1 / 7
Contenidos vistos este mes
Disfrute de contenido ilimitado sin costo
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese
Ya completó los artículos del mes.
Sabemos que le gusta estar informado Disfrute de acceso ilimitado al contenido, boletines noticiosos y más beneficios sin costo.
¿Ya tiene una cuenta? Ingrese Volver a la portada

Finanzas

Vivir Mejor / Una lesión de tenistas para no tenistas

El 90 por ciento de las consultas son por un sobreesfuerzo común, como levantar bolsas pesadas o abu

POR:
marzo 04 de 2011 - 10:34 p.m.
2011-03-04

La práctica del deporte que le prestó su nombre a una lesión conocida popularmente como “codo de tenista” perdió la exclusividad.
Tareas tan cotidianas como retorcer el trapo de piso, cargar las bolsas del supermercado, trabajar con un destornillador o pasar varias horas diarias sin alejarse del teclado del computador están causando, nada más ni nada menos, que el 90 por ciento de los casos de epicondilalgia.
“Es una de las enfermedades más comunes en el codo y no sólo afecta a los tenistas”, dice Enrique Pereira, miembro de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano y Reconstrucción del Miembro superior.
De hecho, el 10 por ciento de los 250 pacientes nuevos que atiende cada mes consulta por codo de tenista... pero sólo el 10 por ciento juega al tenis, lo que coincide con el informe que acaba de difundir la Asociación.
El resto son amas de casa, oficinistas, albañiles, peluqueros, cocineros, mecánicos o ejecutivos, entre muchos otros, que padecen las consecuencias de un esfuerzo o una tensión prolongada superior a los que tolerarían los músculos y tendones que permiten extender la muñeca y llevar la mano hacia arriba.
El organismo es capaz de reparar la lesión original con sólo modificar el movimiento que la provocó o intercalar descansos cortos durante la actividad. De lo contrario, puede producir microlesiones acumulativas que agravan el problema en meses.
Cuando aparece el dolor característico en la cara lateral externa del codo (en la punta del hueso que sobresale, el epicóndilo, o un poco más hacia el antebrazo), y no cede en un par de días, quiere decir que esas microlesiones comenzaron a acumularse.
“Es específicamente una lesión en la fibras colágenas de los tendones, que son las que les proporcionan elasticidad y resistencia”, explicó el médico Aníbal Acuña.
Precisó que basta un esfuerzo desmedido, que puede ser desde levantar de golpe un peso muy grande o hacer pequeños esfuerzos repetidos, hasta retorcer un trapo todos los días, como para sufrir lesiones microscópicas que necesitarán “tiempo de descanso de ese esfuerzo” para curarse. “Si no -dijo-, se suman día tras día hasta que la lesión se vuelve considerable”.
ELLOS, MÁS QUE ELLAS
Según la Asociación, la epicondilalgia suele afectar más a hombres que a mujeres, sobre todo entre los 30 y los 50 años. Y el dolor que produce puede llegar a ser tan intenso que impide hacer otras tareas cotidianas, como el aseo personal, usar los cubiertos o manejar.
De acuerdo con Pereira, “son síntomas que se repiten bastante en las consultas. Sienten que les duele el codo en un lugar muy preciso que señalan apenas se les pregunta. Dicen también que, por ejemplo, no pueden levantar una botella de gaseosa de dos litros en la mesa o que les cuesta girar la llave para abrir la puerta de la casa. Ahí se asustan y consultan”.
El diagnóstico se da a partir de la valoración de los síntomas, pues las radiografías, que se piden para descartar otras causas posibles de lesión, todo parece normal. Vale decir que los tendones son invisibles para los rayos X.
A CONSULTAR A TIEMPO
De acuerdo con Pereira, si se analizan bajo el microscopio muestras de tendones se pueden observar las consecuencias de postergar la visita al médico.
“En las muestras de quienes van al médico al día siguiente del inicio del dolor, por ejemplo, veríamos una gran cantidad de células inflamatorias. En cambio, en las muestras de pacientes que consultan cuando la enfermedad ya es degenerativa, que puede ser el caso de una persona que no le prestó demasiada atención al dolor durante tres meses ni recuerda cómo comenzó, habrían escasísimas células inflamatorias, pero un desgarro de tendón, lo que sucede cuando el tejido perdió calidad y, también, capacidad de cicatrización”.

Segundos de descanso
 

Para prevenir lesiones, y dado que no siempre se puede modificar el trabajo, hay que intercalar los movimientos que causan el sobreesfuerzo de las estructuras con intervalos de descanso con otras tareas o ejercicios de elongación; estos consisten en extender la muñeca hacia arriba, doblarla hacia abajo en 90 grados y hacer un leve esfuerzo para tratar de extenderla con ayuda de la otra mano como resistencia.

“Cuando la palma de la mano está hacia la mesa y sostiene el mouse o una herramienta, los músculos y tendones del dorso de la muñeca y en antebrazo trabajan sin descanso. Eso se puede intercalar tranquilamente con 30 segundos de ejercicio de elongación cada media hora”, aconsejó el especialista.

FABIOLA CZUBAJ
LA NACIÓN

 

Compartir