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Finanzas

Vivir Mejor / ¿Le duele la espalda? No lo tome a la ligera

En sólo el 20 por ciento de las lumbalgias se encuentra la causa física. Por eso muchos pacientes

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marzo 25 de 2011 - 10:43 p.m.
2011-03-25

El dolor de espalda no es cualquier cosa: es la primera causa de reubicación laboral, el segundo motivo de consulta general y el tercero de urgencias en personas en edad de trabajar.

Si ha sido víctima de este dolor, quizá le han recomendado quedarse en cama, utilizar paños para calentar la zona adolorida, tomar calmantes y algunos días de incapacidad. Y seguramente esto le ha ayudado a mejorar.

Es más, se estima que con estas sencillas medidas la tercera parte de los pacientes se alivian en una semana y el resto lo hará máximo en un mes. La pregunta que se hacen los expertos es si incluso sin tratamiento las personas se mejorarían en la fase aguda.

Algunas investigaciones han cuestionado intervenciones comunes para aliviar el dolor de espalda. En 8 de cada 10 adoloridos el médico no identifica la estructura que causa los síntomas y utiliza términos como espasmo muscular, contractura, imbalance o pinzamiento. Así diluye la respuesta para una causa física que explique el dolor.

Esto se conoce como lumbalgia inespecífica: sólo el 15 por ciento de ella es causada por una lesión anatómica. El 2 por ciento tiene causas graves (fracturas de vértebras, discos rotos, nervios lesionados, tumores, entre otras).

La lumbalgia es un dolor intenso en cualquier punto desde el borde inferior de las costillas hasta el final de los glúteos. Puede propagarse a las piernas si se afectan los nervios.

Estudios experimentales sugieren que esta dolencia puede tener origen en diversas estructuras de la espalda. Las más comunes son las lesiones en los ligamentos musculares, el desgaste progresivo de los discos y las articulaciones por el envejecimiento y la debilidad muscular.

Hace algunos años, los investigadores Richard A. Deyo y James N. Weinstein publicaron, en el New England Journal of Medicine, una revisión, todavía vigente, que alerta sobre la proliferación de tratamientos de eficacia no probada.

Una de sus conclusiones es que la dificultad para identificar una causa es frustrante para el médico y para el paciente, que termina de especialista en especialista e incluso sometido a cirugías que hubieran podido evitarse.

Otros expertos concluyeron que los analgésicos son suficientes para aliviar la molestia y que el proceso se resuelve solo en unos días. No obstante, hasta un 40 por ciento de los pacientes tiene recaídas sucesivas. Para el 10 por ciento el dolor se cronifica, es decir, permanece por más de tres meses continuos.

Las preguntas más frecuentes

¿Una radiografía sirve para ubicar la causa del dolor?

No. Una radiografía, una tomografía o una resonancia magnética (imágenes) no identifican la causa del dolor. No deben ordenarse por rutina. Las imágenes son útiles cuando se sospechan enfermedades graves, cáncer, infecciones, golpes y fracturas, y compromiso nervioso. No hacen diagnósticos, los confirman.

La imagen por sí sola no sirve si no se relaciona con los síntomas del paciente. Las imágenes pueden revelar alteraciones, que no tienen síntomas y visceversa. El examen clínico es fundamental.

Si duele, ¿tomo calmantes?

Los analgésicos son para disminuir síntomas. No deben administrarse a la ligera. Se recetan después de un examen médico completo y teniendo en cuenta al paciente. Hay que tomarlos en horarios fijos (nunca a voluntad), en dosis exactas y por tiempo definido. El médico debe tener claro lo que busca y comentarlo con su paciente.

Relajantes musculares, sólo el médico los ordena, no siempre son necesarios.

Otros medicamentos, como los antidepresivos, nunca deben suministrarse en lumbalgia aguda, en la lumbalgia crónica su uso analgésico requiere la intervención de un especialista. De igual modo, deben evitarse los anticonvulsivantes cuando el dolor es originado en los nervios.

Hay que evitar la automedicación. Consulte siempre con el médico.

¿Es necesario el reposo en cama?

No. La evidencia clínica demuestra que la mejor terapia es la actividad. La cama retarda la recuperación.

En cuanto al trabajo, el pronto retorno a la actividad laboral favorece la mejoría. No es necesario esperar a que desaparezca el dolor para hacerlo. Se recomienda un análisis ergonómico del puesto de trabajo, educar sobre posturas en el trabajo y eliminar riesgos para la espalda en el área de labor. De no hacerse, el problema se repetirá.

¿Son útiles el ejercicio y las fajas?

Los ejercicios de espalda no benefician en la fase aguda. Después de diez días se recomienda una rutina de 20 a 30 minutos diarios (tres veces por semana) de ejercicios aeróbicos sin impacto (caminar y nadar, por ejemplo). Las fajas, los corsés y demás soportes de espalda no evidencian utilidad.

¿Se necesita fisioterapia?

Si el dolor se alivia espontáneamente, no es necesaria en la fase aguda. No evidencia utilidad antes de tres semanas. En esta fase los masajes terapéuticos proporcionan cierta mejoría. En la lumbalgia crónica la fisioterapia debe orientarse a la restauración funcional y a la educación postural, siempre por un profesional.

CARLOS FERNÁNDEZ

Asesor Médico PORTAFOLIO

Fuentes: Asociación colombiana para el estudio del dolor, Asociación colombiana de medicina física y rehabilitación.

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