Ruth Consuelo, la defensora de los pueblos indígenas | Finanzas | Economía | Portafolio
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Finanzas

Ruth Consuelo, la defensora de los pueblos indígenas

A la ganadora del premio Cafam a la Mujer 2011, Ruth Consuelo Chaparro, se le quiebra la voz cuando habla de los niños indígenas del Amazonas, el departamento que representó en esta convocatoria.

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marzo 08 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-08

“Los niños son la semilla, la única posibilidad de futuro que tienen los pueblos indígenas, y se están muriendo porque no tienen dolientes”, cuenta esta bogotana que hace 32 años trabaja con diferentes etnias de Amazonas, Vichada, Cauca y Vaupés. Según esta comunicadora social, maestra en educación y desarrollo social, muchos pequeños nativos se mueren por enfermedades prevenibles como la diarrea, o por mordeduras de serpiente a falta de suero antiofídico. “En los últimos seis años he visto cómo les han cortado las piernas a 16 niños indígenas mordidos por serpientes, porque no los han atendido a tiempo”, advierte al llamar la atención, además, sobre los altos niveles de desnutrición entre la población infantil de esa región del país, que según ella, están al mismo nivel de África. Ruth Consuelo conoció a la etnia Sicuani, en el departamento del Vichada, cuando tenía 18 años. Aprendió a hablar su dialecto y desde entonces no ha dejado de trabajar por el bienestar de esta población, méritos por los que fue escogida como ganadora, entre 21 aspirantes de todo el país. “Llevo 32 años en la selva, viviendo con los indígenas, conociendo el abandono en el que viven”, cuenta la mujer, quien hace 20 años, junto con su esposo, montó la Fundación Caminos de Identidad (Fucai), que hace intervención social en 28 de las 80 etnias del país. El objetivo principal de esta organización consiste en enseñarles a estos pueblos a exigir sus derechos y a educarse como estrategia de desarrollo, aunque conservando su herencia ancestral. Para tal fin han capacitado a 800 maestros indígenas para que sean ellos mismos los que eduquen a sus comunidades. Ruth Consuelo ha logrado montar colegios en medio de la selva e, incluso, un centro de educación superior en pleno Amazonas, en convenio con la Universidad Pedagógica. “La educación es nuestra apuesta, sobre todo para los niños y jóvenes indígenas, que están en la mira de los grupos armados que los reclutan porque son fuertes, conocen la selva y no se quejan. Muchos niños indígenas están condenados al fusilamiento”, comenta al advertir que Colombia se ha olvidado de sus pueblos indígenas. Ella considera que Colombia tiene una gran legislación para sus etnias, pero que ésta no ha trascendido del papel. Y advierte que ese “desinterés e indiferencia” por parte del Estado y la sociedad tiene en vía de extinción a muchos pueblos ancestrales. “La Amazonía no sólo es árboles, petróleo, coltán (mineral utilizado para elaborar dispositivos electrónicos) y oxígeno. Debajo de esos árboles hay seres humanos que tienen mucho para ofrecerle a este país”, concluye Ruth Consuelo quien ahora, con este galardón, espera ser una buena vocera de estas comunidades. “Es más lo que ellos (los indígenas) tienen que enseñar, que lo que nosotros, con arrogancia, podemos enseñarles”, puntualiza. - Mención especial El Jurado Nacional del XXIII Premio Cafam a la Mujer integrado por Nydia Quintero de Balcázar, Ana María Busquets de Cano y María Teresa Peresson de Riaño; el senador de Juan Lozano Ramírez y el periodista y ahora embajador de Colombia en Portugal, Germán Santamaría, este año entregó una Mención Especial a la Mujer Cafam Tolima, María Sonia Cruz de Espinosa. Ella ha dedicado gran parte de su vida a trabajar por el bienestar social, espiritual y económico de adultos mayores en el municipio de Chaparral, donde alberga a más de 100 personas en su fundación.- Diana Felisa ataja el cáncer de seno Diana Felisa Currea -Mujer Cafam Valle del Cauca- es cirujana oncóloga de la Fundación Valle de Lili, entidad que hace varios años libra una lucha diaria contra el cáncer de seno. Llevó el programa Ámese a la región, que ayuda a las mujeres de estratos bajos que padecen esta enfermedad y también trabaja en prevención con comunidades vulnerables como el resguardo de Guambía en Silvia (Cauca) y la cárcel el Buen Pastor de Cali. Es voluntaria en varios centros hospitalarios de Cali y atiende a las internas de la cárcel de esa ciudad. Ha realizado miles de consultas y más de 50 operaciones de manera gratuita. - Cuidar el corazón de los pequeños Tras la muerte de su hijo, de cuatro años de edad, Clara Elsa de Calderón -Mujer Cafam Cundinamarca- decidió dedicar su vida a trabajar por los niños de escasos recursos que sufren del corazón y que no tienen cómo acceder a un tratamiento médico. Ha ayudado a más de 4.000 niños con su fundación, Alejandrito Corazón, desde el año 1990, donde acoge a los pequeños y sus familias que llegan a Bogotá para adelantar sus tratamientos y cirugías de alto costo. Su obra la ha desarrollado en Cundinamarca, pero busca extenderla a otras regiones. helgon

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