aspira es a que la gente se realice, sea competente, idónea. Yo siento que eso es así, lo cual para mí es supremamente valioso. ¿Cuando la gente le pide consejo a nivel profesional usted qué les dice? Que uno tiene que tener unas orientaciones claras y enfocadas. No se puede estar en todo. Es una especie de zapatero a tus zapatos… Sí, obviamente. Pero dentro del zapatero a tus zapatos pueden existir diseños particulares y espacio para la innovación. ¿Es cierto que la crisis es lo que más enseña? Enseña mucho. Pero creo que la experiencia se compone de la crisis y de otras circunstancias del trabajo. Es lo que a uno se le queda grabado, pero muchas veces las emergencias no se repiten. Hay situaciones que son únicas y así pueda uno haber aprendido, la nueva no necesariamente va a ser como la anterior. Por ejemplo… Cuando ocurrió la recesión de 1998 y 1999 tuvimos una corrida en el Banco Davivienda y los clientes en un número sumamente grande acudieron a la entidad para sacar su dinero, pues aprendimos muchas cosas, pero no vemos que eso se vaya a repetir. ¿Qué le dice eso? Que lo más importante son las enseñanzas en el diario vivir. Por decir algo, si estamos hablando de una citación para hablar de cierto tema, se ve que hay muchas cosas que se pueden mejorar después de la reunión. O sea que uno aprende de la rutina. Y hay que tener la conciencia de que no se puede dejar pasar una situación en la cual se nota una falla sin hacer la corrección. ¿Le sorprende el tránsito en la organización a lo largo de las pasadas décadas? En cierto sentido sí. Nosotros nos iniciamos como una compañía de seguros de vida hace 70 años. Luego, con el paso del tiempo, vimos la importancia de tratar de participar en el sector financiero porque hay muchas sinergias que se pueden desarrollar. Entonces empezamos a buscar la forma de entrar a través de un banco y dentro de todo ese proceso fundamos Davivienda. Pero jamás soñé que el Banco se fuera a convertir en lo que se convirtió y que nosotros íbamos a propiciar el crecimiento y desarrollo que realmente ha tenido Davivienda. ¿Y qué sucedió? Desde el punto de vista nuestro, de aseguradores fuimos creciendo un poco más hacia el sector financiero, porque este último, aquí y en todas partes, es aproximadamente 10 veces más grande que el primero. Entonces fuimos cambiando, digámoslo así, de sector. Pero el sector asegurador también tiene que ver el sector real… Sí. Hemos sido accionistas institucionales e invertimos en varias firmas. Creo que las empresas de las compañías de seguros deben orientarse hacia la inversión en el sector real porque eso apoya el desarrollo. En dicho campo pienso que se puede hacer más y la legislación puede ser más amplia de lo que es actualmente. En un momento dado estuvieron más involucrados en el manejo de las compañías… Yo diría que parcialmente. Nosotros participamos algo en el tema del cemento, pero realmente nos hemos concentrado en la parte financiera de los negocios financieros y aseguradores. En el caso de la construcción, había un espacio que hacía parte de nuestro objetivo y entramos en ese campo, no con el banco nuestro, sino con el apoyo de los demás. ¿Cree que el Upac fue y es injustamente vilipendiado? Hay una cierta injusticia porque se van creando ciertas visiones sobre lo que es un determinado producto, una determinada situación y entonces de una vez se hace una condena. Creo que el Upac ha debido analizarse más. El problema en su momento fue una desatención al manejo del sistema y su control, que no se tuvieron en cuenta, y en consecuencia se vino también la crisis, que fue consecuencia de una recesión sobre la que hubo una falta de atención y se volvió casi insostenible. Dicho lo anterior, el sistema UVR funciona bien. ¿El episodio que les impidió mantener el control del Banco de Bogotá, mirado a la distancia de un cuarto de siglo Produce nostalgia? Hay enseñanzas en todo esto y uno piensa que hubiera podido manejar las cosas de forma diferente. Enfrentamos situaciones que no nos favorecieron, que no fue el caso de la Organización Sarmiento. Pero llorar sobre la leche derramada no tiene sentido. ¿Cree que el país de hoy es mejor que el de antes? Son situaciones diferentes. Cuando yo comencé a trabajar el presidente era Gustavo Rojas Pinillla y él venía de un momento crítico de la violencia que en ese momento cobró 300.000 muertos. Vino después el Frente Nacional, que trajo algunos años de calma en los que el país, diría yo que se pudo desarrollar de una forma tranquila, pero eso dio paso al proceso del narcotráfico con la violencia y el crecimiento de la guerrilla y los paramilitares. En este momento estamos entrando en una nueva etapa de tranquilidad. (PASA A LA PAGINA 7)HELGON

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