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¿Cuál es la diferencia entre el voto libre y el voto mercancía?

Como en cualquier mercado de bienes y servicios, hay una oferta programática con vendedores muy hábiles y una demanda del consumidor  heterogénea.

Análisis/¿A cómo el voto?

Gobierno Por: Portafolio

Como en cualquier mercado de bienes y servicios, hay una oferta programática con vendedores muy hábiles (candidatos) y una demanda del consumidor (votantes) heterogénea, con baja capacidad de compra y escéptica respecto a la bondad de la mercancía ofrecida.

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En el caso colombiano el mercado está dividido en dos segmentos: El primero con un consumidor más racional, no mediatizado por bienes de consumo inmediato, tiene cierto nivel de ingresos, cultura política que privilegia bienes de consumo colectivo (educación, salud, vivienda, infraestructura, medio ambiente) y confianza que le brinda el vendedor asociada a la transparencia en el uso de los recursos públicos, es decir, cero corrupciones. Este es el voto libre, el Voto de Opinión, más urbano, que también corresponde a capas medias y altas. Como lo enseñan los textos de economía sería el mercado perfecto donde maximizan beneficios y utilidades entre consumidores y productores pues todos estarían interesados en el bien colectivo, los intereses supremos de la nación.

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El segundo corresponde al segmento de mercado “perverso” con un consumidor necesitado de resolver problemas de subsistencia, escasa cultura política dispuesto a vender el voto al mejor postor, el hábil político le compra su conciencia explotando su miseria por unos pesos, acompañado de pequeñas dádivas el día de elecciones (almuerzo, mercado, cemento). A este segmento también le corresponde el Mercado Cautivo o de lealtades políticas que ofrece puestos o contratos públicos a cambio del apoyo electoral que lo convierte en clientela fidelizada e interesada. El clúster de esta cadena inicia con la dupla Concejal- Alcalde, Diputado- Gobernador, Parlamentario- Ministro y esferas del Ejecutivo y pasa por la Rama Judicial, organismos de control en una cadena sin fin donde los recursos públicos se confunden con el patrimonio del político conformando el “carrusel de la contratación “o corrupción rampante, bien conocido en Colombia.

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La circunscripción nacional para Senado encareció las campañas que demandan una maquinaria nacional bien financiada (líder de barrio o localidad, concejal o diputado) que hoy manejan la tecnología más sofisticada para controlar al elector. Este es el “voto mercancía” al que no accede el político honesto con una ética de servicio al interés colectivo, sin recursos para competir con una publicidad política agresiva en medios de comunicación masiva, compra periodistas, cuñas de tv-radio e incluso redes sociales para posicionar al candidato sin importar su programa ni trayectoria. Se fabrica un estadista vía fast track.

En este contexto se inscribe la reciente campaña que eligió nuevo Congreso el 11 de marzo donde el centro derecha obtuvo la mayoría con los 19 senadores del Uribista Centro Democrático, Cambio Radical con 16 (aumentó 7 curules) y el Partido Conservador con 15, disminuyó respecto al periodo anterior. Si bien Iván Duque ganó cómodo la consulta de la derecha con más de 4 millones de votos en fórmula con Martha Lucia Ramírez (1.5 millones) y el tóxico apoyo de Ordóñez no podría asegurar sus mayorías frente a Petro o una coalición de centro izquierda. Es decir, la derecha triunfalista liderada por Uribe cree que su campaña frente al coco Petro y el “castro-chavismo” expropiador (cerca de 3 millones de votos), ya ganó en primera vuelta con solo atraer un sector de parlamentarios conservadores, así como algunos pastores de iglesias cristianas. Dicho triunfalismo es ratificado por la mayoría de las encuestas donde Duque aparece favorito, pero una de sus debilidades es la inexperiencia administrativa acompañada del antiuribismo que polariza al país entre “castro chavista vs. paracos”. Por el lado de la izquierda radical, aunque ganó presencia en el parlamento (5 curules) su tragedia es que no logro hacer alianzas con otros sectores por lo cual Petro aparece como una suerte de Llanero Solitario, aunque segundo en todas las encuestas, llenando plazas y con amplia convocatoria popular, pero sin la maquinaria indispensable para canalizar esa opinión enardecida que no debe recalentar anticipando fraudes sino es el ganador. No podemos repetir de manera ligera aquello con lo que se legitimaba la lucha armada: “El que escruta elige”.

El sector del centro izquierda que lidera Fajardo, dio por hecho que con las 10 curules de la Alianza Verde (1.3 millones de votos) y las 5 del Polo Democrático ya “tienen una alianza potente” que anticipa el triunfo en segunda vuelta “sin comprar un solo voto y enfrentando todas las maquinarias”. ¿Tendían la suficiente fuerza para atraer al partido Liberal y sectores de La U y doblegar a Duque? Ya el Partido Liberal con De la Calle candidato en formula con Clara López, 14 curules en Senado y 35 en Cámara (Mayoritarios) ha reiterado que aspira a ser presidente puesto que fue vicepresidente y el miedo creado frente a Petro y el remoquete de “candidato de las Farc” ha desaparecido y podría pasar a segunda vuelta, contando con estructura partidista, buena imagen, pero colgado en las encuestas de colero. Todo indica que la bancada liberal lo dejó solo. Sería el legítimo centro izquierda garante del proceso de paz y alternativa frente a Vargas Lleras. Este curtido político bogotano con fama de ejecutor que ha sido concejal, congresista, ministro y vicepresidente, aunque aparece rezagado en las encuestas Combina los dos mercados electorales y confiable a los grandes empresarios y terratenientes podría dar una sorpresa y eliminar cualquier perspectiva de centro izquierda para competirle a Duque y pasar cómodamente a segunda vuelta. Es de anotar que Vargas Lleras aparece en una de las Encuestadoras (Cifras y Conceptos) confirmando lo anterior, al tomar en cuenta la intención de voto, las elecciones del 11 de marzo para Congreso con la maquinaria, hipótesis que coincide con un estudio de la ANIF. Quien garantice además una ventaja regional entre los tres grandes centros: Bogotá- Cundinamarca, Antioquia-Eje Cafetero, Costa Caribe (7 Deptos.) complementado con el Valle y Santander en materia de alianzas, con fortalezas por lo menos en tres de ellos tiene mayor posibilidad de ser el próximo Mandatario de los colombianos.

Ninguno ganaría en primera vuelta y la oferta de bienes meritorios como la paz, lucha contra la corrupción y la inequidad social deberían complementar el mercado perfecto de oferta programática para fortalecer nuestra democracia donde triunfe la esperanza sobre el miedo en un país que no reconozca enemigos sino contradictores.

Ricardo Mosquera M
Ex Rector Profesor Asociado UNal