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Finanzas

Planear para que el sueldo sí le alcance

Nada más emocional que el manejo del dinero, por más que muchas veces se crea que se tomó una decisión racional en su uso. Un ejemplo para entenderlo: compró un televisor, que no necesitaba, porque había un buen descuento.

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marzo 12 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-12

“Cómo no aprovechar que estaba super barato y el mío ya estaba como viejito”, es el argumento ‘racional’ que se emplea para justificar lo que sería un antojo. Tomó un crédito, que no había planeado, pero “el banco me dijo que por ser un buen cliente y llevar un buen récord, me ofrecían unos términos especiales. Aproveché para cambiar el carro”. En realidad, se dejó ‘seducir’ por el empleado del banco, que prácticamente, leyendo un libreto, le dijo que era un 'excelente administrador financiero' y por eso lo iban a premiar. Ni qué decir de dejarse llevar por el entusiasmo de la fiesta con los amigos para decir, cuando ya está un poquito prendido, frescos, yo pago la próxima botella (al fin y al cabo, sólo los veo una vez al año)”. Por argumentos como estos es que muchas personas, mes a mes, lanzan un grito desesperado que dice: “Es que no me alcanza la plata”. Y gran parte de esto se debe a una sencilla razón: no planear sus gastos financieros, es decir, no tener un presupuesto real, sino saber más o menos cuánto le entra y cuánto gasta, sin ponerlo en blanco y negro, simplemente haciendo cálculos en la cabeza. “La gente piensa en gastos fundamentales como el mercado, los colegios, los servicios y el arriendo o la cuota hipotecaria; no tiene en cuenta cosas como los taxis, parqueaderos o una ida al cine. Y ni piensa en temas como seguros, impuestos, matrículas, por ejemplo”, dice Rigoberto Puentes, un ingeniero especializado en planeación financiera personal. “Aunque hay gente organizada, que con un sueldo de 900.000 pesos alcanza a ahorrar, la mayoría de la gente no hace un presupuesto personal ni familiar”, comenta la contadora Betty Ferro. Tanto Puentes como Ferro acaban de publicar un libro que ayuda a las personas a disponer mejor de sus recursos para lograr “el óptimo económico” o “la salud mental”, como cada uno define ese punto en el que se vive tranquilo con lo que se ha logrado y con lo que se tiene. El de Puentes es Finanzas para papá… y mamá y el de Ferro Es que no me alcanza. Los dos lo que buscan es que las personas logren lo que casi siempre se quiere: vivir holgadamente y tener una vejez tranquila. Ellos escribieron estos libros porque han visto la necesidad que existe entre las personas de aprender a manejar las finanzas personales, sin importar el monto de sus recursos. Para ellos todo comienza con un punto clave y que todos creen que lo manejan a la perfección: saber cuánto son los ingresos y cuántos los egresos. “La familia es como una empresa y el manejo financiero debería hacerse de la misma forma que se hace con un negocio, no de manera informal, por lo que hay que tener en cuenta los ingresos y egresos, hacer un balance y un presupuesto”, explica Puentes. No todos siempre tienen claro lo que reciben. Saben que su sueldo es tanto, pero no tiene en cuenta los descuentos. Y en cuanto a los gastos, como se dijo, sólo tienen en cuenta los esenciales (ver recuadro). Teniendo claro esto, que se logra haciendo un seguimiento diario de lo que se gasta, se hace el balance, que es la fotografía del moneto: cuento tengo. Y con esta información se puede hacer un presupuesto, que recomiendan sea trimestral y anual, en el que se incluyan gastos como las vacaciones o el cambio del televisor. Errores más frecuentes en el manejo de las finanzas - Dejarse llevar por las emociones. Los dos autores coinciden en que este es uno de los mayores causantes del desajuste presupuestal, porque termina incurriendo en gastos que no son necesarios o que no están presupuestados. - Hacer compras con la tarjeta de crédito a varias cuotas. “Lo ideal es usarla si no se tiene efectivo a la mano y pagar la compra en una cuota para no generar cobro de intereses”, dice Rigoberto Puentes. - El consumismo. Para Betty Ferro, se llega a este punto cuando se adquieren productos y servicios que no son necesarios, pero se quiere tener por influencia de la publicidad, la moda, la presión social. - Invertir en lo que no se saber o dejar que otro administre plenamente. Para Puentes es importante que toda persona tenga educación finaciera para poder escoger el tipo de inversión de acuerdo a los objetivos y necesidades. “Si va a necesitar pronto el dinero, busque una alternativa que le dé esa liquidez. En acciones se invierte dinero que no se va a necesitar en el corto plazo”, dice. - Que sólo un miembro de la familia maneje el dinero. El punto ideal es que ambos miembros de la pareja lleguen a un acuerdo del manejo del dinero, del presupesto, de las inversiones, del ahorro. Esto es muy importante al final de la vida, para tema de sucesiones y herencias. - La pregunta clave: ¿cuánto le entra y cuánto gasta? Ingresos: - Sueldo (menos descuentos por EPS y pensión, Fondo de Solidaridad Pensional, retención en la fuente, fondo de empleados, algún préstamos con la empresa) Gastos: - Arriendo o cuota de crédito hipotecario. - Mercado. - Pensión, bus y almuerzo colegio. - Servicios. (agua, luz, teléfono, celular, administración). - Transporte o cuota de carro. - Gastos diarios (almuerzo, onces, parqueaderos). - Pago tarjeta crédito. - Recreación/salidas de fin de semana. - Gasolina y mantenimiento del carro. - Vestuario. - Imprevistos (gastos extras de colegios, medicinas). - Compromisos (regalos de cumpleaños, aniversario, comidas especiales). - La ‘ayuda’ a un familiar. - Seguros. - Impuestos. - Ahorros.helgon

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