1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

El lucro de la democracia

Las noticias de estos últimos días sobre las rebeliones en Túnez, Egipto y Libia, en busca de un respiro a décadas de dictaduras, hacen evidente el hecho de que hay regiones del mundo que definitivamente parecieran estar estancadas en los enrarecidos, malsanos y asfixiantes aires del Medievo.

POR:
marzo 11 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-11

Revoluciones en pos de la democracia, la cual con sus imperfecciones y desequilibrios por lo menos ha sido un garante para la humanidad en la difícil tarea de mantenerse lo más alejada posible del filo de la navaja, y de posibles despeñaderos. Pero, ¿cuál es finalmente el quid de la democracia? Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades es el título del último libro de Martha C. Nussbaum, publicado en el 2010. En este presenta una reflexión sobre la importancia de la educación para su fortalecimiento; y en particular hace énfasis en el rol que juega en ello la enseñanza de las humanidades en todos los niveles de escolaridad, y en todos los países del mundo. Como parte del desarrollo del hilo de su tesis, la autora revisita grandes pensadores y adalides en el tema. Sócrates y la importancia de su argumentación; El Emilio de Rousseau; y pensadores más contemporáneos como Bronson Alcott, Froebel, Pestalozzi, Rabindranath Tagore y John Dewey. Nussbaum muestra cómo todos ellos, de una u otra manera, realizaron conscientemente el papel de la educación en la formación de ciudadanía. Bien sabida es la función que jugaron en la formación de las ciudades estado de la antigua Grecia la épica, la tragedia y la comedia griega; todas ellas fundamento, en últimas, de una filosofía que hoy constituye los cimientos de la llamada civilización occidental. Su legado, curiosamente, lo recibimos en buena medida como herencia luego de hacer gran parte de su tránsito a través del mundo árabe, el mismo que pareciera haber perdido en las dunas de los desiertos de sus líderes el rumbo hacia los oasis de una mejor humanidad. Quién lo creyera, una buena dosis, debidamente orientada, de teatro, arte, música, literatura, comedia, y mucho juego, inoculada en las venas desde la temprana infancia, pareciera ser el quid de la formación de ciudadanía, y con ello de democracia. Naturalmente que todo esto articulado con los hoy tan demandados procesos de formación y aprendizaje, más directamente vinculados con el tren de las actividades económicas. Martha Nussbaum reclama en su libro que la presión por una educación en términos de réditos económicos está desplazando la formación de ciudadanía poniendo en grave riesgo la estabilidad de la democracia. En una de las primeras páginas del libro, a manera de epígrafe, aparece la advertencia de que ya en 1917 hacía Rabindranath Tagore en su libro Nacionalismo: “La historia ha llegado a un punto en el que el hombre moral, el hombre íntegro, está cediendo cada vez más espacio, casi sin saberlo (…) al hombre comercial, al hombre limitado a un solo fin”. El lucro de la democracia es una moneda de doble cara. HELGON

Compartir