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Finanzas

Noticias buenas, pero no tanto

Hay que reconocer que en el transcurso de los últimos días, el país y la opinión pública han recibido un buen número de noticias positivas, todas ellas de índole económica. Eso está bien, pero, como decía un recordado ex presidente, todo dentro de sus justas proporciones.

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marzo 28 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-28

En primer lugar, tenemos el dato definitivo acerca del desempeño de la economía en el 2010, según el cual el PIB creció un 4,3 por ciento. Buen resultado, dado que había temores de no alcanzar ni siquiera el 4 por ciento. No tan bueno, si nos comparamos con el desempeño de otras economías del barrio, y a todas luces insuficiente con respecto al nivel de necesidades insatisfechas que aún afecta a buena parte de la población colombiana y que se evidencian en indicadores de contenido social como el desempleo abierto, la informalidad, la pobreza absoluta y relativa, y especialmente, la inaceptable concentración de la riqueza. Aunque suene repetitivo, con estas tasas de crecimiento no será posible cumplir con las metas del Plan de Desarrollo, que le apuntan a un promedio del 6 por ciento anual. Satisfacción y regocijo por la revisión al alza de la calificación de la deuda externa colombiana. Algo que se venía deseando y anhelando desde varios años atrás, pero que se había embolatado como consecuencia del desbarajuste económico a nivel internacional ocurrido a partir de la segunda mitad del 2008 y que, entre otras situaciones, había generado (y sigue generando) falta de credibilidad en las decisiones tomadas por las agencias calificadoras internacionales. Queda pendiente que una de las otras dos (Moody’s o Fitch) se una a Standard and Poor’s para que los agentes económicos que operan en los mercados financieros asimilen y acepten la buena nueva y en consecuencia se produzcan los efectos esperados, en materia de mayores y mejores facilidades para la obtención de recursos allende las fronteras. Dicho sea de paso, un posible efecto –no deseado, pero sí esperado– es el resurgimiento de la tendencia revaluacionista del peso, tal y como se ha empezado a observar desde que se produjo la revisión de la calificación. Adicional a lo anterior, hay que recordar que si bien subimos un peldaño en el escalafón (de BB+ a BBB-), seguimos estando por debajo de Chile y Perú, cuando en otras épocas éramos los líderes en la región. En materia de la disyuntiva entre desarrollo y protección del medio ambiente, y concretamente con relación al caso de la explotación de oro en el páramo de Santurbán, finalmente se salvó un territorio intocable para la preservación de unos recursos que por definición no son renovables. Lo increíble es que esta discusión haya llegado hasta ese nivel, cuando lo lógico y sensato es que esa posibilidad de explotación nunca ha debido ni siquiera contemplarse. Es más, finalmente la decisión de no adelantar el proyecto no fue resultado de una medida oficial, sino tomada a regañadientes por la empresa misma como consecuencia de la presión ejercida por la academia, los medios y buena parte de la opinión pública involucrada en esta aventura. Es imperativo –ahora sí–, que el Gobierno defina tajante y taxativamente por dónde puede y por dónde no puede transitar esa locomotora. Por último, no deja de ser sintomático que mientras nuestro Banco Central arroja pérdidas –supuesta- mente explicadas por factores exó- genos– la FED, en un entorno más complejo y problemático, anuncia ganancias récord para el 2010 con las cuales va a contribuir a aliviar el dolor de cabeza fiscal que permanentemente aqueja al presidente Obama. gonzalo.palau@urosario.edu.co HELGON

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