Un triste recordatorio | Finanzas | Economía | Portafolio
1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

Un triste recordatorio

El fuerte terremoto y el poderoso tsunami que devastaron el viernes pasado una importante área de Japón vuelven a reiterar una dolorosa lección sobre la terrible capacidad de la naturaleza, a la hora de hacer estragos.

POR:
marzo 14 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-03-14

Sin importar que la nación nipona tiene probablemente los códigos más exigentes del mundo en lo que hace a estructuras sismorresistentes o a barreras para contener las aguas, el episodio fue de tal magnitud que también dejó a su paso una costosa estela de destrucción y muerte. Ante lo sucedido, es difícil hacer cuestionamientos de fondo sobre la capacidad de preparación de un pueblo que a lo largo de los siglos ha aprendido a superar la adversidad y la furia de los elementos. Simplemente hay que hacer votos para que la reconstrucción sea rápida y la normalidad regrese pronto a la tercera economía más grande del planeta, a sabiendas de que algunas heridas tardarán años en cerrarse. No obstante, la tragedia debería ser un campanazo de alerta para todos los demás países del globo que pueden experimentar emergencias parecidas. Tanto los movimientos de tierra, pero sobre todo los fenómenos climáticos, parecen haber aumentado en frecuencia e intensidad, con lo cual los riesgos son mayores ante el aumento en la población mundial. Nadie puede predecir, por supuesto, dónde puede ocurrir el próximo evento, por lo cual la mejor actitud posible es mejorar los niveles de preparación ante lo peor. Eso implica no tanto recursos, como educación y planeamiento, con el fin de que exista capacidad de reacción si llega a ocurrir lo peor y la desgracia vuelve a cernirse sobre algún punto específico de los cinco continentes. Los coletazos que ha vuelto a batir el invierno en Colombia, son un buen ejemplo de lo que se puede hacer, pero sobre todo, de lo que falta.HELGON

Compartir