Gobierno

¿Qué posibilidad real hay de que Petro convierta a Colombia en una Venezuela?

Analistas consultados por Portafolio.co debaten sobre el tema más nombrado de la actual campaña presidencial en el país. 

Gustavo Petro

Gobierno Por: Portafolio

‘Castrochavismo’, ‘Colombia se convertirá en una Venezuela’ y ‘Petró traerá el socialismo del siglo XXI a Colombia’ son algunas de las frases que más se escuchan por estos días en el país, a raíz de que el candidato Gustavo Petro, de izquierda, aparece punteando en las encuestas presidenciales desde comienzos de año.

Lea: (Gustavo Petro confía en que puede ganar la presidencia).

¿Pero qué posibilidades reales hay de que suceda lo que repiten como un mantra los candidatos de la derecha a sus electores? ¿Podrá una presidencia de Petro convertir a Colombia en la próxima Venezuela?

Lea: (Duque y Petro entran en la baraja de candidatos que van por la presidencia).

Los analistas consultados por portafolio.co aseguran que las posibilidades son mínimas o nulas debido, primero, a la dificultad de que Petro llegue a la presidencia, en un país con tendencia histórica de derecha: Congreso (como acabó de suceder en las elecciones al legislativo), instituciones y sociedad; segundo, por la fortaleza de las instituciones democráticas del país en el que funcionan los contrapesos y tercero, a las diferencias sociales y culturales entre las poblaciones de ambos países.

Lea: (¿Por qué los mercados le tienen miedo a Petro?).

Para Rubén Sánchez, profesor de ciencia política de la universidad del Rosario, “no existe la menor posibilidad” de que Colombia se convierta en una Venezuela, empezando porque la ‘satanización’ a Petro no ha dejado que sus propuestas se analicen.

Lea: (¿Por qué no habría cambios sustanciales en el modelo económico de Colombia luego de las elecciones?).

Lo que ha propuesto “nada tiene que ver con Venezuela: ha dicho que quiere fomentar el mercado interno, favorecer a la agricultura sobre la minería y fortalecer el banco agrario con el propósito de generar una industrialización integral en Colombia”, afirma Sánchez.

Jaime Duarte, profesor de ciencia política de la universidad Externado de Colombia, asegura que las posibilidades de que un Petro vuelva a Colombia una Venezuela “son ínfimas o nulas” porque fundamentalmente no tiene un apoyo mayoritario en el Congreso. Sánchez agrega que esto es fundamental ya que el legislador en Colombia es el Congreso y nadie ha puesto en duda el Estado de Derecho en este país y “sus iniciativas para cambiar el modelo económico, por ejemplo, no tendrían ningún apoyo”.

Para Raúl Gallegos, analista de la consultora Control Risk en el país y autor del libro ‘¿En qué momento se jodió Venezuela?’, la principal diferencia entre Colombia y Venezuela radica en que el país no tiene la gran riqueza del vecino, “Para llegar al desastre de Venezuela hay que tener mucho dinero, a veces tener mucho dinero es peor que no tenerlo”, señala el analista.

Gallegos explica que por ese flujo de divisas interminable en Venezuela “muchas capas de la población se acostumbraron a que el Gobierno no solo tenga un rol muy importante en la economía, sino que dé cosas gratis o casi gratis, beneficios, asistencialismo de muy alto nivel, a recibir sin pedir nada a cambio. Lo que no ha ocurrido en Colombia, aquí hay una cultura muy conservadora, de muy yo quiero trabajar mi tierra, yo quiero salir adelante, la gente no piensa en que le van a regalar, a diferencia de qué me va a dar el gobierno esta vez”.

Duarte opina que además cambiar el modelo económico del país vía Congreso es muy difícil ya que este está definido en la Constitución política del país con normas como el derecho a la propiedad, a la libre empresa y al trabajo, en el que no cabe la restricción a la libertad de propiedad de empresas, terrenos, apartamentos.

Y aquí viene el otro temor que ha despertado Petro entre los colombianos, cuando dice que va a convocar a una constituyente después de una eventual posesión como presidente, lo cual en palabras de Duarte tampoco prosperaría ya que la misma Constitución habla de cuáles son las formas para poder reformarla: “Instituciones como el Congreso, Consejo de Estado y la Corte Constitucional tienen que dar su aprobación. A diferencia de Venezuela aquí existe una madurez de nuestras instituciones y la fortaleza de la democracia. Lo bloquearían de una forma u otra. Hay que recordar que ni siquiera Álvaro Uribe cuando quiso hacerse reelegir otra vez pudo saltarse la Constitución en esa ocasión. Además, la sociedad misma no lo permitiría”, insiste el profesor de la universidad Externado de Colombia.

Camilo Herrera, socio fundador de Raddar, asegura en su libro ´Pobreza y prejuicio’ que “Si llegase al poder un presidente populista, con ánimo de subsidiar a unos para mantener su poder, nuestras instituciones económicas, legales e informales evitarán que eso ocurra fácilmente, sobre todo porque tenemos el ejemplo de Venezuela muy fresco, muy doloroso y muy cercano”.

Gallegos advierte que hay un Congreso que sirve de contrapeso que no permitirá que Petro, si lo intenta, haga y deshaga a su gusto, porque a diferencia de Venezuela, hay independencia del ejecutivo y de la rama judicial que no permiten carta blanca y hay contrapesos en la sociedad, además de una ciudadanía que no permitiría cambios en el equilibrio de poderes fácilmente.

También está la cuestión ideológica: ¿es muy parecido Petro al chavismo?. Sánchez señala que Petro no es muy cercano ideológicamente al régimen chavista, aunque si comparte posiciones como la animadversión hacia el capital financiero, Estados Unidos y el nacionalismo; pero en otros temas es totalmente diferente como “no creo que vaya a satanizar a la oposición como lo están haciendo con él, tampoco que crea que puede hacer con el país lo que le dé la gana porque entiende que la correlación de las fuerzas no se dan solo con los políticos sino con la misma sociedad”.

Subraya que en ciencia política hay que tener siempre presente el problema de la legitimidad social, “en este caso él sabe que no le favorecería para nada todas esas reformas que los críticos dicen que él haría”.

Duarte puntualiza que no le ve mucha cercanía con el chavismo, pero en lo que sí son similares es en que Petro, como Chávez lo hizo, canaliza un descontento de los excluidos del sistema que había generado la política venezolana.

Por esto piensa que en una eventual presidencia de Petro, lo máximo que podría hacer es “una política como la del mínimo vital de agua para todos los colombianos, que le falta a un 30% de los colombianos en el área rural”.

O cambiar el sistema de impuestos combatiendo la evasión o la elusión de mucha gente que tiene mucha plata que no está bancarizada, más no el empresariado del país. “Propondría ampliar la base gravable, que además lo proponen todos, luchando contra la economía informal y las reformas tributarias han sido tímidas contra ellos”, enfatiza Duarte.

Pero aunque en estos momentos Colombia no tiene ningún signo de volverse una Venezuela, si hay variables que preocupan por igual a los analistas a largo plazo, y que son caldo de cultivo para el populismo como la desigualdad, exclusión, inequidad y discriminación que existe en el país.

“Estamos haciendo todo lo posible para que la gente un día se vuelque al populismo. Para combatir la exclusión hay que llevar los servicios del Estado a todos los colombianos”, opina Duarte.

Gallegos recalca que en Colombia “hay un tema de inequidad tremenda, de discriminación social bastante más serio incluso que en Venezuela, además de exclusión y falta de representatividad de mucha parte de la población. En el corto plazo el Castrochavismo, que no me parece que sea un mito, no es real pero si persiste la situación social descrita sí lo puede ser”.


Pedro Vargas Núñez
Editor Portafolio.co