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Economía

‘Las reformas fiscales son un asunto de Estado, no político’

En momentos en que las condiciones de los mercados están cambiando, los países deben retomar los ajustes pendientes, dice el CEO de BTG Pactual.

Roberto Sallouti, CEO de BTG Pactual, grupo financiero de origen brasileño.

Roberto Sallouti, CEO de BTG Pactual, grupo financiero de origen brasileño.

Portafolio/ Rodrigo Sepúlveda

POR:
Ricardo Ávila
septiembre 10 de 2018 - 10:18 p.m.
2018-09-10

El cambio en las condiciones de los mercados que traerá el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de que países emergentes como los de América Latina hagan reformas estructurales que los hagan menos vulnerables.

Así lo señala Roberto Sallouti, CEO del grupo brasileño BTG Pactual, quien considera que una prioridad es el tema fiscal, el cual debe ser un asunto de Estado y no político.
Sobre este y otros temas, el directivo habló con Portafolio.

(Lea: América Latina necesita replantear sus infraestructuras)

¿Cómo percibe la más reciente turbulencia internacional?

Todos estábamos creyendo que lo que está pasando en los emergentes es un factor local, pero es solo la gota que rebosa la copa. En nuestra visión, el apretamiento de la política monetaria en Estados Unidos está haciendo presión, porque estamos viendo un mercado con menos liquidez para los emergentes y todo indica que eso va a continuar en los próximos años. Por eso, ahora más que nunca, es importante que nuestros países hagan las reformas, principalmente las fiscales, para que no dependan tanto del capital externo, porque va a estar más escaso en los próximos años.

(Lea: El déficit motivacional de América Latina

¿Es decir que estamos viendo un cambio estructural en los mercados?

Así es. Esto es lo mismo que comenzó con Asia en 1997 y terminó con Brasil en el 2002, que los regímenes de cambio fijos no funcionaban cuando se endurecía la política monetaria en EE. UU., y lo que percibimos ahora es que los primeros países que están sintiendo más fuerte esta situación son quienes tienen déficit de cuenta corriente, déficit fiscal y deuda atada a moneda extranjera.

(Lea: 'América Latina necesita un ‘boom’ de productividad para crecer’

¿Eso quiere decir que desequilibrios que antes eran aceptables en los mercados hoy no lo son?

Hace algunos años no había problema porque había mucha liquidez en el mercado, pero ahora que esta se está restringiendo hay otras oportunidades, entonces los inversionistas no quieren correr riesgos.

¿Qué análisis hace sobre Argentina?

Personalmente, creo que el equipo económico de Argentina es de primer nivel, pero desafortunadamente ellos trazaron un camino de exceso de gradualismo en la parte fiscal. Tal vez si eso hubiese pasado hace cinco años no se habría visto problema, pero el gradualismo para la condición de mercado internacional que tenemos hoy no funciona. Hablando un poco de Brasil, eso es algo que el próximo gobierno va a tener que atacar, Brasil no tiene déficit en cuenta corriente, no tiene un problema de inflación ni deuda en dólares, pero sí un problema fiscal que debe ser enderezado rápidamente. No podemos quedarnos con la agenda política, sino que debemos tener una agenda de Estado para proteger el país, para resolver el tema fiscal y el de competitividad, porque el PIB potencial es muy bajo, hay que continuar con ajustes de menos burocracia, la reforma tributaria y pensional.

Todo eso pasa por los obstáculos políticos...

Aun en los extremos, no creo que haya divergencia frente al diagnóstico. La discusión está en cómo atacar el problema: la velocidad, la forma y la profundidad. Hay gente más de izquierda que cree que hay que aumentar los impuestos porque consideran que hay personas que no pagan lo suficiente, en la derecha hay quienes dicen que hay que cortar y disminuir el gasto porque ya pagamos suficientes impuestos, y el problema es que tenemos una democracia y que todo tiene que ser negociado con el Congreso. La verdad es que, como brasileño, siento que en los últimos 20 años perdimos muchas oportunidades, en 1998 hubo una reforma al sistema pensional que no pasó por un voto, en 2003 Lula empezó a hablar de esa misma reforma y no la hizo, en 2015 cuando estábamos casi con consenso, tuvimos una crisis política. ¿Y quién paga el precio de eso? Los ciudadanos, porque desafortunadamente las personas muchas veces cambian una agenda de Estado por una política, y la reforma fiscal es un problema de Estado, no político. Solo espero que no perdamos esa oportunidad, porque el precio es cada vez más alto para resolver el mismo problema que estamos debatiendo hace 20 años.

¿Cuál es su expectativa frente a Brasil?

Creo que sea cual sea el candidato que gane, Brasil no se va a acabar, no va a caminar a una crisis como la que tiene Venezuela. Creo que, si gana la izquierda, va a tener una agenda económica más de centro con una política social más de izquierda, y si gana la derecha, será una política económica más a la derecha y la social más de centro, pero no estamos viendo nada muy radical.

¿Qué percepción tiene frente a Colombia?

Estamos bastante animados tras las elecciones en Colombia. De hecho, estamos en nuestro mejor momento de la historia no solo en Colombia, sino en todas nuestras franquicias, pero creemos que es hora de acelerar los planes que tenemos de crecimiento en crédito, en inversiones alternativas, y en algo que hemos construido en Brasil y que creemos que hay una oportunidad única en Colombia y es una plataforma de inversiones para el mercado retail utilizando tecnología, queremos acelerar ese lanzamiento en el país. En cuanto a nuestras líneas de negocio, este año participamos en la venta de acciones de EEB, en la de la clínica Las Américas, y en general estamos consolidando una buena posición en banca de inversión, en cuanto a wealth management estamos en máximos históricos, en asset management hemos desarrollado nuevos fondos, en la corredora somos líderes en el mercado.

En algún momento pensaron moverse en infraestructura. ¿Qué pasó?

La verdad es que como nosotros tuvimos nuestra propia crisis, debimos adoptar una postura mucho más conservadora, no tuvo nada que ver con Colombia, sino con BTG Pactual.

¿Cómo fue el proceso de esa crisis y qué lecciones les dejó?

Hace dos años tomamos una decisión, que fue enfocarnos en nuestras competencias principales, porque la diversificación excesiva que tuvimos fue en parte responsable de los problemas, y por eso decidimos enfocarnos en nuestro core: Latinoamérica, con cinco líneas de negocio: trading, banca de inversión, crédito, asset management y wealth management, y los resultados son excelentes para nuestros clientes, acreedores y accionistas. Tenemos US$5.000 millones de patrimonio, un índice de capitalización de 17%, de liquidez de 270 %, en wealth management más de US$30.000 millones, en asset management alrededor de US$45.000 millones, todas las franquicias están en máximos históricos. Al mismo tiempo que estamos teniendo una postura conservadora en nuestro balance, porque la situación en Brasil es muy volátil, estamos en el mejor momento de la historia de nuestros servicios, eso nos deja satisfechos con las decisiones que tomamos en un momento muy difícil.

La confianza es el activo más importante, ¿cómo se recuperó?

Todo empezó el día de la crisis, lo primero que decidimos fue estar cerca de los clientes, así que el teléfono no podía timbrar más de tres veces y cuando el cliente preguntaba lo que estaba pasando, se le respondía, y si no se sentía satisfecho y quería sacar su plata, no le pusimos ninguna restricción, porque sabíamos que las cosas se iban a aclarar y ese cliente volvería. Generamos liquidez para honrar todos nuestros compromisos, enfrentamos salidas de US$130.000 millones y creemos que lo que pasó se convirtió en un activo del banco, porque los clientes volvieron más grandes al ver cómo nos comportamos.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio

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