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Economía

‘La paz ya nos está generando dividendos’

Colombia hizo su ajuste ordenadamente y sin traumatismos, así lo considera el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Mauricio Cárdenas

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, es optimista frente al futuro de la economía colombiana.

REUTERS

POR:
Portafolio
septiembre 24 de 2017 - 07:33 p.m.
2017-09-24

Desde que llegó al cargo, hace casi 2.000 días, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha venido hablando de confianza en la economía colombiana. Hacerlo entre el 2012 y el 2014, épocas de buenos precios del petróleo y crecimiento económico cercano o superior al 5%, fue fácil. Sin embargo, hoy, cuando la economía crece por debajo del 2% anual, ser optimista resulta difícil.

Aun así, quienes conocen las cifras y hacen análisis alejados de sesgos saben que el país no está en una profunda crisis, aunque tampoco transita por su mejor momento. Cárdenas habló con Portafolio.

¿Por qué confiar en la economía colombiana?

En primer lugar, tenemos una economía que aguantó un choque muy fuerte. Y lo hizo con gran resiliencia. En otras condiciones, y con otros fundamentales, el país habría tenido una severa crisis, incluidos recesión, desempleo y un fuerte retroceso social. Sin embargo, la realidad no fue esa. Hicimos un ajuste que significó un menor crecimiento, pero en ningún momento hubo retroceso.

¿Qué otros factores soportan la confianza?

Somos un país con buenas instituciones y políticas económicas. Si a mí me preguntan qué hemos debido hacer de manera diferente en el manejo económico de los últimos años, la verdad es que son pocas cosas.

¿Qué falta por hacer?

Hay una agenda de reformas pendientes. La más importante de todas es la reforma pensional. La última reforma tributaria fue producto de las recomendaciones de una misión de expertos. La mayoría de las sugerencias se llevaron a cabo, en particular, la recomendación de fondo, consistente en bajarles los impuestos a las empresas y subir el IVA. Fue políticamente difícil, porque el recorte de los tributos a los empresarios nunca se agradece, mientras que subir el IVA significa un esfuerzo para millones de personas. El Gobierno actuó responsablemente.

¿Esa misma confianza la tienen los analistas independientes?

Eso es lo que he escuchado de quienes periódicamente emiten opiniones sobre la economía colombiana. Por ejemplo, las calificadoras, el Fondo Monetario Internacional, los analistas de Wall Street, etc.

¿Cuáles son las cifras de la confianza?

Son varias. Desde julio pasado, las cifras preliminares indican que la economía está repuntando. Esto para no hablar de algo estructural muy positivo para la economía, que es la paz. Indiscutiblemente vamos a crecer más, a generar más oportunidades en un escenario de paz.

¿Qué indicadores básicos le generan esa confianza?

En primer lugar, me anima el aumento de la confianza de los consumidores. Las cifras de Fedesarrollo indican que esto ha venido mejorando, aunque los datos siguen estando en el terreno negativo. La firma Raddar, que mide tendencias de consumo, nos está indicando que llevamos dos meses consecutivos de reacción positiva.

Otros indicadores claves que van por buen camino son la reducción de las tasas de interés y la inflación, que protege el bolsillo de los consumidores y que es una señal del buen manejo económico.

¿Siente que la economía ha comenzado a recibir los primeros giros del dividendo de la paz?

Así es. Ya hay buenos indicios. Por ejemplo, es muy bueno lo que está pasando con el sector del turismo, en transporte aéreo y de restaurantes. Otra señal es que el sector agropecuario viene creciendo a buen ritmo. Ya hay unos brotes verdes que indican que la economía está reaccionando positivamente por efectos de la paz.

¿En qué otros sectores confía usted para lo que resta del 2017 y el último año de este Gobierno?

Esperamos un buen crecimiento en obras civiles, especialmente por las vías 4G; la aceleración de la ejecución de las regalías y en infraestructura educativa. Lo mismo debe ocurrir este año con el sector de la minería. Ya se detuvo la fase de caída y hemos empezado a ver cifras positivas, como sucedió en julio.

¿Qué falta para que haya más confianza en la economía?

Que la industria arroje mejores resultados. Este sector había reaccionado bien ante la devaluación, por cuenta de la sustitución de importaciones, pero el efecto del aumento de las tasas del interés del 2016 y el debilitamiento de la confianza de los consumidores la ha afectado. Queremos volver a darle dinámica a la actividad manufacturera.

Otro sector en el que estamos haciendo mucho es la construcción de vivienda. Las últimas medidas que tomamos consistieron en ampliar el subsidio para unidades nuevas de menos de 321 millones de pesos.

¿Al pertenecer a la Ocde aumentará la confianza en el país?

Así es. Y en eso vamos muy bien. Nos faltan dos comités de un total de 23. Estos últimos se reúnen en noviembre. Se trata de los de asuntos laborales y comercio exterior. Pero ya hemos hecho la mayor parte de la tarea. Esto es exigente, porque son 35 países opinando y evaluando a Colombia.

Hemos tomado decisiones difíciles. Por ejemplo, se aprobó una ley, sugerida por la Ocde, que permitirá que la Superintendencia Financiera vigile los conglomerados financieros, cosa que no ocurría antes.

También reformamos el sistema de monopolio rentístico de los licores, que se había tratado desde la Constitución del 91 y no se había podido. Además, los ministros dejaron de pertenecer a las juntas directivas de las empresas industriales y comerciales del Estado.

Ser miembro de la Ocde es un sello de calidad. Un país que haga parte de este grupo genera confianza, ofrece seguridad al inversionista y garantiza respeto a las reglas de jugo.

¿Espera una mayor reducción de las tasas de interés de los bancos?

Las tasas de los créditos a las empresas y los de tesorería han bajado. En la cartera de consumo todavía vemos un rezago. Por eso, tomamos la decisión de intervenir para modificar el cálculo de la tasa de usura.

¿Por qué confiar en Colombia?

Los inversionistas nos están dando una lección de confianza. Pero necesitamos reforzarla en el país, entre los consumidores locales. Solo en julio y agosto pasados los inversionistas extranjeros trajeron $1,6 billones para comprar TES.

¿Nos ven mejor afuera?

Sí, porque no están influenciados por la polarización política, el debate en torno a la paz y el ruido que genera la proximidad de la contienda electoral del próximo año.

Édmer Tovar
Editor de Portafolio

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