Un tranvía llamado Tennessee Williams | Finanzas | Economía | Portafolio
1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

Un tranvía llamado Tennessee Williams

La obra del gran renovador del teatro estadounidense, Tennessee Williams, que cumpliría hoy 100 años, sigue vigente con la continua representación en los escenarios de clásicos como Un tranvía llamado deseo y reediciones editoriales.

POR:
marzo 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-26

Williams, autor de decenas de obras de teatro y varios libros de relatos como La noche de la iguana, señaló en más de una ocasión que comenzó a escribir porque encontraba “la vida insatisfactoria”. Nacido en 1911 en el estado sureño de Misisipi, hijo de un representante de calzado y de una cantante sureña, Thomas Lanier Williams estudió periodismo en la Universidad de Missouri, aunque pronto se mostró más interesado en la ficción. Durante la Gran Depresión trabajó durante varios años en una fábrica de zapatos de Nueva Orleans, lo que influyó notablemente su escritura y marcó su carrera como gran retratista del sur de Estados Unidos. Allí sufrió una crisis nerviosa que le obligó a dejar el trabajo, y regresar a la literatura mientras se dedicaba a los más variados oficios en el Village neoyorquino entre finales de los años 30 y principios de los 40 del pasado siglo. Sus obras se caracterizan por unos diálogos rápidos y punzantes, que retratan la decadencia, frustración sexual y violencia reprimida de la América profunda a través de unos personajes autodestructivos. En muchos de ellos se reflejaba la propia personalidad del escritor, cuya homosexualidad y abuso del alcohol y drogas rompían con la moral del momento y eran tratados sin ambigüedad en sus obras. Entre sus personajes más conocidos sobresalen Stanley Kowalski y Blanche DuBois, protagonistas de Un tranvía llamado deseo, cuya exitosa versión cinematográfica a cargo de Elia Kazan, en 1951, convirtió las interpretaciones de Marlon Brando y Vivian Leigh en clásicos. Sin embargo, los dramas de Williams, que se cambió el nombre en 1939 por el del estado natal de su padre, Tennessee, no siempre fueron bien recibidos, por la dureza y naturalidad de su escritura. El cardenal de Nueva York, Francis Spellman, calificó el guión de la película Baby Doll (1956), también dirigida por Kazan, como “repugnante, deplorable, moralmente repelente y ofensivo a los estándares cristianos de la decencia”. A pesar de sus continuos cruces con la censura, algunas escenas de Un tranvía llamado deseo tuvieron que ser recortadas para la versión fílmica, Williams fue ganando poco a poco el reconocimiento del público y la crítica. Fue galardonado con el Premio Pulitzer de Teatro en dos ocasiones, primero por esa obra en 1948 y después por Una gata sobre el tejado de zinc caliente en 1955, además de recibir el premio Tony de Teatro por su drama La rosa tatuada en 1951. Entre finales de los años 40 y comienzos de los 60, Williams produjo la mayor parte de sus mejores obras, época que coincidió con su relación con Frank Merlo, soldado estadounidense de origen siciliano, con quien vivió entre 1947 y 1962. A la muerte de Merlo en 1963, Williams cayó en una espiral de drogas y alcohol que le llevó a ser hospitalizado en 1969. Durante los años 70, se concentró en la escritura de sus descarnadas Memorias y en 1980 se presentó su última obra estrenada en vida, Ropas para un hotel de verano, sobre la tormentosa relación del escritor F. Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, que resultó un fracaso. Apenas tres años después, Tennessee Williams moría el 25 de febrero de 1983, a los 71 años de edad, tras una mezcla explosiva de alcohol y pastillas. - Toda su obra junta Con motivo de los cien años del nacimiento del escritor, la Biblioteca de Estados Unidos lanza una edición de ‘Las obras de teatro escogidas de Tennessee Williams’, con más de 33 dramas y 2.053 páginas. Hasta el momento, los únicos dramaturgos representados en esta prestigiosa colección eran Eugene O’Neill, George S. Kaufman, Arthur Miller y Thornton Wilder. De esta manera, Maggie, Stanley Kowalski, Baby Doll y Blanche DuBois, personajes que vivirán por siempre, alcanzan al fin su merecido reconocimiento en el Olimpo literario, no sólo de Estados Unidos, sino del mundo entero.HELGON

Compartir