1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

Todavía no es hora de celebrar: Moreno

“Nada de esto se parece a la Asamblea del BID”. Con esas palabras, describió un banquero argentino el ambiente que rodea la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo que concluye esta tarde en la ciudad canadiense de Calgary.

POR:
marzo 28 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-28

Para comenzar, la primera sorpresa ha sido el clima. En contraste con las temperaturas tropicales de las pasadas citas en Medellín o Cancún, en esta ocasión el termómetro ha estado bajo cero, hasta llegar a menos seis grados centígrados el viernes pasado. Incluso han caído un par de nevadas y las calles están tapizadas de blanco, a pesar de que la primavera comenzó hace más de una semana. El segundo factor ha sido el político. El viernes pasado el primer ministro canadiense, Stephen Harper, perdió un voto de confianza en el Parlamento en Ottawa, con lo cual su gobierno cayó y se vio forzado a llamar a elecciones que tendrán lugar en mayo próximo. Debido a ello, no estará presente hoy cuando se instale formalmente la Asamblea del Banco, a la cual normalmente asiste el mandatario del país anfitrión. Pero sin duda, la principal diferencia es que las crisis que inquietan a los más de mil asistentes a la cita hemisférica están en otras latitudes. De tal manera, en los pasillos se escuchan más voces de preocupación por la situación en Libia, la represión en Siria o la emergencia derivada del reciente terremoto que devastó a una parte de Japón. La razón fundamental es que la región está marchando bien. “América Latina tuvo un crecimiento superior al 6 por ciento en el 2010 y este año debería estar por encima del 4,5 por ciento”, le dijo a PORTAFOLIO el presidente del BID, Luis Alberto Moreno. Esa cifra, que se compara con un promedio de 3 por ciento en las pasadas tres décadas, ha generado esperanzas de cambios realmente fundamentales. De hecho, Moreno recuerda que la pobreza, que hace 20 años cobijaba a casi la mitad de los latinoamericanos, disminuyó el año pasado al 32 por ciento. “En los últimos ocho años el número de pobres se redujo en 42 millones de personas, un número superior a la población de Argentina”, señaló el jefe de la entidad multilateral. Lo sucedido tiene que ver con “dos vientos de cola muy fuertes”, como sostiene Nicolás Eyzaguirre del Fondo Monetario Internacional. Por una parte, el auge en los precios internacionales de los productos básicos ha beneficiado a una región en la cual 93 por ciento de la gente habita en países que son exportadores netos de bienes básicos como petróleo, carbón, cobre o soya, para tan solo mencionar unos cuantos. El otro factor es el relacionado con la liquidez financiera mundial, que se refiere a la abundancia de dinero barato, gracias a las bajas tasas de interés. Aparte de lo anterior, un volumen creciente de fondos, ya sea de inversión directa o de portafolio, está llegando. Ambos elementos se combinan con uno adicional. “Las mejores políticas jugaron un rol crítico en el reciente éxito relativo de la región”, opina Eyzaguirre. “Las instituciones son más sólidas ahora, los bancos centrales más independientes y existe conciencia de que hay que tener cuidado con la deuda o el gasto público”, agregó Moreno. Por todo lo anterior, el presidente del BID ha venido insistiendo en que la actual es la década de América Latina. “Más que hablar de un periodo exacto de diez años me refiero a una época de crecimiento sostenido”, explicó. Las razones de esa apreciación tienen que ver con la fortaleza de la demanda en Asia, sumada a un consumo interno en plena expansión. Tanto las mayores compras de China e India, como el auge de la clase media en Latinoamérica, juegan a favor de tasas de crecimiento más altas que en el pasado reciente. - ‘La oportunidad no es para siempre’ Pero no todo es color de rosa. Incluso los más optimistas sostienen que la sensación de prosperidad tiene peligros a los que hay que prestarle atención. Quizás el más significativo es pensar que los buenos tiempos van a durar siempre. De hecho, en el pasado la región ha creído alcanzar el progreso cuando recibe ingresos extraordinarios, para descubrir a los pocos años que las bonanzas tienen plazos. Así ocurrió con el guano en Perú y Chile, con el petróleo en Venezuela y México, o con el café en Colombia, en diferentes momentos del siglo pasado. Frente a esa posibilidad, el consejo es seguir el ejemplo de Chile, que guarda en un fondo soberano en el exterior parte de lo que recibe por el alza en los precios del cobre. Ese ahorro le permitió adoptar políticas contracíclicas en 2009 al arreciar la crisis global y financiar programas de empleo e infraestructura. Algo similar planea hacer Colombia si el Congreso aprueba la regla fiscal, mientras que Alan García, el presidente peruano, se comprometió a lo mismo antes de dejar el Gobierno este año. Pero más allá de la fórmula que se use, lo importante es tener en cuenta que las materias primas tienen alta volatilidad y que los precios se pueden derrumbar. “En julio de 2008 el petróleo llegó a 145 dólares el barril y seis meses después bajó a 35”, anotó el sábado Henrique Meirelles, expresidente del banco central del Brasil. El mensaje de Calgary es que estamos frente a una gran oportunidad, pero que para aprovecharla tenemos que completar muchas tareas pendientes”.- Puntos claves para tener en cuenta No está de más tener en cuenta que la economía mundial sigue en proble- mas. Es cierto que la tasa de crecimiento de EE. UU. superó en el último trimes- tre las expectativas de los analistas, pero los resulta- dos de las ventas de vivien- da nueva y usada en febrero fueron desastrosos. A lo anterior hay que agre- garle la inquietud en Europa por los problemas de Portu- gal, o la posibilidad de que la inestabilidad en el mundo árabe afecte el suministro de petróleo. El mensaje es claro: no es este el momen- to de celebraciones. Moreno aconseja concentrarse en los pendientes: mejorar la productividad, disminuir la informalidad, combatir el crimen, invertir en infraes- tructura, prepararse para los desastres naturales y atacar la desigualdad, si A. Latina aspira a tener mu- chos años de prosperidad. HELGON

Compartir