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Economía

‘Hay que repensar las instituciones en el país’

El jefe del Centro de Desarrollo de la Ocde para A. Latina, asegura que para el gobierno de Duque será clave recuperar el nexo con los ciudadanos.

Ángel Melguizo, jefe regional de la Ocde.

Ángel Melguizo, jefe regional de la Ocde.

Cortesía

POR:
Portafolio
julio 23 de 2018 - 09:16 p.m.
2018-07-23

El incremento de las expectativas de la clase media no va al mismo ritmo de las mejoras institucionales en América Latina, según Ángel Melguizo, jefe de la Unidad de Latinoamérica del Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Y de esto tampoco escapa Colombia, por lo que solo 1 de cada 4 personas confía en las instituciones y por eso es clave repensarlas, según Melguizo.

En diálogo con Portafolio, el experto de la Ocde manifestó que para el gobierno de Iván Duque será decisivo recuperar ese nexo con los ciudadanos.

(Lea: ‘El país, primero en comercio’)

El estudio de la Ocde menciona que en América Latina y el Caribe se está debilitando el contrato social. ¿A qué se refieren con ese planteamiento?

Vemos una América Latina que ha iniciado una senda de recuperación económica. Estamos proyectando un 2% de crecimiento este año, 2,8% para el 2019 y tasas hacia el 3% de aquí en adelante. Eso, sin duda, facilitará la consolidación de algunos de los avances sociales que hemos visto en los últimos 10 o 15 años de reducción de la pobreza y de aumento de una clase media. Esto es notable, pero esta reactivación es débil y se va a afrontar un tiempo de reactivación económica, pero con la mayoría de los ciudadanos con una percepción no positiva sobre las instituciones.

(Lea: Desafíos para el sector empresarial con ingreso de Colombia a la Ocde) 

¿Cómo se explica que la confianza de los ciudadanos de la región se haya deteriorado en años recientes?

Creemos que esta caída de confianza es un reflejo de demandas no satisfechas. Hay una parte que puede provenir del contexto de desaceleración económica, pero sobre todo creemos que hay más aspiraciones y expectativas que han crecido, las cuales han aumentado mucho más rápido y en mayor dimensión que las mejoras en las instituciones que ha habido. Por tanto, detrás de ello hay una buena noticia y es que hoy en día América Latina y Colombia son sociedades esencialmente de clase media. En Colombia también hay más clase media consolidada que ciudadanos en situación de pobreza monetaria, desde el 2014. Hoy en día, un 30% de los colombianos vive con entre 13 y 70 dólares al día, y un 38% pertenece a esa clase vulnerable, que no es media, pero que ya no es pobre y por tanto aspira a más.

(Lea: Salarios mínimos y pensiones, claves de empresas en la Ocde

¿No es una paradoja que la pobreza y la desigualdad sean menores y la sensación de  bienestar también?


Esto está relacionado con lo anterior, porque parece una paradoja, pero solo en apariencia. Hay que tener en cuenta las expectativas y las aspiraciones. Como hablaba Albert Hirschman, que es uno de los economistas que más ha estudiado a América Latina y a Colombia, que dice que las sociedades de clase media son más exigentes y alzan su voz. Si a ello se une que la mayoría de economías de América Latina han construido su democracia, que la tecnología todo lo mide y todo lo permite comparar, pues vemos un nuevo mundo, que exige comunicar bien y sobre todo ir más rápido y acelerar el paso en cuanto a las mejoras institucionales.

¿Por qué esas circunstancias afectan negativamente el crecimiento?

Vemos que la mayor parte de países de América Latina son de ingreso medio, desde hace seis décadas. Denominamos que están en un proceso de desarrollo en transición. Se ha avanzado mucho, se han construido nuevas capacidades, pero ahora la región afronta una triple trampa de desarrollo: una de productividad, cuando vemos que hoy en día en Latinoamérica la productividad es apenas un 30% la de Estados Unidos; una de inclusión, al ver que 4 de cada 10 latinoamericanos todavía están en situación de vulnerabilidad, por la informalidad laboral y se ve un elevado grado de desigualdad de ingreso, género y territorial, y por último, la trampa institucional. Estos tres aspectos se alimentan y, por tanto, si no se resuelve la institucional y se reconecta a los Estados con los ciudadanos, los Estados van a tener menos recursos para financiar políticas clave que son importantes. Hoy en día la región recauda 23% del PIB de impuestos, 34% de las naciones de la Ocde, hay incluso siete países de América Latina con menos de la mitad de los recursos que tiene un país promedio de la Ocde.

¿Qué quieren decir con el planteamiento de que “hay que repensar las instituciones”?

Repensar las instituciones es la agenda que desde al Ocde, junto con la CAF, Cepal y la Unión Europea estamos proponiendo para romper las trampas de desarrollo y las institucionales. Primero, constituyendo un nuevo nexo de las instituciones con los mercados y aquí hay que felicitar y hay que seguir abogando por la mayor apertura comercial. Afortunadamente, América Latina no ha seguido la tendencia de otros países de aplicar medidas proteccionistas y ha seguido abriéndose frente a un mundo en el que hay voces, incluso ya medidas de protección.

¿Cuál es el riesgo de no hacer nada?

La buena noticia es que ya vemos en América Latina que están sucediendo muy buenas cosas como avances institucionales, en la eficiencia de los recursos públicos, por ejemplo con Chile Compra o Colombia Compra eficiente; en el establecimiento de centros de gobierno que hacen más operativos la planeación del desarrollo y coordinan todas las actividades, como el centro de gobierno en Argentina; usos de nuevas tecnologías como la factura electrónica, que claramente es una medida para luchar contra la evasión y contra el fraude, una de esas lacras que vemos en la política fiscal en buena parte del mundo y en esta región. Incluso plantearse el uso del big data para hacer mejores políticas públicas como recientemente el Conpes en Colombia.

De todas maneras, da la impresión de que impulsar cambios en la región es políticamente difícil. ¿No le parece?

Las reformas son siempre desafiantes en Colombia, en Latinoamérica o en los países de la Ocde. En muchos casos porque como es conocido muchas veces los afectados por las reformas son identificables y están muy unidos, y aquellos que se benefician de reformas globales están dispersos y no están organizados.

¿Cómo hacer reformas responsables frente a la presencia del populismo?

En primer lugar, muchos debemos hacer un ejercicio de autocrítica porque nuestros instrumentos de análisis fueron limitados para anticipar la crisis financiera global, para prever algunos de los efectos sobre la desigualdad y de la desigualdad sobre el crecimiento. En segundo lugar, un ejercicio de autocrítica porque en ocasiones nuestra comunicación es entre colegas, hablamos entre economistas para economistas. Esos factores en muchos casos han desconectado lo que es toda la agenda que ha avanzado mucho en formulación de políticas públicas de los ciudadanos, y esta desconexión ha abierto la puerta a supuestas soluciones fáciles y rápidas, y sabemos que el desarrollo es todo menos fácil y rápido. Y también el desarrollo es todo menos único, porque no hay una sola senda.

¿En qué se asemeja y en qué se diferencia Colombia frente al diagnóstico regional?

Colombia comparte buena parte de estos retos de desarrollo, que hemos destacado para América Latina, de productividad, de inclusión y de instituciones. La productividad en Colombia apenas representa un cuarto de la productividad en Estados Unidos y se ha alejado en las últimas décadas, por tanto tiene que ser un elemento central de la estrategia en los próximos años. En segundo lugar, se ha reducido la pobreza y ha aumentado la clase media consolidada, pero hay que seguir avanzando en esta disminución de pobreza y, sobre todo, trabajar para consolidar ese nuevo grupo socio económico que representa 4 de cada 10 colombianos, que están en una situación todavía vulnerable. Por último, hay que repensar las instituciones cuando vemos que en Colombia apenas 1 de cada 4 ciudadanos confía en el gobierno.

A pocos días de que comience un nuevo Gobierno, ¿qué consejos de derivan de este informe?

Nuestra visión sobre Colombia es optimista. Creemos que hay una oportunidad clara de dar el salto a alto ingreso, con movilidad social, como sostuvo el BID hace poco tiempo. Creemos que para ello reforzar las instituciones, incrementando la eficiencia de apertura de los Estados, pero también su capacidad y su visión son elementos centrales.

Reconstituir este nexo con los ciudadanos es clave, además de reconstituir el nexo del Estado con los mercados.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio

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