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Gustavo Petro, una voz que ha sacudido a Colombia en el siglo XXI

Su cierre de campaña lo consumó en Barranquilla, y en su cuenta escribió: “Acto final. Ahora todo depende de usted”.

Petro

Gobierno Por: Javier Acosta

Gustavo Francisco Petro Urrego nació en Ciénaga de Oro, un pueblo inundado de maíz, es el segundo lugar donde más se siembra mazorcas en Córdoba, dando la impresión que si alguna vez en Colombia filman una película como Jeepers Creepers, la película esa que tiene a una criatura que aparece cada 23 años y que se hace pasar por un espantapájaros dentro de maizales, ese sería el lugar.

(Lea: Así fue el cierre de campaña de los candidatos presidenciales). 

El municipio es costeño y queda ubicado en la región Caribe, pero allá no vivió siempre, la familia Petro Urrego se mudó a un municipio dormitorio ubicado en los alrededores de Bogotá, ciudad que tiene las características que el geógrafo Elisée Reclus describía como “centros privilegiados”, que son aquellos lugares donde “una multitud de hombres [llegan] exiliados de los campos”, y sí, Colombia tiene cinco de aquellos centros, el eje Barrancabermeja-Bucaramanga, Cali, el Valle de Aburrá, Barranquilla y la capital, Bogotá.

Se sabe de Gustavo Petro, que es casado, tiene 6 hijos, le interesa el medio ambiente, el agua, la educación gratis para todos, la reforma al sistema de salud, los marginados, los derechos humanos, la justicia totalmente independiente, la atención integral a la primera infancia, la generación de energías limpias, los saberes construidos desde el sur. Tiene el pelo oscuro, ojos algo grandes con gafas. Los pensadores que lo han influenciado son del norte global, el filósofo francés Michel Foucault, el matemático rumano Nicholas Georgescu, el sociólogo norteamericano Lewis Mumford, pero, hay un libro “El poder político en Colombia” del científico social colombiano Fernando Guillén, que pienso, es el texto que lo mueve y da luces con respecto a sus posiciones sobre el asunto de tierras del país. En un aparte, Guillén manifiesta que “la gran propiedad comienza entonces a resultar circundada por innumerables minifundios, incapaces para ofrecer subsistencia a sus propietarios u ocupantes, que se convierten por ese mismo hecho en peones o trabajadores de la hacienda” lo que estipula que la tierra deje de tener un valor económico y sea “asociado estrechamente a la grandeza, a la limpieza de sangre, y en general al prestigio y poder social”. Las tierras en Colombia se acumulan, muchas son fértiles, y no suelen dedicarse a la producción agrícola, con excepción de los 7,1 millones de hectáreas que se hallan en uso por productores rurales, pequeños, medianos y grandes. Ahora sí se entiende cuando Petro afirmó en la revista Rolling Stone, “los grandes propietarios de tierra en Colombia no son ganaderos, son simplemente propietarios”.

Entre el 2002-2010, mientras Álvaro Uribe arrojaba imágenes favorables superiores al 60%, Gustavo Petro le recordó a Colombia que el Ejecutivo no es un poder todopoderoso, y desde el otro poder, el Legislativo, él tenía una hipótesis que partía de una teoría del padre Giraldo del Cinep y era que “la fiscalía había fragmentado los procesos investigativos, desconociendo que los delitos de los paramilitares eran sistemáticos”, y de ahí investigó y lideró los debates que luego se volvieron en casos dentro de las Cortes, y que fueron concluyentes para que después senadores, alcaldes, concejales, diputados, gobernadores, militares, y funcionarios del gobierno de Uribe terminaran en la cárcel por delincuentes.

Su cierre de campaña lo consumó en Barranquilla, y en su cuenta escribió: “Acto final. Ahora todo depende de usted”.

Con ustedes, Gustavo Petro, un político que sólo hace acuerdos con el pueblo, con una clase trabajadora rural y urbana que lo acompañan, perteneció al M-19, guerrilla que quería participación política, ahora tiene participación, y por eso se fue a llenar plazas públicas en Montería, Bucaramanga, Valledupar, Ibagué, Cali, Santa Marta, Medellín, Bogotá, y más. Desde enero nos tiene pegados a sus redes sociales, nunca descuidó esa disrupción moderna que nos trajo las pantallas diminutas, algo que corrobora Alejandro Feged, profesor de la Universidad del Rosario experto en redes: “en las últimas semanas se ha consolidado Petro como uno de estos polos [en las redes sociales] del país. Nunca antes el uribismo había enfrentado una fuerza, en términos mediáticos, tan fuerte y poderosa como ellos mismos.” El tipo llena plazas públicas físicas, y también llena en el mundo virtual.

Andrés Miguel Sampayo
Estudiante de Doctorado en Estudios Políticos e Internacionales, Universidad del Rosario.