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Finanzas

Una pisada segura

Una persona hace aproximadamente 10.000 pasos por día, se pasea 3.200 kilómetros por año y camina una distancia correspondiente a ir alrededor del mundo cuatro veces durante su vida.

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marzo 28 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-28

De ahí que los pies deben estar bien protegidos, con buenos zapatos. Y en el caso de los niños, el tema es de más cuidado, pues ellos están en constante actividad física, que exige más calidad en los materiales y fabricación de los zapatos, para que no tenga deslizamientos fáciles. “El tema de escoger los zapatos no es solo un tema de moda y hay que erradicar la idea de que un zapato se amansa. Desde el comienzo hay que sentirlo cómodo para que más adelante no se presenten problemas”, asegura Iván Múnera Posada, ortopedista especializado en tobillo y pie. Una prueba a conciencia Múnera recomienda a los padres que a la hora de comprar tengan en cuenta unas reglas básicas. Lo primero, tratar de comprarlos en las tardes, porque el pie cambia alrededor de medio número en este horario debido al clima, a caminar, trotar o correr. De esta manera se asegura que en los momentos en los que el pie está en su medida real, el zapato esté cómodo. Por otra parte, hay que escoger muy bien el material. Debe ser flexible, permitirle al pie transpirar y, por supuesto, brindar total comodidad, como el cuero. Un requisito ineludible es probarse los dos zapatos, porque por naturaleza, hay un pie que es más grande que el otro y esto puede modificar la decisión final. También hay que fijarse en que la plantilla sea acolchonada, que la punta del calzado sea amplia; hay que asegurarse de que la suela no sea muy lisa, que los zapatos sean livianos, el pie quede bien asentado en el talón y, no cabe duda, que aunque hay mirar la medida de largo, también hay que hacerlo de ancho. Paso a paso Aquellos papás que acostumbran comprar el calzado de sus hijos un poco más grande de lo que es, debido a que el pie del niño va creciendo, no están del todo mal. El ortopedista explica que, por lo general, se deben comprar media pulgada más largos que el dedo más largo del pie, pues esto genera comodidad para un pie que está en crecimiento. Pero, no hay que exagerar, pues de lo contrario, el pie queda muy flojo dentro del zapato y esto trae problemas y aumenta el riesgo de caídas. Todas estas indicaciones solo con el fin de que el pie de los niños en edad escolar se desarrolle en normalidad y se eviten problemas de salud como son los callos, los virus como las verrugas plantarias, zonas de presión, úlceras o, en un caso más delicado, deformidad de los dedos. Algo importante es que cuando un padre vea que su hijo está gastando los zapatos de una forma asimétrica, debe consultar con un especialista, “porque ese es un niño que seguramente está cargando mal el peso y que muy seguramente va a requerir unas plantillas para alinearle el pie”, dice Jorge Díaz, fisiatra y director médico del Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (Cifel).HELGON

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