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Finanzas

Un mar de chocolate

¿Cuál puede ser un buen negocio para un país? Aquél donde haya buenos potenciales de oferta y demanda, que se puedan desarrollar con una inversión razonable. Entre los buenos negocios potenciales que tiene Colombia, hay uno que sobresale porque a todos nos gusta: el chocolate.

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marzo 11 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-11

Que lo diga yo no tiene gracia, pero otra cosa es que lo diga un experto internacional. Muchos lo han visto, pero no todos lo identifican por su nombre. José Ramón Castillo es un alquimista mexicano, de figura menuda y gafas de nerd, que convierte el cacao en felicidad en sus programas de cocina del canal de televisión elgourmet.com. Hace unos días vi una nota en el diario El Tiempo, donde Castillo afirmaba que Colombia tiene un gran potencial en el campo del chocolate, y decidí llamarlo a México para entrevistarlo para un programa de radio. Castillo es tan parco por teléfono que parece antipático. Pero sólo es una apariencia: cuando uno le pregunta por el producto que lo apasiona, su voz adquiere otro tono y habla del chocolate en Colombia con tanta calidez y certeza como si hubiera nacido en estas tierras. Tras haber recorrido distintas zonas del país, conociendo nuestros cultivos y el perfil de la demanda, Castillo asegura que tenemos una gran oportunidad para desarrollar la cadena del chocolate. Su argumento es sencillo: en Colombia hay buen potencial de oferta y de demanda. El cacao que se produce en el país ha mejorado muchísimo, gracias a la importación de clones desde Ecuador y su adaptación a nuestras tierras. Parte de ese esfuerzo se ha dado en el marco de un fortalecimiento del producto, en el marco de estrategias de sustitución de cultivos ilícitos que han llevado al aumento del área sembrada. ¿Y la demanda? Castillo dice que, frente a muchos otros países latinoamericanos, Colombia tiene la inmensa ventaja de consumir chocolate en sus dos modalidades fundamentales: bebidas y golosinas. Sin embargo, es mucho el terreno que queda por recorrer. El país es deficitario en cacao y el cultivo aún tiene grandes posibilidades de expansión. Se estima que en la actualidad hay en Colombia unas 120.000 hectáreas sembradas, frente a un área potencial de alrededor de un millón de hectáreas. La demanda también tiene mucho espacio para desarrollarse. Mientras el consumo de chocolate en Colombia es de alrededor de un kilo por habitante, en Canadá y Estados Unidos supera los dos kilos por persona, y en países como Suiza y Bélgica supera los cuatro kilos. Es buena noticia que el Gobierno esté impulsando el cacao como una de sus apuestas productivas para el sector agropecuario, pero hay que inducir un cambio cultural para elevar el consumo. El caso del café demuestra que esos cambios son posibles: hoy los jóvenes colombianos prefieren tomar un capuchino hecho con café tipo exportación, que un tinto hecho ripio, como sus mayores. A José Ramón Castillo le sorprende, por ejemplo, que los restaurantes de lujo en Colombia no incluyan en su carta el chocolate como bebida gourmet, como sucede en varios países desarrollados. Colombia tiene la posibilidad de hacer un gran negocio fortaleciendo la oferta y la demanda de buen cacao. No se trata de un negocio del Océano Azul, de esos que pintan en los libros de administración, sino algo aún mejor: un mar de chocolate. HELGON

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