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Finanzas

Síntomas de ‘enfermedad holandesa’ en Colombia

Una mayor recuperación del sector servicios frente al industrial y un crecimiento en el valor de las

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marzo 08 de 2011 - 11:02 p.m.
2011-03-08

El continuo aumento en los precios internacionales de las materias primas (commodities) podría seguir favoreciendo el crecimiento en las economías productoras de estos bienes, en la medida que parte de esta dinámica está reflejando un mejor ritmo en la demanda global con el impulso por los países asiáticos. En particular, un gradual aumento en el precio del petróleo podría ser positivo para Colombia en el corto y mediano plazo, bajo el supuesto de que la reciente crisis geopolítica en el Medio Oriente encontrará una resolución temprana. De lo contrario, un acelerado y duradero aumento en el precio del petróleo podría poner en riesgo la mejor dinámica de recuperación en los países desarrollados, que se ha hecho evidente en los primeros meses de 2011.
No obstante, desde tiempo atrás hemos venido advirtiendo sobre el riesgo de que el auge minero que está comenzando a disfrutar el país, especialmente en el sector petrolero, no sea manejado correctamente y que se transforme en ‘enfermedad holandesa’. La desigual dinámica de recuperación que ha registrado el sector industrial frente al de servicios, es uno de los clásicos síntomas de ella y la economía colombiana podría estar comenzando a experimentarla.
Tradicionalmente, la ‘enfermedad holandesa’ se define como el proceso de desindustrialización de una economía (por pérdida de competitividad), la cual se asocia a una apreciación de la tasa de cambio real, que a su vez resulta de un aumento excesivo en los flujos de divisas que se produce por un auge en la producción de recursos naturales. En el proceso de recuperación de la crisis de 2008-2009, el PIB del sector industrial colombiano ha tenido un comportamiento inferior al de los sectores minero y servicios, e incluso ha perdido participación sobre el PIB total, al pasar de un promedio de 14,2 por ciento en el periodo 2000-2007 a un promedio de 13,1 por ciento en los últimos tres años; en el último dato disponible para el 3T10, la industria representa sólo 12,9 por ciento sobre el PIB total.
Otro síntoma clásico de ‘enfermedad holandesa’ es que la economía registra un crecimiento en el valor de sus exportaciones (medidas en dólares), favorecido por el incremento en los términos de intercambio (ratio entre precios de exportaciones y precios de importaciones); mientras que el crecimiento de los volúmenes (exportaciones en términos reales) se estanca o inclusive se contrae. En 2010, el valor total de las exportaciones colombianas creció 20,4 por ciento; sin embargo, el valor de las exportaciones no petroleras solamente creció 3,3 por ciento, mientras que el de las no tradicionales (excluye ventas de petróleo, carbón, níquel y café) se contrajo 2,9 por ciento. Más preocupante aún es que el volumen de exportaciones no tradicionales se sigue deteriorando y registró una contracción de 15,8 por ciento en 2010. Parte del pobre desempeño de las exportaciones no tradicionales estuvo asociado a los efectos negativos de la crisis diplomática con Venezuela, pero al excluir este destino, el volumen de exportaciones también registra una contracción, aunque más moderada, de 8,4 por ciento en 2010.
El aumento en el valor de las exportaciones totales ha estado influenciado por un fuerte aumento en los precios internacionales de las principales materias primas que Colombia vende en el exterior y que se refleja en una tendencia al alza en los términos de intercambio, que actualmente llegan al nivel más alto desde que se tiene registro.
Lo anterior ha compensado parcialmente la débil situación del resto de los exportadores, principalmente del sector industrial. El alto nivel de los términos de intercambio y los importantes flujos de inversión extranjera que ha recibido el país en el sector minero-energético, han causado una apreciación sustancial en la tasa de cambio real, que hoy en día se ubica en el menor nivel en los últimos 15 años. Un tipo de cambio real fuerte es otro síntoma clásico de ‘enfermedad holandesa’.
CRECE CONSUMO
Esta situación ha generado un aumento en el poder adquisitivo doméstico, que se refleja en un desempeño sobresaliente de la demanda interna, en particular a nivel de consumo privado, frente a un menor desempeño en la producción. Por ejemplo, las ventas al por menor crecieron 12,8 por ciento en 2010, mientras que la producción industrial lo hizo sólo en 4,7 por ciento. Igualmente, en el 3T10 la demanda interna aumentó a una tasa de 4,8 por ciento a/a, mientras que el PIB solamente creció 3,6 por ciento a/a. El incremento en el poder adquisitivo local, síntoma característico de ‘enfermedad holandesa’, también ha generado un elevado crecimiento en las importaciones (20,3 por ciento a/a en términos reales en el 3T10), que combinado con un alza moderada de las exportaciones (5,4 por ciento a/a en términos reales en 3T10) ha contribuido negativamente al crecimiento total del PIB durante esta fase de recuperación económica.
Finalmente, a pesar del aumento en la capacidad de compra doméstica y de un auge en el consumo interno, otro síntoma de ‘enfermedad holandesa’ es que la generación de empleo en el sector industrial comienza a rezagarse frente a la de los sectores minero y servicios de una economía. En Colombia, la creación de empleo en el sector de comercio ha sido mucho más satisfactoria que en el sector industrial durante los últimos 10 años. Inclusive, el sector industrial sólo ha tenido un breve periodo de menos de tres años -entre 2005 y 2008- de generación de puestos de trabajo de importancia, en contraste con lo ocurrido en el sector de comercio. Durante la recuperación económica reciente, este sector ha creado empleos consistentemente desde el 2T10 (variación anual positiva), mientras que la industria siguió restando empleos durante todo 2010 y escasamente reportó un crecimiento de 0,6 por ciento a/a en el número de empleados en el último mes del año, frente a un crecimiento de 3,8 por ciento a/a en el número de empleados en el sector de comercio durante ese mismo mes.
En opinión de Corficolombiana, los datos descritos con anterioridad no son concluyentes de que Colombia esté sufriendo de ‘enfermedad holandesa’, pero la evidencia genera cierta preocupación de que el país esté en camino de contraerla. Es por esto que hemos venido resaltando la importancia de que las autoridades logren la aprobación de la regla fiscal y la reforma a las regalías que actualmente están siendo discutidas en el Congreso. La aprobación de estas dos reformas dará origen al Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) en donde se espera ahorrar una parte sustancial de los mayores ingresos minero-energéticos denominados en dólares que el país espera recibir en los próximos años.
Igualmente, la regla fiscal inducirá a una mayor disciplina por parte del Gobierno en los próximos años y reducirá el monto de endeudamiento externo que el sector público necesita obtener para financiamiento.
Los anuncios que hizo el Gobierno en los últimos meses para reducir sus fuentes de financiamiento externo en 2011 y para promover la competitividad del sector industrial también podrían contribuir a reducir los riesgos de que el país se contagie de ‘enfermedad holandesa’ en el futuro próximo.

ANDRÉS PARDO AMÉZQUITA*
Especial para PORTAFOLIO

* Gerente Investigaciones Económicas Corficolombiana
 

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